Sanji tira su cigarrillo para despistar a Killingham y patea la punta de Longinus, logrando romper la lanza. Killingham sigue recibiendo golpes mientras Sanji reflexiona sobre las palabras de Ivankov, su familia y las dificultades que ha atravesado. Sanji llega a la conclusión de que la defensa debe ser su prioridad. Killingham entonces recubre su cuerpo con una armadura de Omen y regenera su lanza, esta armadura solo puede ser destruida con "rasgos de dinastía". El choque entre ambos manda a Sanji volando, pero nuevamente la punta de Longinus se vuelve a quebrar. Sanji, tirado en el suelo, mira su pierna y se percata de que sus "rasgos de armamento" han alcanzado un nuevo nivel. Sanji se levanta mientras piensa que si Zoro es la espada de Luffy, él será su escudo. Patea nuevamente a Killingham rompiendo esta vez su yelmo.

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