La experiencia más angustiosa y en la que más miedo pasé fue a la vez una gran vivencia que me ha ayudado a temer menos cosas. Todo ocurrió durante mi estancia en un campamento de supervivencia en Canada, ese día teníamos una actividad que consistía en que los monitores nos dejaban a cada uno de los del grupo en una parte del bosque con agua, nuestro saco de dormir, una cuerda, una lona impermeable y un objeto de lujo (yo me lleve una navaja). Y teníamos que dormir en el sitio que ellos nos dijeran ademas de pasar ahí el día, eso si, ellos nos traían la cena a la noche, sobre las seis o siete porque ahí cenan pronto. Cuando llegó la noche yo ya llevaba un día de mierda, me había cortado en un dedo, había estado una hora y media perdido cuando fui a por buenos troncos hasta que encontré mi sitio otra vez, pero lo peor fue a la noche. Después de recibir la cena ( un sandwich y una manzana) me puse a afilar palos para pasar el rato hasta que oscureció que fue cuando decidí irme a dormir a mi refugio. En mitad de la noche me desperté con nauseas y salí corriendo del refugio para vomitar, después de vomitar decidí ponerme a afilar palos y tomar el aire sentado en un tronco para ver si así me sentía mejor. Lo bueno era que tenia el campamento a diez minutos andando, lo malo era que estaba todo oscuro y esos diez minutos eran por el bosque. Entonces fue cuando lego la peor parte del día, antes de nada voy a aclarar que en ese bosque había algún que otro mapache que son animales asquerosos y peligrosos si se les molesta, cuando estaba tomando el aire oí un ruido a mi lado y pensé que eran los monitores pero era un mapache oliendo mi vómito, al verlo yo me quede quieto y lo único que se me ocurrió fue seguir afilando palos, por suerte se fue y me volví a meter en el refugio donde estuve hasta la mañana siguiente que fue cuando nos recogieron, menuda noche.
Espero que os guste el tema, siempre te quitas un peso de encima compartiendo estos malos momentos.






















