La confesión de este miércoles de José Luis Rodríguez Zapatero en su escrito al juez José Luis Calama complica el futuro judicial de su esposa, Sonsoles Espinosa, al implicarla en la decisión de quedarse las joyas saudíes regaladas por el rey Abdalá en 2008 y esconderlas junto a las herencias familiares, subrayan fuentes próximas al expresidente del Gobierno consultadas por THE OBJECTIVE.
En el escrito remitido al magistrado por el abogado de Zapatero, este último se hace responsable en exclusiva de la recepción de las cuantiosas dádivas. «Se trató de una atención estrictamente personal, aceptada por deferencia y como muestra de agradecimiento y respeto de mi representado hacia el monarca saudí. Por eso las piezas a las que hacemos referencia se guardaron y permanecieron guardadas durante todo este tiempo, junto a las de origen familiar y otros regalos de amigos, sin uso ni destino alguno, y sin conciencia de su valor material», afirmó el expresidente, cuya admisión de los hechos pretende descartar el posible delito de contrabando al afirmar que las alhajas las introdujo en España el propio monarca saudí.
En todo momento, Zapatero habla a Calama en primera persona por boca de su abogado. Sin embargo, en la carta enviada por él mismo al jefe de Protocolo de la Casa Real saudí el 16 de junio, un día antes de su histórica declaración en la Audiencia Nacional en calidad de investigado, el expresidente utiliza el plural y sugiere que una parte de las 12 joyas trufadas de rubíes, esmeraldas y zafiros fueron para su mujer.
«Como posiblemente recordará, la Corte, con motivo del viaje oficial de Su Alteza Real Saudi el Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, Su Majestad el Rey Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud, los días 18 y 19 de junio de 2007, y en el marco de las relaciones entre nuestros dos países, entregó sus muestras de consideración de las que fuimos objeto. En esa fecha, en el Palacio de la Moncloa recibimos un regalo estrictamente personal consistente en una colección de tres juegos de joyería de similar estructura, basados en un mismo diseño tradicional diferenciados por sus gemas, rubíes, esmeraldas y zafiros», indicó en la primera de las cartas remitidas a las autoridades saudíes.
Esos «fuimos» y «recibimos» en la misiva enviada a Riad han confirmado lo que se temía desde hace meses en el entorno de Zapatero. En concreto, que los tres juegos de rubíes, esmeraldas y zafiros, con 12 piezas de gran valor tasadas en casi 1,3 millones de euros por la firma Ansorena, no eran solo para el expresidente, sino también para su mujer. La secretaria del ex jefe del Ejecutivo, Gertrudis Alcázar, admitió en mayo en su primera declaración ante la Policía que «algunas» de esas joyas eran «herencia» de la esposa de Zapatero y que otras eran «regalos de viajes», sin especificar quién los había recibido dentro del matrimonio.
THE OBJECTIVE reveló el martes que el exlíder socialista se disponía a revelar, tras el ultimátum de tres días de Calama, el origen de las valiosas joyas encontradas en mayo en una caja fuerte durante el registro policial de su despacho en la calle Ferraz. En concreto, que fueron un regalo personal del citado rey Abdalá. En julio, en una entrevista en TVE, confesó que se trató de un «regalo de cortesía personal» que recibió hace muchos años, pero no quiso revelar qué país estaba detrás de esas cuantiosas dádivas. «No hay ningún afán patrimonial, no tiene nada que ver con ninguna tarea política, ni nada; es un regalo de cortesía personal de hace muchos años», incidió al respecto y, al ser preguntado si fue un error aceptar las joyas, respondió que «puede ser». Las citadas fuentes añaden ahora que Zapatero está «hundido» por el daño reputacional a su imagen.
El expresidente conocía de forma somera el origen de esas joyas saudíes desde semanas antes de esa entrevista. Por eso, al final de las dos horas y media de su histórica declaración en junio ante Calama, se avino a dar información sobre las joyas encontradas en su caja fuerte. En un plazo de diez días —«como máximo», subrayó el exlíder socialista en su testifical— estaría en disposición de declarar de nuevo ante el magistrado, pero Zapatero incumplió la promesa después de recibir un toque de atención desde Riad: el país árabe solo entregaría los documentos con una comisión rogatoria de por medio.
Sonsoles Espinosa, posible destinataria
La implicación de Sonsoles Espinosa en el escándalo de las joyas también sobrevuela los collares que el rey de Marruecos, Mohamed VI, le regaló a Zapatero en julio de 2008, según desveló TO este miércoles. El expresidente se ha puesto en contacto con la Casa Real marroquí en los últimos meses para que le aporte la documentación que disponga de estas alhajas étnicas de colores verdes y dorados, al igual que ha hecho con Arabia Saudí, pero en Rabat no ha tenido la misma reacción positiva que en Riad.
Los regalos de Mohamed VI al entonces presidente español tienen un valor muy inferior al de los llamativos collares, pulseras y pendientes que Zapatero recibió de manos del rey Abdalá durante una visita de Estado del monarca saudí. La firma Ansorena tasó los tres obsequios del rey alauí en 8.200 euros en total, pero el hecho de que el exlíder socialista viajase a Oujda con su mujer en una gira que les llevó previamente a Grecia y Túnez sugiere, a juicio de las fuentes, que la destinataria final de esas alhajas era en realidad su cónyuge.
La herencia de la abuela jajajajaja como lo calé al minuto 1 al sinvegonzen





















