No sé cómo se me pasó esto.
MenganaDeTal escribió:
El caso de Sadasada me fastidia en especial, ya que yo llevaba des de que criticaron al gobierno por arrodillarse ante los Amantos a alguien que explicitara el hecho de que lo que pretendían los samurais era enfrentarse a seres de características desconocidas que los superaban numérica y tecnológicamente. Que se habla mucho de la opresión de los Amanto, pero su llegada trajo un desarrollo tecnológico increíble, además de modernizar el pensamiento de aquel entonces (yo sabré poco de la cultura japonesa, pero creo que todos sabemos que en el Japón Feudal, pese a que en la serie sólo hablan de cosas grandilocuentes como los códigos del samurai, había bastante machismo/sexismo, cosa que es notoria en las actitudes de Tae, Shinpachi o Kyuubei, criados en un ambiente muy tradicional). Lo malo que han hecho ha sido prohibir las espadas, una gilipollez porque no dicen nada de navajas, hachas o puñales, y eso que sólo estoy mencionando las armas blancas. Llego a ser yo la que está ahí y prohíbo todas las armas de fuego además (esto ya es algo más personal, las prohibiría en cualquier sitio, no tiene una utilidad buena que no pueda suplir otra cosa sin sus defectos). Lo otro, y para esto no hay excusa, traer corrupción y permitir cosas como la Yoshiwara de Hosen.
Me parece muy interesante esto que comentas, pero creo que hay que tener en cuenta unos cuantos aspectos del contexto de la serie. Lo que hace
Gintama es presentar un mundo en el que es posible glorificar el ideal samurai sin toda la parafernalia sexista que lleva detrás el Japón feudal. Digamos que redefine el concepto y lo hace accesible a mujeres, niños y hasta desempleados xD. De ahí surge su parte de idealismo shonen.
Respecto al machismo, de los ejemplos que mencionas daría para hablar largo y tendido. Otae puede parecer tradicional pero realmente es una parodia retorcida de la Yamato Nadeshiko. Una mujer que cumple todos los requisitos de la «esposa perfecta» para el ideario tradicional japo... en la superficie, contradiciéndolos sistemáticamente cada vez que actúa. Pasemos a Shinpachi, un chico chapado a la antigua y admirador de samuráis del pasado. Y sin embargo la primera persona a quien reconoce explícitamente como mentor es una mujer: Otsuu-chan. Más tarde, en la saga de Yagyuu, combate de igual a igual frente a Kyubei, antes y después de conocer su secreto. Shinpachi es un personaje que debería ser sexista por educación y principios pero por algún absurdo gintamesco del destino no lo es, dejando de lado sus frustraciones de otaku virgen que van por un lado completamente distinto. Y luego está la propia Kyubei. Un personaje criado para ser un hombre, que reniega de su feminidad. Vamos, todo un ejemplo de personaje torturado por los roles y expectativas de género. ¿Y qué hace la serie? Darle un giro de 180° a esto y convertirle en un personaje transgénero, uno de los pocos que lo son realmente.
En general se podría decir que, efectivamente, los aliens trajeron progreso al mundo de
Gintama. Por eso los románticos de la era pre-invasión como Katsura encuentran tan difícil motivar a la gente (Gintoki mismo) a pelear contra ellos. Lo que la serie acabó haciendo es construir un entramado en el que detrás del progreso había una serie de elementos de corrupción, luchas de poder y clasismo (qué recuerdos cuando Hata era villano xD) que hacen de ésta una falsa utopía con muchos puntos negros (no olvidemos que técnicamente Gintoki es un prófugo). Los personajes, exceptuando el patriótico Katsura, terminaron evolucionando a lo que son ahora, un grupo de luchadores anárquicos por su propia integridad y por el mundillo que han creado a su alrededor. Es sintomático, creo yo, que no se nos haya hablado de la identidad nacional japonesa con el énfasis con el que se nos ha hablado de la identidad del distrito Kabuki.
En fin, lo que hace
Gintama a través de la premisa de la invasión extraterrestre es una especie de truco del almendruco argumental para quedarse con la parte aprovechable de la idiosincrasia japonesa feudal, el concepto moral de samurai, y desechar libremente todo lo demás.