Dioses del metal (Dibujos y pintura ahora)

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Crikrien
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Re: Se podría (+60) Cap 50/ 1 post nueva organización

Mensaje por Crikrien »

Tú siendo freak del cine, conocerás a todos los que salen en esa lista. xDDD

Hay tres tipos de foreros: Los idiotas, los majos y los genials. Que diga, hay tres tipos de foreros: Los idiotas, los majos y el genial Crikrien.

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-Ahora lo entiendo… todo cobra sentido para mí.
-Mi señor Rufus… debemos retirarnos…. El decadente nos está arrasando y vendrá pronto, no tenemos tiempo.
-No. Para mí está claro.
Las lanzas negras descendían del cielo, que ocultaban con su oscuridad y atravesaban las armaduras de los robots gigantes angelicales. Las fuerzas mecánicas de la isla de maniacos. Los ángeles mecánicos, grandes armaduras metálicas de acero divino que medían cerca de veinte metros de alto, algunas incluso llegaban a los treinta, pero no fueron rivales para el gran Ares. Su furia no conocía límites.
-Ahora todo cobra sentido… Padre quiere que pasemos esta prueba. Esta es la prueba de nuestra fe absoluta en Padre. Él nos ha dispuesto aquí y ahora para que combatamos con todas nuestras fuerzas. Será nuestra voluntad la que sea puesta a prueba. Serán los nuevos ángeles los que levanten el paraíso. No cederán ante el terror y nosotros los viejos, seremos quienes sostendremos el pasado que se nos avecina. Seremos los dueños de este pasado.
-Mi señor, aquí viene.
-Yo soy Angel de la novena generación. Yo soy Rufus. Asesino de razas. Tu voluntad contra la mía.
El occidental sonreía mientras descendía de los cielos, lamiendo la sangre del placer y la excitación ante los brazos amputados de los siervos de Dios. Cuando cayó lanzando miles de flechas el señor de los maniacos fue abatido.

Toshio Saeki el niño maldito, asesinado por su propio padre, es un ángel que vive a través de las sombras de la madera. Se le desconoce motivación, pero sirve fiel a la maldición de los hogares.
Kayako Saeki la ángel madre de Toshio, asesinada por su marido, solo ella conoce los motivos de que su esposo la matara a ella y a su hijo.
Mar el gato de Toshio, que posee alas y puede convertirse en león gigante. También murió a manos del padre de Toshio.
Craig de tez blanca, uno de los pocos ángeles calvo, de ojos azules y usa una gran tubería de arma.
Jack Lusman el herrero, uno de los ángeles que maneja mayor número de utensilios artesanales que le permiten crear multitud de cosas. Le permiten hacer y deshacer a su antojo cientos de inventos.
Mitsuko Souma la ángel más bella de todas, conocida por ser experta en el manejo de la hoz, es particularmente hermosa y ha sido objeto de deseo de multitud de ángeles. Su rostro ha sido fuente de su bienestar y también de su maldición.
John Wayne Gacy el ángel chistoso, vestido y pintado de formas llamativas, es uno de los ángeles más simpáticos de todos. Le gusta jugar con querubines y disfruta mucho de la risa de los demás, cuando les obliga a estar contentos después de torturarlos.
Mary Shaw una ángel que esconde su vejez, en rostros jóvenes, pero no puede ocultar que la edad pasó en demasía en ella. Por el cementerio. En sus ojos no hay nada. Solo va y viene en los sueños, y detesta que griten cerca de ella.
El títere Billy maneja cien ángeles de madera que usa con su mente, mientras se sienta, vestido de traje con pajarita y espera cabilante, pues él ya es un muñeco igual que sus marionetas.
Vincent y Bo Sinclair el primero amaba de sus cuchillos dorados, el segundo de su escopeta sagrada. Eran hermanos que convertían a los enemigos de Dios en cera. Bo es mucho más visceral, mientras que Vincent es más calmado. Ambos forman una dupla imparable para los enemigos de Padre.
Mandy Lane rivaliza con Souma como el ángel más bello de todos. Es considerada como la que enamora a todos los ángeles, ella condensa en su forma de ser el deseo de todos los ángeles vivos.
Alex DeLarge el jovencísimo ángel que formó parte de la revolución de los grigori, pero arrepentido por sus actos viles logró encontrar la redención volviendo al paraíso. No obstante, al final no ha cambiado tanto como pueda parecer. Amante del sexo y la violencia.
Jack O' Lantern el ángel que no tiene cabeza. Nadie sabe en qué momento la perdió, pero ello no le impide ser un diestro jinete de las águilas sagradas.
David Allen Griffin un ángel frío y calculador de cabellos negros y cortos. Es uno de las armas secretas para eliminar a infieles que usa el Padre. De él nada ni nadie se esconde.
49 Uno de los capítulos más cortos que hay xD
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Sus frágiles piernas jugaban con las aguas cristalinas, mientras se mojaba la cara. Preciosa y ausente de todo lo que le rodeaban se miraba reflejada. Mientras el agua se teñía en rojo de la sangre, pero ella no pareció asustarla. Poseía largos cabellos sedosos al color de ébano y un figura excepcional. Sus ojos delataban que era hija de Afrodita, sin embargo su desidia hacia la barbarie dejaban claro que era hija de Ares. Su belleza rivalizaba con la de su madre, Harmonía.
-Mis pequeños, aquí estáis.
-No me gusta que me llames así para nada. –Le respondió con dureza un papiro que escribía solo las palabras que salían de su boca. Harmonía acarició el rostro marchito y rehecho de Lucifugo.
-Mi pequeño demonio.
-….
-Dejadle mi señora. –Dijo en un tono más ameno un envejecido matador. –
-Vuestro futuro es mío y lo sabéis, os llamaré como me plazca.
-…. –Lucifugo no contestó y esperó para serenarse y articular palabra.- ¿Y bien? ¿Tenéis lo que vinimos a buscar? ¿Sabéis dónde hallarlo?
-El pozo de las almas, el purgatorio. Se te ve ansioso.
-Sí o no.
-Lo tengo. Para eso os necesitaba, pero yo también tengo mis intereses en ese pozo. - Harmonía señaló una montaña cercana. -Allí, mis pequeños. -Lucifugo sonrió.-


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Chasqueaba los dedos, mientras movía sus zapatos de cuero negro. Botas con puntas de hierro. Sus pantalones eran de camuflaje, y una camiseta sin tirantes blanca, junto a sus cabellos apoyados en sus hombros. Su último cigarro cayendo al suelo. A su vera sentada en el suelo estaba Zyra, de cabellos rojizos y un libro sobre fuego que miraba. Llevaba un vestido de colores planos y cálidos, sus ojos eran intensos. A su otro lado estaba la mujer de los ojos blancos. Considerada por todos una interlocutora con los espectros. Llevaba una túnica blanca y sus cabellos eran castaños y rizados. Le llegó una señal:
-“Ejército enemigo a las puertas, tropas de alcance 8 encargaros de ellas.”
La devoradora se alegró. Enfrente de las tres se encontraban los ejércitos de piedra engendrados por Tomiris, en la guerra abierta en las fronteras del sudeste. Eran monstruos de tres metros, armados y con armaduras invencibles. De los ejércitos más fieles y solventes. La devoradora encendió sus ojos, y brilló una aureola, la llama de Cristo en su frente, tras haberle arrancando la columna vertebral y haber poseído todos los poderes de Jesús. Alzó sus brazos formando una cruz.
Zyra la detuvo.
-No… déjamelos a mí.
Zyra fue corriendo, mientras usó raíles de fuego en sus píes, y sus dos pulgares empezaron a mostrar estrellas doradas rodeadas de electricidad. Las bestias de roca abrían sus bocas, ante la electricidad y se reían. La pequeña Zyra parecía una hormiguita a su vera y sus llamaradas y estrellas no sirvieron, eso entristeció mucho a Z. Que les miró asustada, cuando fueron a destrozarla, las estrellas explotaron dentro de algunos de los monstruos. Intentaron encerrarla, pero Zyra convirtió sus piernas en magna y se alzó, agrandándose tanto que se elevó diez metros, el magma de sus piernas ardía tanto que aunque la intentaran derribar la roca se fundía. Zyra alzó sus manos y lanzó tanto magma que quedó un gran lago dónde poco a poco se fueron hundiendo las rocas. Zyra se reía y dejó el magma para descender un ejército entero de más de cien bestias de roca había sido pulverizado por una sola persona. Tomiris que observaba a lo lejos mandó a su caballería, y su infantería de hombres. Usaba hombres y bestias como carnaza en las primeras acometidas, cabreada no podía creerlo. Se había especulado mucho del poder de la triada, pero jamás podía imaginarse tanta fuerza. La pequeña Agatah anduvo titubeante y fue dando saltitos. Se agachó, mientras los hombres corrían hacia ellas con sus escudos y sus lanzas. Agata ajena a todo levantó una piedra y sonriendo la lanzó, casi sin fuerza la piedra no fue muy lejos. Las tropas de Tomiris estaban a punto de alcanzarla cuando una horda de fantasmas violetas salieron de la tierra y devoraron las almas de los humanos. Los cuerpos sin alma caían como arrasados por un viento perturbador. Eran los espíritus al servicio de Agatah. Miles de humanos intentaron escapar, pero fueron engullidos por la marea fantasmal que acto seguido regresó a la tierra. Delante de la pequeña Agatah solo quedaban cuerpos sin vida. Tomiris enfadada, dio orden a sus amazonas para avanzar. El cuerpo de élite de mujeres entrenadas, las más rápidas, las más fuertes y las más inteligentes se hallaban entre ellas.
-Inútiles hombres… os toca a vosotras chicas. No permitiré que estas tres furcias amaestradas por Lilith sean las que nos venzan… joder. Esa puta de Lilith ni está aquí.
La devoradora volvió a estar en cruz y su cuerpo quedó glorificado por la luz. Fue levitando lentamente, mientras las capitanas de guerra de Tomiris se posicionaron precavidas con una barrera mágica para eludir los ataques del magma y de los fantasmas. Las arqueras en la retaguardia defendían a las magas. La devoradora estaba frente a ellas.
-¿De verdad pensáis que esto detendrá la fuerza de Dios?
-Rendíos, habéis luchado con honor. –Contestó Zaname.- Pero nada podéis hacer.
La devoradora sonrió y con sus dedos fue agrietando la barrera como si fuera un cuchillo y mantequilla cálida. Las tropas de élite quedaron estupefactas, y una vez la barrera fue destruida no les quedó otra que arriesgar. Las flechas no impactaron ninguna en la nueva poseedora del don de Dios. Un escudo dorado la protegía, solo tuvo que alzar su palma y dejar caer una lluvia del cielo, rayos de luz que se incrustaban como lanzas en los cuerpos hermosos de las tropas de Tomiris. Atravesadas no morían al instante y por ello gritaban sin parar del dolor de unas lanzas que al pasar por el cuerpo quemaba.
Tomiris se arrodilló al ver aquel espectáculo. Una de sus mensajeras Iris acudió a verla.
-Mi señora. Malas nuevas.
-¿Cuáles?
-Zenobia ha sido derrotada por Lilith…ya solo queda Kali…
-Nuestro equilibrio se ha roto… ¿Quiénes son éstas?
-Nada se sabe de ellas…
-Envíale a Kali todo lo que hemos tomado aquí.
-¿No iremos juntas?
-No. Yo tengo una responsabilidad con mis súbditos, dile a mi pequeña hija que cuide del linaje y que… vendrán nuevos tiempos. Que no detenga la vista, que siga oyendo la vida. Que siga creyendo en la vida…El tiempo se escapa.
-Mi… señora…
Tomiris besó en la frente a Iris. Aún en el suelo se arrastraba Zaname intentando alcanzar su espada. La bota de hierro pisó sus dedos.
-¿Qué buscas?
-Maldita seas…. Somos hermanas… ¿Por qué nos atacas?
-Yo no tengo hermanas ni hermanos. Solo ellas. –Dijo, señalando con la mirada a Zyra y Agatah.- Nadie más.
Tomiris desenvainó su espada real y avanzó andando. Sus ropajes se mecían al viento y sus cabellos le seguían. Parecía decidida, ya no quedaba nada de su ejército, habían muerto decenas de miles en ataques masivos nunca vistos. Tomiris tuvo que evitar pisar los cadáveres de sus súbditas y súbditos, aún quedaba magma en cenizas de sus rocas gigantes. Estupefacta, pero aún con el rostro parco y honesto.
-Aquí estoy.
-¿Os rendís?
-Mientras siga viviendo mi reino jamás se rendirá.
-Eso… -Una enorme sonrisa decoró la boca de la Devoradora.- se puede solucionar.
Tomiris tomó su espada y la levantó. La devoradora la señaló con el dedo, haciendo la forma de arco, de sus dedos salía un lazo dorado formando con él un arco que usó para atravesar el corazón de la reina. Aún ahogada por el calor interno, Tomiris pudo contener el aliento antes de morir y caer.

En sus ojos quedó impregnada la imagen de su hija. Derramando lágrimas. Las botas de metal se acercaban a pasos lentos, el sonido del polvo y la piedra golpeando contra el suelo. Como las rocas saltaban. Tomiris usó sus últimas fuerzas para alzar la vista y vio la arrogancia de la devoradora que alzaba su pierna… sabedoras ambas de lo que iba a hacer la gran Devoradora. Negro y rojo. El tejido teñido.
Última edición por Crikrien el Mié Jun 12, 2013 2:20 am, editado 1 vez en total.
España es la Rusia del sur, sólo así se entiende que haya tanto zumbado.
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Sacha
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Re: Se podría (+60) Cap 50/ 1 post nueva organización

Mensaje por Sacha »

Sigh... Yo que venía a decirte que no te apurases y me encuentro con tres capítulos de golpeXD

La nueva lista de angeles pinta bastante bien sobretodo Gacy el angel chistoso; eso me ha alegrado el día, jeje.
Al final manden los hombres o las mujeres todo acaba en batalla, el futuro no podría pintar mejor. ^_^
Las capacidad de adquirir poderes de la Devoradora hacen honor a su nombre( y creo que tiene algo que ver con "La vagina dentada" XDDD)

EDIT: Uh... gratis XD; la verdad es que sería genial. Lastima que no tenga nada interesante para eviarte... La versión fisica estaría bien que estubiese encuadernada en piel humana (o de cerdo; muy similar a la de politico >:D )
En cuanto a lo del ilustrador; prueba a buscar en algún portal de arte alguien con un estilo que te interese y comisionale una portada. :)

Sobre los cap.; el 51 aclara muchos asuntos sobre Enil y sobre la trama subyacente. Tambien decir que creo que es "lo mentes" en lugar de "le mentas" aunque claro no soy bueno conjugueando verbos.XD
En el 52 y el 53 los flashbacks son geniales; sobretodo en el 53 con la mala ostia de Kali.
Las batallas paralelas de Ares y Kali se complementan a la perfección, buen truco eso de la proyección.

Ya queda poco para los 20k; solo tienes que bajar un poco la edad; que los del inserso están de excursión.XDDD

PD:En verdad nos creo a su semejanza; aomoa todos unoa cabrones. XDDDD

PD2: Tu firma es un lolazo; una pena que yo no sea ni idiota, ni majo ni el genial tú. Estoy descatalogado muahahahaha.

EDIT 2: Que podría decir de los capitúlos que no haya dicho ya.
Bueno la historía llega a su fin y no podría hacerlo de mejor manera; esto más que emocionar coloca.XDDD
Suerte con el artista para las ilustraciónes; que curre mucho y cobre poco. Y feliz publicación y prospera venta. :lol:

PD: Ya sé que está muy visto pero... ahí vá una cursi canción de cierre:
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Es lo unico que me viene a la cabeza, cuando pienso en "final", "masacre" y "Obra maestra"
Última edición por Sacha el Dom Jun 09, 2013 6:39 pm, editado 4 veces en total.
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Crikrien
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Re: Se podría (+60) Cap 53/ 1 post nueva organización

Mensaje por Crikrien »

Así es tio, al menos en algo me divertiré xD Pues como no tengo nada más en mi vida, pues escribo esta mierda, que solo lees tú y a veces Mitsui. Cuando lo acabe, me gustaría releermelo y repasarlo, volver a editar y luego enviarlo para con mi dinero editarlo. Me molaría contar con algún ilustrador... al menos para la portada y eso... Y si hago una copia física te le envio vale? xD Gratis por supuesto.


A ver si llegamos a las 20 k de visitas!! xD

51

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Los píes arrastraban la grava. El azulado miraba con intensidad a Ares.
-Pretendes subir al cielo… pretendes creer que te dejaré.
-Enlil, necesito de tu poder. De tu anillo, sin él poco o nada seré capaz de hacer contra los ángeles de la primera generación que no siguieron al traidor Nero.
-¿Y por qué debería dártelo? ¿Por qué mereces tu fuerza?
-Sé, lo que te hizo dios.
-¿Cómo?
-Sé más de lo que tú crees…. Sé la conjura final. Conozco los planes de nuestro bastardo padre. Lo que necesito saber ahora, lo que quiero descubrir es si acatarás su voluntad como hasta ahora, o te rebelarás. Te enfrentarás a él.
-El dilema de la obediencia o la libertad, no está un poco manido.
-Puede, pero es lo que nos hace lo que somos. Para los humanos corrientes la vida es compleja, ellos deben velar por el día a día, por sus casas, sus familias. Nosotros solo tenemos un par de elecciones que tomar y el resto carece de sentido. Yo no tenía que preocuparme por alimentar a mis hijos, no debía luchar contra enfermedades, vivía como todos los de nuestra especie ajeno a esos calvarios. Ociosos, de ahí las guerras que hemos creado. Las guerras nacen de la ociosidad de quienes gobernamos, y son los pobres súbditos los que más las toman. Ellos se identifican con el odio que fomentamos, lo hacen suyo y son fieros en batalla, pero inocentes en las consecuencias. Es nuestra responsabilidad la que debería predominar y hemos fallado. Como líderes hemos fallado, porque muchos de nosotros actuamos por egoísmo, y otros como tú… actuasteis por órdenes.
-¿Sabes entonces todo?
-Sí. Vienes del futuro, fuiste traído por dios.
-No le mentas en gracia a nuestro Padre.
-No. No se lo merece por todo lo que nos ha hecho. Sé que no podías matarme porque yo era pieza clave en tu nacimiento, y sé porque actuaste como actuaste.
-Sí… tú y yo estamos ligados en el tiempo. Si tú mueres, yo automáticamente muero, sin embargo tengo un indulto divino.
-¿Cómo?
-Al principio, Padre me trajo aquí para iniciar el fin de los días. Matar y promover el exterminio, una vez que vio que tú… no hiciste tu labor, tuvo que indultarme en vida para poder matarte. –Enlil lanzó una carta al occidental.-
-Así…
-Esas son las órdenes de Padre.
-Por eso seguí con vida tantas veces…
-Padre creía en ti para destruir, pero le fallaste, como le fallaron otros. Luzbel… y otros…
-¿Hay más?
-Sí. Esto nos sobrepasa, vine del futuro en este tiempo, pero no en el futuro del tiempo universal. Los tiempos viven anclados a su amo, así que mi futuro es ilusorio, porque hay fuerzas más allá de nuestro Padre que quieren cambiar el futuro. Por eso….
-No entiendo….
-No puedo explicártelo mejor, pero la conjura final es un acto que Padre no tenía previsto, pero se vio obligado a hacerlo. El futuro de donde yo provengo es solo la consecuencia lógica de las voluntades, es solo la ilusión de lo que sucederá, porque vive ligado a Cronos y a Padre, sin embargo…. Ahora hay fuerzas más allá de Padre que amenazan el futuro global. Amenazan la mera existencia de Padre. Para defenderse, Padre inició la conjura final. El mundo que vemos hoy a parches, es el resultado de su nefasta tarea en la conjura final. Como creador, puede crear, pero no puede destruir a su antojo, solo puede encauzar la situación para destruirlo todo.
-Incluso el creador es un hijo de puta egoísta…
-Es una constante en la vida. Vela por tu supervivencia y luego por la de tu especie.
-¿Me darás tu poder o tendré que luchar contra ti?
-Si combates morirás.
-Debo intentarlo, para eso anduve en el infierno y resucité, para eso poseo la fuerza de Rah y de Tengri. Solo me quedas tú.
Enlil bebió un trago y se lanzó sobre el occidental, quien pudo esquivar los golpes, pero cada vez le costaba más mantener el ritmo. Intentó impactar el fuego de Rah, pero el cuerpo de Enlil lo soportaba y se regeneraba, para luego usar la electricidad de Tengri, que parecía no surtir efecto.
-¿Eso es todo?
El azul propinó un fuerte golpe en la mejilla de Ares que lo dejó moribundo. Luego se trasladó, extrayendo su anillo, cogió con la siniestra el cuello de Ares y la diestra alzada comenzó a traer sobre sí el agujero negro.
-¿Esto es lo que anhelas? ¿La fuerza del anillo? ¿El espejo menor del poder del fénix? ¿El viento que todo lo corta?
Las llamas de la mano de Enlil al moverse, cortaban el espacio, creando un lugar blanco en el aire. Ares intentaba moverse, pero una fuerza gravitacional le impedía levantarse por mucho que se esforzara. Enlil acercó su mano a la cara de Ares.
-Esto te hará desaparecer, está más allá de tu comprensión, o de la de muchos, pero no por ello eres invencible si lo usas… es la segunda vez que lo uso. La primera hizo que me encerrara en las montañas por miedo a hacer desaparecer la faz de la existencia. ¿Comprendes ahora? ¿Por qué nunca quise luchar con todo mi poder? ¿Comprendes ahora mi desdicha? Mi amada, mi casa, mi tierra, todo se fue y fui traído aquí a este maldito tiempo, y solo tuve dos amigos. Kronos y Ponos, y al segundo lo mataron, y el primero se volvió loco. ¿Entiendes ahora? ¿Debo obedecer a Dios? ¿Hacerte caso a ti? ¿Eh? ¿Qué debería hacer?
Ares no supo contestar, e incluso se atisbó algo de miedo en sus ojos, jamás había sentido eso. Enlil empujó a Maleros y se puso el anillo. El occidental, no dudó se levantó e intentó volver a atacar a Enlil, pero éste le esquivó y de un rodillazo en el estómago detuvo el ímpetu de Ares, para luego golpearle sucesivamente con sus puños y piernas. Dejándole malherido en el suelo.
-Abandona… yo solo me debo a mi botella, estoy harto de Padre, de ti… estoy harto. No eres rival para mí.
El azul se dio la vuelta, pero oyó un grito de Ares.
-¡Detente!
-Abandona Ares…
-Y si te dijera que te devolveré la paz…
-¿Qué?
-Si me entregas el poder… destruiré a dios.
-Iluso… no puedes destruir a Padre.
-Lo haré, y cuando le destruya serás libre. Podrás rehacer tu vida.
-Si ni tan siquiera has podido contra mí, no tienes posibilidades contra Padre.
-Confía en mí.
Aquella frase solo se la oyó a una persona…. Su esposa, cuando cayeron los invasores y la destrucción de su tiempo caótico. En el futuro…
-Confía en mí. –Junto a su sonrisa y sus bellos ojos.
-Fracasarás…. Como le pasó a ella….
-Pero al menos podrás vivir sabiendo que hiciste lo que estuvo en tu mano…
-Pobre… intentas manipularme con vanas palabras. No es tan fácil.
-Sí lo es… solo tienes creer lo que digo.
-Ja….
-Sí, te digo esto. –Dijo Ares mientras se levantaba.- Para obtener tu poder, sí, no es para un fin mejor, no es por altruismo, seré claro quiero ese anillo, quiero su fuerza. Pero también es verdad que yo iré a matar a ese hijo de puta que te ha jodido a ti, que os ha jodido a todos y si alguien puede soy yo. Pero solo con tu poder.
Poco a poco, el discurso de Ares como si fuera una cola de gotas, fue horadando la dura roca de Enlil. En ese momento, se quitó el anillo mientras susurraba unas palabras y lo dejó caer en el suelo.
-Ahí lo tienes, hagas lo que hagas, que tengas suerte… yo quedo libre… quedo libre de mi responsabilidad con el mundo, contigo y con Dios. Se acabó… me retiro… hastiado como lo hizo Luzbel. Me retiro… estoy hasta la puta polla de todos vosotros. De vuestros egos y ambiciones. De vosotros….
Enlil se marchó, el occidental tomó el anillo y notó como la se grababa en su piel su potencia.
-Antes creía que con los puños podía solventarlo todo, ahora está claro que a veces son más fuertes las palabras.-Dijo Maleros mientras veía al azul marcharse.-


52
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-El cielo es bello. ¿No crees? –Gabriel observaba las estrellas que danzaban en vísperas del día nuovo.- Parece que hay un descanso incluso en tiempos de guerra.
-No sé… no creo en la belleza, salvo la de la sangre.
-La vida puede sonreír si la dejas que te sonría.
-La vida es una basura, estiércol inmundo al que se nos obliga a vivir, y solo la sed de sangre apaga el camino de la desdicha.
-¿Qué fue de tu adolescencia?
-¿Por qué debería contártelo?
-Porque soy de los tuyos. Estoy a tu vera, lucharemos juntos y somos hermanos.
Ares escupió en el suelo.
-No tengo hermanos, ni amigos. Mis hermanos renegaron de mí, mis amigos jamás existieron. Mi única amistad es con la muerte y la sangre.
-No te parece triste, vivir por y para la muerte.
-Pregúntaselo a Miguel.
-… Miguel es un caso excepcional.
-Y yo también. He vivido siempre en la mierda…
-¿No estuviste casado?
-No… Afrodita era mi amante, ella es esposa de Hefesto…
-Pero tienes tres hijos.
-Sí…
-¿No sabes nada de ellos?
-Renegué de todos ellos.
-¿No les quieres?
-¿Querer? –Ares se reía.- Eso es patético, solo los imbéciles quieren, eres demasiado ingenuo.
-¿Y qué hay de esa diosa oriental?
-¿Ella? No es nadie, solo un desliz.
Gabriel miró al occidental.
-Tus ojos te delatan.
-No delatan nada más que disfrute sexual, es lo que representa esa puta.
-Ten cuidado, ella no es de fiar.
-Y yo tampoco.
-¿Seguirás con esa hostilidad?
-¿Acaso os merecéis otro trato? ¿Por qué debo ser simpático?
-Vale, vale. No tienes que contarme nada. Nadie te ha dicho que eres adorable. –El rostro de Gabriel era todo dulzura.-
-¿Qué cojo…?
-Te pone nervioso que te piropeen.
-Que te jodan… si intentas reírte de mí te mataré.
-Inténtalo.
Gabriel se levantó y extrajo de su espalda su bastón dorado. Ares empuñó su lanza y fue corriendo hacia el arcángel, quién con suma facilidad y aplastante frialdad le esquivó y con su bastón impactó en la cabeza de Ares.
-La ira no siempre funciona. Eres muy fuerte, pero si tienes la mente nublada no canalizas tu fuerza.
-Cállate.
Ares volvió a lanzarse contra Gabriel, pudo aguantar el primer golpe, pero el arcángel estaba muy tranquilo y sereno, pudiendo golpear nuevamente al occidental con suma facilidad.
-La ira funciona a veces, no te lo niego, pero en este contexto no te servirá contra mí. –Yibril convirtió su bastón en una guadaña y con un movimiento circular tenía su hoja en el cuello de Maleros. -¿Has visto? Sin locura, sin odio. Te hubiera matado.
-La guadaña que te ayudó a matar a las huestes de Senaquerib. Mátame, adelante… acaba conmigo.
Gabriel guardó su guadaña, y de sus dedos nació una pequeña fuente que usó para mojar la faz de Teritas con mimo y levedad, sin ser mucha la agua.
-Cálmate, el agua es tranquila y calma el alma. Toma paz de mi querida luna. A ella le ordeno que refleje con mesura la fuerza del sol y recupere las almas de los hombres en la noche cerrada.
-¿Y los dioses?
-A los dioses también llega mi poder, pero ellos son soberbios. Andan a su aire como dueños de la creación, pobres.
-Dependes de ellos para ganar esta guerra.
-Trivialidades, en el paraíso aún quedan decenas de miles de ángeles mucho más fuertes de los que aquí ves. Nosotros somos muy poderosos, pero el paraíso es más.
-Háblame del paraíso. -Gabriel detuvo su habla. – Adelante hablad…
-El paraíso…
-Sí, Luzbel huyó de allí y lanzó a una tirana forma de control, luchamos por el sueño de ir al paraíso una vez muertos. Háblame de ese lugar tan sagrado y bello como narran los mitos.
-Hay ojos que ven y ojos que se dejan ver.
-Eso no tiene sentido.
-… Como tampoco lo tiene el paraíso. No podría explicártelo. ¿Podemos cambiar de tercio? –Yibril intentó sonreír, parecía afligido.-
-Como quieras… ¿Por qué jodida mierda quieres estar tanto tiempo a mi lado?
-Porque me ayudaste en la batalla, pensando que eras un monstruo te sacrificaste por el prójimo. Algo que nadie esperaba de alguien como tú.
-Deseo la muerte, ¿No lo entiendes? Me lanzaría para encontrarme con la parca aunque fuera por una puta basura.
-Lo que digas, pero guárdate de la muerte, el infierno o el paraíso no son sitios a los que ir.

Ares volvió en sí, estaba rodeado de cadáveres, alas rotas. Charcos de sangre y ángeles gimiendo ante un Deo ignoto.
53
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Colgaba una cabellera de manos de la reina. Su collar de cabezas aún anhelaba el fervor de la lucha. Mírose sus manos y vio en ellas el deseo y el amor por la guerra. Viendo a lo lejos en las pantalla del cielo a ese bastardo de Ares matando ángeles, y en la tierra el descontrol de una nueva guerra. Algo en su ánima la impulsaba a matar. Como en los viejos tiempos, los buenos tiempos, los tiempos donde no quedaba nada salvo su odio. Donde su podrida vida la hacían única y especial. Necesitaba recobrar el fervor. La luna estaba en todo lo alto. Las nuevas amenazas asediaban los pueblos limítrofes, las tropas de Lilith deseaban las tierras orientales ocupadas por el poder de Kali. Sintió el viento cálido de la noche veraniega, y se dejó marchar.

El pasado parecía lejano, parecía que el tormento, las miserias ya eran cosa del pasado. Ahora guardaba un espíritu frío. La oscuridad en su caverna, en acero torre alta, en donde los ángeles no llegan. Dragones y dioses no saben, donde ella descansa su espíritu. Pero la llamada de la sangre hacía eco en su rostro. La llamada de la sangre la impulsaba a continuar. Sostuvo su espada y tomó su capucha, para lanzarse al vacío y volar gracias a sus poderes. Hasta donde sus ejércitos luchaban a duras penas contra las fuerzas de la Trinidad de Lilith.

Al caer, forjó y erosionó la tierra, mientras las demonios pequeña de Lilith retrocedieron. Kali miró con determinación y demencia. Estaba exenta de la debilidad del pasado. El tiempo sin Ares le había hecho recordar quién era. Y lo que ese dios le producía. Nada. Tanto tiempo para no sentir nada por aquel dios que había hecho trizas partes de su vida. Ahora debía dedicarse a otra cosa y se sentía a gusto en este nuevo papel. La devoradora se jactó, pendenciera alzó su mirada, acompañada de sus hermanas. Kali, meciendo sus ropajes con el viento nocturno, sostenía el ferro que la hacían invencible. Ella es de pocas palabras, no dudó en atacar a la devoradora, que aún poseyendo un escudo dorado de su forma de Cristo, éste era insuficiente frente a los golpes de la diosa oriental. Sorprendida fue el magma lo que protegió del siguiente ataque a la devoradora. Kali ante el ridículo de ser ayudada por otra, se rio de la devoradora. Enfadada, ésta apartó a Zyra con violencia.
-Esta es mi lucha, no intercedáis.
-Pero…
-¡NO!
Zyra y Agatah asintieron. Kali movió su rostro y se apartó su flequillo ante el viento, miró en el cielo, dónde aún se proyectaba la imagen de Ares luchando contra ángeles. El grito sordo de un asesino. Al final ellos son hijos de la sangre. Le vio más feliz arrancándole las alas a los ángeles que yaciendo junto a ella y comprendió al mirar sus manos cual era su sino.
-Somos hijos de la sangre…ee… idiota. Lo somos… ¿Verdad? –Susurró para sí. Su mirada delataba sus intenciones, con una furia pocas veces vista en ella se abalanzó contra la devoradora.-
“Yo debo hallar mi camino.” Pensó Kali, tras un intercambio de golpes, donde la devoradora acabó derrotada. Retrocediendo, tuvo que ser auxiliada por sus hermanas de lucha. La fuerza abrumadora de la reina de los orientales apabullaba a la trinidad. Parecía más alta, más grande, más poderosa de lo que nunca nadie halla podido ver. La luna la iluminaba, como un gesto antiguo de virtud hacia una de las viejas reinas. Lilith acudió disfrazada en humo violeta.
-Dejadlo. –Dijo con voz dulce.- Ella está a otro nivel.
-Dile a tus ratas que no compitan con los mayores. –La voz de Kali parecía resonar en todo el firmamento y la tierra.-
-Siempre has sido la mejor de todas… La reina oriental. Incluso cuando eras la putita de Luzbel. ¿No? O cuando fuiste la putita de Ares.
Kali no se dejó provocar y se mofó de Lilith.
-¿Y tú? Pobre desdichada, que intentaste ser algo y no pudiste y ahora dependes de patéticas ratas para hacer lo que no puedes hacer tú.
-Las cosas han cambiado mucho.
-Sí, pensaba que estabas muerta con lo patética que eres.
Lilith apretó los dientes e invocó en sus palmas las manzanas negras que lanzó a la tierra. De ellas nacieron dos árboles negros de corteza dura y gruesa. Sus raíces se hicieron profundas y su sombra tapó la luna.
-Estos árboles taparán tu cielo y traerán con sus hojas mi entorno que me dará más poder. Me hará algo que jamás has visto.
Kali se acercó a uno de los troncos que era enorme. Lo palpó con la mano y se disculpó. Acto seguido con un movimiento de su espada seccionó el tronco, junto a su palma lo empujó haciéndolo caer. Luego, soberbia, y arrogante miró a Lilith. Quien aún estaba en shock ante lo sucedido....

La mirada a un lugar tenebroso. Hades daba vueltas. Kali aburrida estaba sentada en un trono de marfil. Llegaron las noticias de la victoria de las tropas angelicales de Gabriel en el valle de Unicord, donde un destacado Ares había liderado la victoria angelical.
-Tu puto amante está jodiendo la guerra de nuestro señor.
-¿Amante?
-Se dice que follábais.
-No es nadie. –Respondía Kali con desdén.
-¿No te importará entonces cuando nuestro señor le asesine?
-Por mí, como si le descuartiza delante de mis ojos. ¿De verdad crees que me importa una puta mierda alguien como él? Yo solo velo por mí misma.
-No se rumoreaba eso cuando rompisteis el límite de las comarcas para follar.
-Yo no tengo límites, ni dueños. Nadie, ni nada me dice lo que tengo o no tengo que hacer. ¿Te enteras?
-¿Por qué te enfadas?
-Me aburres, diosecillo.
Hades enfadado se abalanzó contra Kali, quién le esquivo y de una patada en el estómago lo tumbó, desenvainó su espada para cortarle el cuello, pero un grito sordo la detuvo.
-¡Detente! –Era Luzbel.- Por favor, Hades, cuida tus modales ante nuestra invitada. Y en cuanto a vos, dama oriental, no derraméis sangre aliada si no es mucha molestia.
Kali molesta se marchó sin despedirse. Hades cabreado se levantaba.
-¿Cómo podéis confiar en una puta perra solitaria?
-Cuida tu lenguaje. No confío en ella, pero es mejor tenerla de nuestro lado que contra nosotros. Imagina lo que nos está haciendo un pobre diablo como Ares, como para que también ella se uniera a ellos.
-¿Tan fuerte es ese occidental?
-No es nadie. No será nadie. Solo es un instrumento, como lo es ella. Todo marcha según lo previsto. Por cierto. ¿Dónde se halla mi hermano Baal? Le echo en falta.
-Ha ido al límite norte, con algunos soldados.
-Que lástima… últimamente está un poco raro.
-¿Sí? No sé.
España es la Rusia del sur, sólo así se entiende que haya tanto zumbado.
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Crikrien
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Re: Se podría (+60) Cap 59/ 1 post nueva organización

Mensaje por Crikrien »

Este capítulo merece un post propio xDD




54
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-Solo debo volver a ser yo mismo.
Ahogado en las penas de su mera existencia, removido por el viejo odio. Nació el niño solitario. El pasado, una lluvia que caía mientras lloraba desconsolado. El abandono de Zeus en las tierras tracias, en el invierno más penoso, dónde aún moqueaba el dios de la guerra. Fue marcado por su destino, su terrible madre era odiada por muchos y ella transmitió ese odio a su hijo amado.
-Mi pequeño bebé, tu padre y esos hijos bastardos que tiene con furcias, ellos los buenos, me obligan a abandonarte. Estás solo. Nunca lo olvides.
Hera le abandonó. Era la lluvia lo que recordaba de su infancia. La lluvia hasta los huesos y la sensación de tristeza. De soledad extrema. En ese momento él jamás quiso estar solo, pero ahí estaba. Solo. Y así movió en su cabeza el único pensamiento que le permitió seguir adelante.
-Estoy mejor solo. No necesito a nadie más. Solo me tengo a mí mismo. No necesito a nadie más. Estoy mejor solo. Estoy mejor solo. Estoy mejor solo. No necesito a nadie. Solo me debo a mí mismo. No tengo nada en absoluto salvo a mí mismo. Nadie ni nada me quiere. No necesito su amor. No le importo a nadie. Estoy solo.
Su mente se destrozaba a sí misma, fue abandonado solo en una isla. La lluvia. Siempre lloviendo. Siempre llovía. Entonces, se dejó llevar y arrebató la primera vida. Le arrancó el corazón y lo disfrutó. El corazón aún latía mientras lo degustaba comiéndoselo. Sintió una enorme paz, la lluvia ahora mezclada con sangre le hacían pensar en un futuro mejor. Era como si el tiempo se detuviera, su dolor cesase. Ese instante de paz lo persiguió hasta el sin sentido.

Las pesadillas del pasado se repetían en el presente. Ahora miraba sus manos llenas de sangre y sabía cuál era su camino. La espiral de demencia le habían convertido en un monstruo. Ares era joven, pero no olvidaba. Su rostro destrozado, su alma podrida. Su soledad. Le perseguía la soledad. Él sabía mejor que nadie que estaba solo.

Su maldita infancia… rodeado de cadáveres le hacía sentir dichoso. Fue lo mejor de su infancia. Una infancia llena de alegrías viendo como morían sus enemigos. Con el paso de sus días en el paraíso notaba como la oscuridad olvidada volvía. Era nuevamente un monstruo. Su naturaleza regresaba. Ahora no solo mataba ángeles, les pisaba la cabeza. Devoraba sus brazos crudos y se dejaba mover por la rabia. Poco a poco el estado de gracia y todo lo que había avanzado se estaban diluyendo en una corriente de sucia muerte.

Lluvia. Lluvia. Lluvia. Lluvia. Nadie oye sus lamentos porque no los enuncia. Nadie oye su odio porque no lo demuestra. En aquel poblado de ángeles un pequeño querubín corría como podía entre las llamas, pero fue en vano. Ares le cogió de la cabeza.
-¿A dónde ibas?
-Por favor…. No…
Ares sonreía, ido por completo y con su fuerza le extrajo sus dos pequeños brazos entre los gritos de aquel querubín que era como un niño a ojos de los humanos, una vez éste quedó sin brazos lo tiró al suelo. Le fue pisando poco a poco la cabeza, mientras el ángel seguía y seguía gritando de dolor con sus hombros sangrando. No tenía nada ni nadie para que le salvara y Maleros se deleitaba con los gritos.
-Haré que todos sientan mi dolor.

Atónitos miraban desde el mundo mortal. Todos veían aquella atrocidad. Nadie se esperaba tal índice de brutalidad por parte de Ares, sintieron asco y miedo, muchos sentían incomprensión. Kali observaba indiferente, mientras degustaba trozos humanos. Ella también había tomado la senda de la rabia.

Luzbel vomitó al ver lo que el occidental estaba haciendo en el paraíso.
-¿Eso es lo que siempre has sido? … Yo siendo lo que soy… no puedo soportarlo ya.

Zerachiel estaba tumbado en una montaña. Aún seguía con vida, incluso después de intentar matarse. Seguía con vida. Alzó su mano, aún sangrante.
-Chin, chin. Sigue hasta que no quede nada. Al menos tú.

Rafael miraba en su viejo trono cabizbajo.
-En esto se tiene que convertir alguien para derrocar a Dios…

Ares gritaba y reía.
-¡Mirad absurdos humanos! ¡Mirad vuestra muerte! ¿Ángeles? ¿A mí? ¿Dónde está vuestro Dios ahora? ¿Dónde están todos? JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA –Jadeante se veía las palmas de las manos llenas de sangre.- Al fin te reconozco… has vuelto a ser tú… ya no hay romances… solo la sed de sangre. Solo el pacto con mi odio. Soledad absoluta.
Sus dedos acariciaban su rostro y le hacían sentir cada vez más vivo. Algo estaba podrido en él. Algo que le hacía especial, algo que le convertía en un monstruo. Se miraba reflejado en los charcos de sangre, la misma que le salió por el cráneo a ese querubín, y Ares se reconoció. La bestia inmunda que era. Por eso nadie le quería. Por eso siempre estaría solo. Es un monstruo. Ocultar su naturaleza era absurdo. Era tan ridículo como esconderse ante los demás. Tanto esfuerzo. Tanta cabal forma de pensar. Él solo era una bestia sedienta de sangre. Él solo era una bestia. Un monstruo. Era solo un miserable monstruo. Era solo un oscuro monstruo. Su mirada estaba podrida como su alma. Al final estaba solo y lo demás era irrelevante. Intentar engañar a los demás con buenas intenciones. Con buenas acciones era patético.
-Yo soy esto. He perdido el camino, convirtiéndome en un pobre fantasma lleno de buenos sentimientos. Nací para destruir el mundo, pero me he vuelto en tu contra… ¿Verdad Dios? O debería decir, hijo de la gran puta. Tú me has convertido en esto. ¡AHORA VEN A POR TU HIJO MALDITO CABRÓN! ¡VEN SI TIENES COJONES! ¡VEN SI TE ATREVES!
El occidental y su soberbia conmocionó al mundo. Después de lo que estaba haciendo… Dios no le fulminaba con un rayo, no le castigaba. Seguía y seguía adentrándose en el paraíso y Dios no le detenía.
-Solo cuando no tienes nada que perder, eres libre de echarlo todo por la borda. Eres libre de lanzarse a un volcán sin miedo a morir. Ya no tengo nada que perder. Ni que ganar. Me importa todo una mierda y solo hago lo que quiero. Cuando quiero y cómo quiero. Tomo lo que me apetece e impongo mi voluntad a otros. –Ese discurso fue el que hizo Ares mirando al pequeño fantasmas duende que le seguía para grabarlo todo, el invento del Titiritero.- Sé que me estáis viendo. Yo haré lo que muchos no os atrevéis a hacer. No estoy aquí por vosotros basura inmunda. Estoy aquí por mí. Yo y solo yo mataré a Dios.
Sus ojos estaban idos, pero sus palabras se hundían en las ánimas de todos los que miraban.

55
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Reorganizándose de la sal. Muerte volvió a tener forma. Esta vez atado por cadenas no podía moverse. Su madre, Acra, estaba sentada delante de él.
-Ya has visto lo que has hecho hijo mío.
-¿Y a ti qué te importa? ¿No mandaste a tus perros a matarme?
-Son órdenes de Él.
-¿Y? ¿Acaso no eres libre de actuar bajo tu voluntad? ¿Por qué me dejaste madre?
-Hijo…
-¡CONTESTA! Si vas a matarme al menos merezco que me contestes. Me vi entre jinetes, sin saber por qué. Me vi entre ellos. Y aún me pregunto por qué.
-Fue decisión de Él.
-¿Por qué le hiciste caso?
-Porque… es tu padre.
-¿Qué?
-Tus dones, son una derivación de los míos, hijo mío… naciste del incesto…
-¿Cómo? –Muerte no entendía absolutamente nada.-
-Yo, Geo y Kronos… somos los primeros en ser creados… muerte, espacio y tiempo. Hubo un cuarto que quedó encerrado. Era el suspiro de la vida, encerrado por nuestro Padre. Violado hasta el fin de los tiempos por Él, hasta que lo descubrí y entonces me violó a mí y de ese incesto naciste tú, yo huí… para protegerte, pero me encontraron. Te quitaron de mi lado y no pude hacer nada, con todo mi poder. Eran inmortales bendecidos por Él, específicamente para detenerme. Él te usó. Tú matas a los vivos, pero no eliminas su existencia, sus almas siguen existiendo, yo en cambio, extermino todo rastro de existencia. Por eso aunque mataras a los hombres de Face, sus espíritus pudieron detenerte, pero eso es un problema ahora para Él por eso quiere matarte.
-¿Cómo?
-Él quiere que la muerte vuelva a ser una, y no quiere que halla más, quiere que los que mueren vuelvan a su seno. A su ser. Algo le tiene preocupado. No sé el qué… pero debe ser muy importante, le noto nervioso.
-¿Y qué me cuentas con eso? Mi propia madre me matará… ¿Esa es la justificación? Por orden de mi padre, mi madre me matará…
-No me queda otra, mi pequeño… te he seguido más de lo que crees, he velado por ti. Pero dada tu naturaleza nunca necesitaste ayuda. -Después de un rato en silencio, la dama volvió a hablar. -¿No dices nada? -Muerte resignado no quiso seguir hablando, Acra se levantó y con mesura se acercó a su hijo. –Bueno, pues nada. Perdóname… hijo mío.
56
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Desangrada, atravesada. Poco quedaba de sus sueños salvo la caída de sus ojos. Miraba mientras se arrastraba entre la sangre, entrecortada mirada que no dejaba nada salvo sueños de un futuro incierto. Añejo amante del occidental y hoy asesinada. Atrás queda una figura bella, pero cruel. El susurro del terror de Deimos. La vendetta de un hijo que ajusticiaba a la mujer que mató a Afrodita. Cuentas pendientes que se cierran, que gritan y gimen. Sucias ante la basura existencial.

Los bailes, de su último filtreo con Ares. La última noche que yacieron juntos, las esperanzas puestas en un plan vengativo para acabar con Afrodita, todo se deshacía entre lágrimas, mientras seguía arrastrándose lentamente. Revolcada en el charco de sangre e imaginando la mano de Ares tomándola para salvarla. Como si de una luz la llenase de la existencia más pulcra y bella. La confianza de que vendría a verla, la besaría, la amaría y luego la llevaría lejos para que vivieran juntos.

-Yo… yo… te… amo….
En ese instante, el acero de Deimos se clavó en la garganta de la diosa.
-Yo también quería a mi madre hasta que la mataste.
La última sonrisa entre un grito sordo, creyó ver a su amor, a su salvador. En su enfermiza forma de querer. Deimos se lavó las manos de la carmesí vida que se escapó de la querida del occidental, al salir halló a otras tres personas.
-¿Qué haces aquí? –Preguntó sorprendido Deimos.-
Eran rostros conocidos. Aquella que le visitaba no era sino la sangre de la misma sangre que Deimos. Ella sonrió.
-Vengo a proponerte algo.
57
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El titiritero estaba en su cueva, observando cómo avanzaba la grabación. Mientras en su diestra acariciaba un micro-chip. El corazón metálico de su amada. El ciborg que se hizo humano y sintió y pensó. Tomaba una infusión de hierbas que le permitía soportas las noches en vela para que todos vieran lo que Ares estaba haciendo. Poco o nada dormía en su afán por vengarse de los ángeles y de la tiranía de Dios.

Obsesionado por su amada, movido hasta la demencia de guardar el único trozo que la hacía única. El titiritero se tumbaba en una roca lisa y fantaseaba con un futuro junto a su ilusión. Fantaseaba y fantaseaba.
-Los mundos que se ven paralelos, descansan entre un hilo que nos hace estar cuerdos.
Oyó el joven titiritero.
-Los sueños que sirven… para hacernos sentir vivos. Dan un escaso sentido a la vida que se muere. Son esperanzas las que nos llevan e impulsan a seguir viviendo. A soportar el hoy y sus penas, a disfrutar el hoy y sus dichas, pero los sueños… sueños son….
Entre aquellas palabras se durmió. Se acercaron tres sombras. Andaban con túnicas blancas y compartían un mismo ojo entre las tres, llevaban el hilo del destino. Ellas acontecían a la muerte natural, tenían cientos de muertos diarios y lo hacían gracias a sus habilidades. En algunos casos excepcionales podían aparecer para decidir sobre el destino de uno. Bebían de los poderes de Acra. Las moiras estaban atentas al devenir. Tijeras en mano, Atropos estaba dispuesta a cortar el hilo.
-No, aún no es hora. –Le detuvo Cloto.-
-Podemos echarlo a suertes con el destino azaroso. –Aseveró Láquesis.- Lancemos la vara.
-Lo inexorable es lo inevitable.
-Menuda obviedad. Te has lucido. Atronadora… voy a llorar contigo.
-Llorarás si te corto el hilo, Clotilde.
-¡Ja! ¿A qué os arreo con mi vara? Ya veréis ya.
Las tres moiras empezaron a tirarse de los pelos peleándose, mientras su único ojo se cayó rodando. Intentaron buscarlo, palpando el suelo mientras gritaban al cielo su mala fortuna por un poco de diversión. El ojo llegó hasta los píes de El titiritero que se despertó al notar el tacto. Sorprendido saltó de su roca…
-¿Quiénes sois?
-No debería habernos visto…
-Claro, si en vez de estar aquí mirándole la carita de bebé a este, Clotilde pervertida, tendríamos que haberle cortado del tirón. Jia jia jia jia.
-Oh… pero tiene que follar tan bien. Con esas manitas, seguro que hace virguerías. Jea jea jea jea.
-¡Danos nuestro ojo! O te doy un varazo en toda la cocorota. –Gritaba cabreada Láquesis.- Prepárate muchacho. Como vaya verás.
El titiritero cogió el ojo de las moiras y lo miró. Sabedor de lo que ello significaba.
-¿Y si hacemos un trato?
Las tres moiras no miraron en sus cuencas vacías, pero al unísono giraron sus rostros hacia el muchacho.

58
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La cola de ejecutados por los ángeles eran larga. Guiados por azotes, demonios de todas las clases que entraron en el mundo humano, algunos sin mucho conocimiento. Sumados a las poblaciones humanas que habían idolatrado y seguido a demonios. Todos paseaban al son de los látigos.
-Esto no lo hubiera permitido Gabriel.
-Él ya no está entre nosotros, ahora es Miguel quien gobierna todo.
Mhill había estado solo, serio, de brazos cruzados mientras observaba atento lo que acontecía. En sus ojos se veía la firma de un pasado. Su encierro. Solo acompañado por una espada dorada. Rodeado de monstruos y pesadillas. Forjándose por orden del destino. Vencedor de Lucero y ahora encerrado por su poder.
-¿Quién es como Dios? Nadie.
Las noches frías que se sucedían entre rocas afiladas, las bestias de muchas formas que atormentaban el sueño del diestro arcángel. Miguel era fiel al ideal de Dios. A su justicia y su amor. Rafael controlaba algunos de los cargamentos de prisioneros, que nunca volvían a ver la luz.

En la estación dónde se encontraba un cargamento. Un humano esperaba Rafael.
-Aquí tienes. El precio acordado gran arcángel.
-Espero que a los tuyos les sirva para buenos propósitos. Son escoria.
-Lo hará.
-Los cruzados servís bien a Padre.
El cruzado sonrió estrechando con efusividad a Rafael.
-Eso esperamos.

Volviendo al lugar dónde descansaban los ángeles, Rafael vio a Miguel en el balcón. Hablando en voz alta. Cambiando el tono de voz, como si hablase con otra persona. Incluso sus gestos al caminar, su expresión se transformaban.
-Ya es la hora.
-No…
-Sí. Tu labor está bien hecha. Ahora es mí momento.
-Pero somos arcángeles, debemos servir a Dios.
-Dios nos abandonó en aquella tierra desértica.
-No… Él nos ama en el fondo, solo fue una prueba.
-Mírate, escondes tu rostro de las heridas. El llanto por las noches. Ahora es mi momento.
-No lo estamos haciendo bien con los esclavos.
Miguel oyó un sonido, pero Rafael pudo esconderse detrás de una columna. Se sucedían los segundos como años, mas Mikael cesó en su búsqueda de espías.
-Es una voluntad mayor. Nuestra voluntad.
-Pero… eres malvado…
-Soy tu único amigo. Estás solo en este mundo.
-No… debemos servir…
-Vives en el pasado. El hoy es lo que cuenta. El presente. Mataremos a todos esos prisioneros y disfrutaremos del nuevo rumbo que dará la guerra. Venceremos la guerra y le usurparemos a ese bastardo de padre su trono.
-¡No digas eso! ¡Él tiene oídos y ojos por todo el mundo!
-No temo decir lo que ambos pensamos. ¿Quién es cómo Dios? ¡NOSOTROS! –Aquel ser sombrío se reía.- Ahora debes morir, no nos sirves para nada. Tu debilidad nos lastra. Ahora el mundo verá el reinado de un nuevo Dios. Nos alzaremos como la luz que nunca se apaga, limpiaremos la faz de la existencia de toda vida.
-¿Y Nero? ¿Y los ángeles de la primera generación?
-Son ociosos, les daremos un trato que no podrán eludir, les dejaremos a su aire, ellos aceptarán. No sirven más a padre de lo que se sirven a sí mismos, por ello no lucharon contra Lucero. Ahora debes dormir, mi querido Miguel.
-Pero…
-No temas nada... solo duerme. Duerme.
Mikael cambió su rostro volviéndose rudo y serio. Rafael notó su alma corrompida y salió de detrás de las columnas.
-Vaya, vaya… Si el niño perdido es otro que se ha perdido. –Mikael estaba sorprendido, casi estupefacto.- Tranquilo, te apoyaré. Yo también tengo cuentas pendientes con padre. Estoy en tu barco.
-¿Me ayudarás? Ahora que Gabriel está muerto.
-¿Lo de Gabriel fue consecuencia de la guerra? –Mikael no contestó.- ¿Fuiste tú quién entregó eso a Azazel? –Mikael sonrió levemente.- Bien, esa rata bondadosa ya me estaba hartado. Por mi parte, vendo a mis prisioneros.
-Sé lo que haces con ellos. Te lo he permitido hasta ahora.
-Y así seguirá entonces.
-Como gustes. Siendo dos arcángeles podremos derrotar a padre.

SE AVECINA EL ÚLTIMO CAPÍTULO!!! BIENNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN EL ÚLTIMO SERÁ EL 60!

59
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La lluvia seguía cayendo y la armadura era mucho más pesada para Galahad. El caballero violeta destruyó el aparato que estaba retransmitiendo toda la aventura de Ares.
-Esto es privado. –Fueron sus últimas palabras dirigidas a la cámara. Después volvió su cabeza hacia Ares-Abandona.
-Sabes que no puedo.
-No permitiré que te acerques a nuestro Glorioso y excelentísimo Padre.
-Sabes que no me detendré. Si quieres que pare, tendrás que vencerme.
-No me hagas esto. Somos casi como hermanos… No me hagas esto Ares.
-No hay vuelta atrás.
-Nos conocemos desde hace mucho, yo te he sido fiel y protegí a Kali.
-Ella no necesitaba protección, solo quería que la vigilaras por puros celos. Siempre la he querido bajo mi control, por eso hago esto para protegerla de ti.
-Te vas incluso sabiendo lo que tiene.
-¿El qué?
-¿No te lo contó?
-Nada sé desde que nos despedimos.
-Ella espera un hijo tuyo.
Ares quedó perplejo.
-No… me dijo nada… además…. ¿Por qué iba a tenerlo? Ella… no es ese tipo de dioses…
-Lo tendrá, el oráculo le dijo que será una niña.
-¿Por qué… no me dijo nada?
-Ahora eres padre de nuevo, si abandonas, nadie irá a por ti. Podrás ser el padre que no fuiste con Fobos, Deimos o Harmonía.
Maleros bajó su rostro, cerró los ojos, respiró profundamente y al rato alzó su vista.
-No me incumbe. Esa niña vivirá mejor sin mí, tengo un cometido que hacer. Apártate.
-Ni por esas… Entonces tendré que matarte.
-Inténtalo si puedes.
-Ya sabes el alcance de mi poder. No me subestimes.
Galahad trajo de la nada su espada sagrada, Ares del humo negro sostenía su lanza y su escudo tracio. Ambos cruzaron el acero de sus escudos y espadas, el occidental iba al descubierto, solo con su capa carmesí y algo de ropa que le tapaba, mientras que Galahad iba con su armadura angelical y sus alas violetas. La velocidad del caballero del honor se destapó y fue ganando terreno conforme los ferros se cruzaban. No podía mantener el ritmo.
-Dime, Galahad…. ¿Por qué luchas?
-Por mi glorioso y excelentísimo Padre. Él es la luz y la bondad absoluta. ¿Y tú? ¿Cómo osas rebelarte contra el grandioso creador?
Ares se rio y los dos luchadores se separaron.
-¿De verdad no sabes nada?
-¿Qué debería saber? ¡Habla!
-Sobre Nero.
-Habla.
-¿Nero ha sufrido castigo al volver al paraíso?
El caballero violeta… no contestó al momento. Esperó y casi susurrando negó.
-No, ningún castigo.
-¿No te parece extraño?
-Nuestro Glorioso y Excelentísimo Padre decide.
-Habiendo traicionado al paraíso, pretendiendo destruir el mundo, papá no castiga a los hijos malos.
-No hables de nuestro Glorioso y Excelentísimo Padre así.
-Piénsalo. Yo he sido el mayor enemigo del paraíso. ¿He muerto? Aquí estoy, durante toda mi vida un grupo de azarosas coincidencias me han salvado de la muerte. ¿No te parece extraño?-Galahad… quedó extrañado meditando y reflexionando.- El padre al que proteges os ha vendido a todos, esto es lo que él quería. Necesitaba de mi mano para destruir a los ángeles. Todo estaba planeado por él, pero lo que ese bastardo no sabe es que no me pienso detener, voy a matarle cueste lo que cueste.
-… ¿De qué hablas? …. Imposible…
-Repasa lo que sucedió en otros mundos, de dónde venía Nero o los otros primigenios, de otros planetas que han sido pulverizados. ¿No te parece extraño? Que en estos tiempos se hayan agolpado los grandes males de la existencia. Yo, Rafael, Enlil, Fobos, Nero, Ariadna, Victoria, Luzbel, Ellos. ¿Tantos males en tan poco espacio de tiempo? ¿Todos con un fin destructivo y una ambición sin límites?
-Lilith…
-¿Lilith?
-Sí… ahora mientras tú estás aquí el mundo sigue en guerra, Lilith y su trinidad están destruyéndolo todo.
-Piénsalo. No es coincidencia. Que tantos seres hayan destruido tanto y él en persona no haya movido ni un dedo para detenernos. Y peor aún, mírame a mí. Aquí estoy. ¿A cuántos de tus hermanos he matado? ¿De verdad crees que si dios no quisiera esto me hubiera permitido llegar tan lejos? Sabes que no. Tu corazón te susurra algo. Te han engañado. Has derramado las gotas de tu esfuerzo por un dios que te ha vendido. Mira esto.
Ares mostró el anillo de Enlil.
-Imposible…
-Enlil lo entendió todo y me entregó sin luchar su anillo. Ahora ni tú eres rival para mí. Abandona. Atiende a razones.
Galahad el puro quebró su manera de pensar. Cayó al suelo golpeándolo con furia. Su confusión le hacían volverse loco. Sin saber hasta que punto era él. El occidental anduvo tranquilo a su vera y apoyó su mano en el hombro.
-Lo siento hermano… la verdad es…
-Cállate…. Por favor…
Alicaído quedó el casto. Mientras miraba al cielo.
-Oh, Padre… ¿Por qué nos has abandonado?
Última edición por Crikrien el Dom Jun 09, 2013 6:32 pm, editado 1 vez en total.
España es la Rusia del sur, sólo así se entiende que haya tanto zumbado.
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Se podría último capítulo parte VI

Mensaje por Crikrien »

Tenía que postearlo, pero aquí viene dentro de un tiempo empezará EL ÚLTIMO CAPÍTULO DE ESTA OBRA. xDDD Yuju!!! Después de dos años o más la ostia puta!! Acabé ya con este hijo de puta. Luego cuando quiera editarlo solo tendré que imprimirlo repasarlo y cambiar aquellas cosas que no me convenzan y LISTO. Lo mandaré a editar.


Este es el principio del último capítulo, iré subiéndolo por partes y haré un post por cada parte de este último capítulo.





60
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No puede albergar amor el destino de un amo de la guerra
Cuando se acerca el final, uno siempre tiende a recordar el principio de las cosas. Cuando el miedo por perder lo que se ha obtenido ataca, la cabeza se nubla. Uno tiene dificultad para abandonar las cosas cuando se encuentra solo. Porque aunque quiera, confieso que la soledad me aflige aunque una parte de mí la ame. El llanto sordo de mi ánima que ha sido herida demasiadas veces por esta causa. Los fuegos de los hornos del odio. El pacto que un hombre hace consigo mismo de no dejarse llevar por las emociones. La lucha interna entre lo verdadero y lo real. Entre el mundo de sueños y la fantasía. Solo en ese instante bajo el decorado carmesí de la vida encuentras el sentido real de las cosas. Un árbol que se mece. El viento que golpea tu cabello. Pequeñas cosas que permiten soñar con una vida que es bella, pero que para ti por unas cosas u otras se torna oscura. Porque los sueños y las metas no son lo mismo. Porque las personas son iguales y vivimos separadas en abismos, cárceles del alma. Yo amo la violencia que ostento, porque no he tenido otra forma de dar forma al mundo. Errado. Puede. Pero jamás deshonesto conmigo mismo. Disfruto en demasía de la violencia, pero también del amor. Ese amor verdadero y único, que en cierto sentido es irreal y real. Una abstracción burguesa dirían algunos. Una deficiente forma de relacionarse con humanos dirían otros. No importa cuan sea la verdad. Ni quienes enuncien la verdad, solo importa tu propia verdad. Que tú creas en ella aún siendo mentira. Estás cansado. Estás verdaderamente cansado de andar y estar en un mundo abierto a tantas posibilidades, pero tan diminuto que te ahoga. Al final, bajas la mirada, te inventas una pasión, un gusto, y te aferras a ella para dar sentido a tu vida. Eso hacemos todos. Y la vida no tiene mayor sentido que vivirla. No hay porqués. No hay respuestas para las preguntas, solo más preguntas. Y si en este atisbo de obra magna, hallas una sola reflexión entonces valdrá para que mi historia no caiga en el olvido. Para que yo no caiga en el olvido. Soy Ares, pero en cierto sentido también habla Kali. A ella, a su inteligencia, a su especial forma de ver la vida. Ambas almas cogidas de la mano por siempre, pero separadas, porque Ares en el fondo es un ser vil. Porque soy un villano. Porque soy un gilipollas. Porque soy lo último a lo que alguien quiera aferrarse, pero detrás de todos estos males, estoy deseando de que alguien ame eso, y me acepte. Al final, hallará la mano que me cuida. Aunque aún es pronto, porque ahora, en este momento de la historia, vuelco mi memoria al pasado. La hago caminar como el niño que empieza, ahora en este momento, esto es un pensamiento del futuro. Una mirada de futuro. Ahora. Ahora. Solo hay odio. Tristeza y melancolía. Y estoy solo. Y lo sé. Es responsabilidad mía. Lo sé. Soy culpable de mi soledad. Lo sé. He sido el responsable y he fracasado. Lo sé. Pero detrás de todo ello no hay sino el atisbo de un mundo mejor. De un mañana próspero donde podamos caminar, amar, odiar, sentir libres de todas ataduras. Libres de sufrir y de que ser felices. Libres de andar por encima de los cimientos de grandes rascacielos. Escalar una montaña y no perder los instantes que nos hacen únicos. No perder ni un solo suspiro de esa vida que es única. Detrás de todo eso no hay sino la verdad. O a lo mejor la verdad es una y la hemos estado escondiendo. Todos moriremos algún día. Todos moriremos algún día. Lo que me ha forjado como Dios, ha sido mi pasado, mi destino, mi personalidad, mi mundo, yo soy la suma de todo y mi propio corazón. No puedo sino abrir mi corazón en esto. No puedo sino hacerlo, porque creo que es la única manera de comunicarme con el mundo. Porque solo sé usar la violencia o la máscara. Me amo a mí mismo y solo hablo de mí. Soy un monstruo. Lo sé. Pero si te atreves a apostar por mí jamás fallarás. No confundáis maldad pura e inocente con malicia rastrera y humana. No confundáis las brisas con las tormentas. No confundías la lluvia liviana y rencorosa con la lluvia torrencial y directa. Y sinceramente tengo fe, en que seré capaz de obtener mi meta. Aunque el mundo cruel me guarde una realidad tan fría y macabra. Al final, todos muertos. De algo había que morir y algún día tenía que acabar. Son cosas que pasan, pero nadie dirá que con orgullo fui yo mismo. Con mis defectos, con mis virtudes, que jamás me escondí como tantas otras veces. Este soy yo. Un villano. Un héroe. Un sanguinario. Un amante. Este soy yo por encima de todas las cosas. Este soy yo. Este es mi legado. Y este soy yo. Abrazad mi alma o rechazadla, pero por favor, no os atreváis a pasar indiferentes ante ella. Y si he cambiado desde el comienzo, no se debe a desidia o desgana, sino a mi propia alma. Que mediante, transforma y metamorfosea.

Y al final, el antihéroe siempre vuelve.

Los cimientos de la tierra se quiebran y las guirnaldas que decoraban la bóveda marrón que sustentaba con magma y rencor lo que ella es, en resolución acabarían por se desplazadas por una fuerza expansivas que ocupan todo el espacio del universo.
-Aún queda esperanza.
-¿Ares estás aquí?
-Vengo raudo a caballo, del infierno vine y regresé por segunda vez. No lucho un rey, lucho como un soldado. No vengo en potestad de dios de la guerra. Vengo como cualquier otro.
-La esperanza recobra el camino, la demencia ha tornado en sadismo genocida la mente de Nero. Luchas en favor de Dios Padre.
-Lucho en favor de mí mismo, y de aquellos que me importan. Por eso he desviado mi plan.

Ares volviendo de entre las sombras para combatir a Nero.

Y al principio, la mamba negra siempre vence

Camino perpetua. Mi trono y mi sueño se suman en regla. La guerra es mi sino y sola estoy. Aunque esposo pueda tener en el fondo solo tengo mi odio y no necesito a nadie más. Una vez derrocadas las hordas de esas furcias. Yo otorgo mi poder. Y mi hija, Kira, sucesora del trono será la encarga de llevar a los hombres, ángeles, dioses y demonios a un mundo encadenado a la voluntad de mi sangre. Mi gobierno será atroz.

Kali vencedora de Lilith, nueva dueña del mundo.

Y lo que es normal, no es sino anormal

Había una vez un circo
Que mataba siempre el corazón
lleno de dolor,
un mundo de muerte,
pleno de placer y lamentos

habia una vez, un circo
que mataba siempre el corazon,
sin dicha jamas
al odio o al amor,
el circo daba siempre su función

siempre matar,
siempre violar,
pasen a ver el circo

otro morir,
otro ataúd,
pasen a ver el circo

es infernal,
visceral,
pasen a ver el circo

somos felices al conseguir a un niño morir infeliz

habia una vez un circo,
que mataba siempre el corazón,
que mata siempre el corazón


Buda canta la canción de los condenados.

Porque por mucho que ya no sientas, ambos sabemos que sientes

Ares furioso y excitado le arrancó la poca ropa que le quedaba y comenzó a saborear el cuerpo de la diosa, degustando todo tipo de placeres carnales, hasta que ella cogiéndole con fuerza la cabeza le dijo.
-¿Qué haces? No…
“Vamos mi esclavo haz lo tienes que hacer, y luego te daré fin, como el digno rival que has sido.” Pensaba la diosa, deseosa de verle como un siervo más.

Rabioso, Ares corrió al oído de la diosa y el susurró.
-¿No? ¿Estás segura? –Mientras su voz susurraba.- “Oh fortuna…”
La diosa contestó.
-“velut luna, statu variabilis”.
De Ares su pensamiento era otro “¿Por qué no te extermino ahora? No, mejor esperaré. Quiero que padezcas el dolor y después que mueras.”

Kali y Ares follándose.

Un viejo y un joven. Dos miradas un mismo tiempo

Sentado junto al viejo gran demonio de rostro embrutecido, se encontraba un joven. Al viento, frente a las innumerables tropas de los ángeles. Aquel que ayudó en la guerra al gran Monstruo, ahora ya no tenía a su gran familia para apoyarle. Estaban sus músculos y su voluntad donde solo la muchedumbre sin anhelos vence.
-Ares… no necesito de tu ayuda. No eres ni frío ni caliente, andas entre todos los mundos sin servir lealtad a nadie. Algunos dirían que eres tibio. Yo pienso que eres vomitivo y egoísta.
Ares se levantó, enfundando su lanza.
-Yo solo sirvo a mi voluntad.
Su cuerpo se rodeó de llamas, su sonrisa solo fue el preámbulo. El gran diablo quien medía tres metros y eran una mole no tuvo reparos en ser acompañado junto al dios, sin embargo sus palabras parecían declarar lo contrario.
-No te necesito.
-No he dicho que me necesites.
Los hijos del gran señor lloraban la pérdida de su padre, quién los acogió cuando andaban solos y sin nadie a su lado. Su gran padre les había pedido que se marchasen y siguieran con vida por él. La guerra estaba perdida y había conseguido salvar a muchos de sus hijos, pero el ébano los engulló a todos.

Ares junto a uno de los grandes demonios. Sin amo. Ni dueño.

Hasta el señor de los infiernos, posee un corazón.

Al dirigirse guiado por Inanna gracias a las estrellas, pudo llegar a un monumento de tierra con un gran becerro esculpido en lo alto. En la placa ponía.
“[baʕal] El señor de los cielos, la lluvia, las moscas, las nubes, la tierra, ángel caído y hermano de sangre de los infiernos.” Lucero se arrodilló sirviendo alcohol a la hierva colindante del esperpento funerario que le habían hecho a un ángel. Aunque resultase extraño, Luzbel miró con tristeza los desastres de su repentina lucha.
-¿En qué momento decidí arruinarlo todo? Dispénsame, joder, hermano, te he fallado.

Luzbel ante la tumba de Baal.

Incluso la guerra tiene un lugar en el mundo.

Concentró todo el fuego que le quedaba en su mano derecha hasta formar una lanza como la de los hoplitas, toda la hiel corría por sus venas, porque era un cúmulo de cosas, había demasiados nombres que ver, citar u oír, mientras corría hacía Rafael, que intentó con sus últimas energías reunir toda su sangre para protegerse con un escudo.
-Calypso… Kali… Miguel… Gabriel… toda esta maldita guerra, chicos… Kali… Mi pequeña Venus, Asmodeo, Zera, Luzbel, Uriel… por todos los que han sufrido, por todos los que han llorado, yo les vengaré, porque solo la bestia puede vengarles, porque solo yo puedo vengarles. Aunque esté solo esta lanza lleva vuestro nombre.

Ares derrotando a Rafael

El último adiós de un amor platónico.

-¿Podremos volver juntos? ¿Me perdonarás por lo que te hice?
Las gotas derramadas por los párpados de Zera se deslizaban por las preciosas mejillas de ELLA, aún envejecida, seguía siendo guapísima.
-Por favor, no me guardes rencor bebé…
-No lo haré.
-Ya podrás ir tú solo. No tengas miedo.., mi bebé. Mi amor siempre te acompañará. Estoy muy feliz de que vinieras.
-Yo también.
-Nunca… ug… nunca dudé de tu amor. Estoy tan contenta. Mi bebé. Que al fin nos encontremos.
-Yo también.
-Bebé…
-¿Sí?
-Te amo.
-…

Zerachiel se despide de su amada.
60 parte II
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Simplemente sabéis esconderos.

Y poco a poco fue metiéndosela al pequeño Aki, pero dolía. Dolía demasiado. No podía aguantarla. Estaba demasiado estrecho y lloraba. Mientras oía a su hermana. Su hermana no paraba de llorar y de gritar, en su tienda de campaña podían verse varias figuras de aquellos humanos. Mientras Polaski seguía apretando y metiéndola más y más profunda. Al final, cayeron las gotas de sangre debido a lo estrecho que estaba y al dolor que le producía. Aki quería irse a otro mundo, pero no podía. No podía. No podía escapar de aquello y no dejaba de pensar en eso que se le estaba metiendo. Mientras, su hermana gritaba y se oían golpes. Entre lágrimas mordió el suelo y deseó que acabase cuanto antes. Al final, notó como ese humano soltaba algo cálido. Después acarició a Aki y se marchó de la tienda, cerrándola. Aki no pudo moverse y se quedó temblando y sentado. No sabía que hacer. Ni siquiera se veía con fuerzas para escapar. Notaba aún todo eso dentro de él y como iba saliendo poco a poco. Se sentía completamente destrozado. Vacío. Quemado por dentro.

Mientras Akiyuki es violado por unos humanos “salvadores”

Era la última puerta. Y al atravesarla Ares vio delante a Kali.
-¿Qué haces aquí?
-He venido a verte para decirte las cosas claras.
-¿Qué cosas?
-Eres un ser detestable. No me produces nada. Ya no siento nada cuando pienso en ti. No eres nadie para mí. Me será fácil olvidarte.
Ares encontró extrañamente un consuelo en su ser, pero a la vez sentía la inmensidad del vacío.
“Era de entender. Era normal. Yo siempre fracaso. Yo siempre pierdo. Era normal que eso sucediera. Es normal…”
Pero ese vacío se fue llenando con victimismo y con dolor. Porque había puesto sus últimas esperanzas en aquello. El sueño de ser entendido y de que te entiendan. Pero nunca más. Nunca nadie jamás entenderá nada. Ese es el malo dirán. Él es el culpable dirán. Él es el que se equivoca.

Ares no bajó el rostro. Fue orgulloso. Y le sonrió a Kali, aún cuando sus ojos deseaban llorar y odiaba esa debilidad. Odiaba ese sentimiento. Detestaba con toda su alma sentirse débil, así que jamás mostraría eso ante nadie y menos ante esa. Jamás lo haría. Es un puto juramento que ha firmado con su vida. Un juramento total consigo mismo. Un juramento vivo. Pero por dentro se sentía mal, pero sabía que son cosas que suceden. Sin embargo, algo parecía ir mal. Esa no era la Kali que conocía. No era violenta, era fría, y si algo la había caracterizado es su furia contra él. Ella nunca fue fría con él, solo con otros, sus enemigos sufrían de su gran capacidad para manipular. Algo no cuadraba.
-¿Quién eres tú?
-Soy yo.
-¿Y qué soy para ti?
-Nadie. Nada. Ares.
-¿Ares?…-Kali jamás le hubiera llamado por su nombre, igual le hubiera insultado o quién sabe ni le hubiera mentado si no fuese nadie.
-Cuando follábamos, me querías. ¿No te acuerdas?
-Eso pasó, te quería entonces.
El occidental se rio y raudo usó las cadenas negras de fuego para atarla de píes y manos. Con su lanza apuntó en su cara.
-Tú no eres Kali. Cuando ella y yo nos follábamos todas las noches jamás me dijo que me quería. No es propio de ella. Lo hubieras sabido de haber sido ella.
Aquel manantial y jardín se deshizo. Convirtiéndose en pura realidad. Un lugar oscuro y podrido. Kali se deshizo y se mostró su verdadera cara. En su lugar apareció uno de los cristales. El cristal verdoso que tenía forma humana y una polla tatuada en el ojo. Asustadizo le replicaba.
-Oh, no… por favor no me mates. En el fondo… soy bueno, solo recibo órdenes. Ya nadie sabe nada del cristal violeta.
-Galahad ha abandonado la lucha. ¿Y tus hermanos?
-Ellos me mandaron aquí… yo… solo soy mandado. Por favor no me hagas nada.
Su rostro cambió del miedo a la confianza cuando por detrás dos trozos de carne atravesaron el cuerpo de Ares. Empalándolo contra la tierra y atrapándolo.
-¿Cómo? Qué mierda es esta….-El occidental no paraba de sangrar por la boca.-
Delante cayeron los otros dos cristales.
-Ice… ice… baby… ¿Qué tenemos aquí? -Dijo el cristal blanco.
-Atrapado hemos, la presa en nuestras redes queda. Nero estará dichoso al ver nuestras grandes dotes.
-¿Y te dará tetas para comer?
-Sí. –Dijo el cristal rojo.- Mamas grandes para beber el lácteo que en ellas contenga.
El negro se hizo hueco entre todo.
-Y así. Acaba el rebelde enviado por Padre.
Nero se acercó a Ares, pero éste le escupió a la cara toda la sangre. El cristal negro le golpeó con fuerza en el estómago.
-Poco durará. Soberbio. Poco…
-Que te jodan. –Respondía contento Ares.-

Fue llevado a la una celda, atado a la pared con cadenas irrompibles. Las heridas aún le hacían efecto y dolían. Cada cierto tiempo volvían y le empujaban en las cicatrices para que le doliera. Sufriendo, sus fuerzas se desvanecían. Nero le cortó un brazo entre tortura y tortura, para que jamás pudiera empuñar un arma.

-Ahora deberías rezar. –Le comentó una voz profunda en la sombra.
-¿Y tú eres?
-Soy un criminal.
-¿Por qué debería rezar?
-Porque igual acaece el milagro que esperas
-¿Quién eres?
-Tu poder es insuficiente, los cristales unidos vencerían, aún faltándoles el violeta a un dios como tú. Tu anillo no es suficiente para alguien novel como tú y tu forma bruta está incontrolada.
-¿Mi forma bruta?
-Aquella que te permitió matar a Miguel cuando no tenías el poder para medirte con un arcángel. El seguro que se guardó Dios para que cumplieras tu cometido cuando te crearon. La bendición de un último suspiro. Eso no es suficiente contra los cristales. Lo sé bien.
-Te lo digo de nuevo. ¿Y tú quién coño eres?
-Soy el espacio….
-¿Cómo?
-Soy Geos. Fui apresado por Nero, pero no puede matarme, en mí se sostiene el mundo. Igual que en Kronos el tiempo y en Acra la muerte. Y… el otro.
-¿Y no puedes cambiar el espacio para salir de aquí?
-No funciona así. Kronos puede ir al pasado y al futuro, al presente que no es presente, pero no puede cambiar el tiempo. Yo tampoco puedo con el espacio, no siempre al menos y no como quisiera sobretodo con estas cadenas. Neutralizan nuestros poderes.
-¿Y qué harán con nosotros?
-A mí me dejarán aquí a ti piensan ejecutarte.
-Pues nada.
-¿Nada?
-Son cosas que deben terminar, tampoco me importa una mierda. Siempre hay tiempo para morir. Mi tiempo es ahora.
-Tanto esfuerzo para dejarte matar.
-Que más da… disfruté mi rabia y mis crímenes. Viví como gusté. Que más da.
-¿De verdad querías matar al creador?
-Sí.
-¿Tanto sufriste en vida?
-Eso ya da igual, quiero acabar con él y punto.
-Así que en el fondo solo eres un burro que persigue una zanahoria.
-Y tú un gordo seboso atado a unas cadenas.
-Sí, pero al menos no sacrifico todo lo que tengo por una puta hortaliza. -El occidental eludió contestar y el silencio conquistó el ambiente.- ¿Ese es el sentido de tu vida? Matar a Dios.
-¿Por qué no? ¿Está mal?
-No he dicho que esté mal, solo te he preguntado si es ese el sentido de tu vida y más importante aún. ¿Es ese el sentido que tú quieres para tu existencia?
Maleros quedó enmudecido.
60 parte III
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Al poco se oyó el tintineo metálico. Era una arañita robótica. Encendió sus ojos y ascendió por el cuerpo del occidental hasta liberarle con un rayo energético de su boca. A las afueras se oyeron explosiones. El occidental miró a Geos.
-¿Qué pasa muchacho? ¿Tus ideas tiemblan en la duda?
Ares se acercó y cortó las esposas que ataban al espacio. Se arrodilló para mirarle de frente.
-Nunca dejé de sentir miedo y duda.
Ares se dio la vuelta para salir fuera cuando la voz de Geos le detuvo.
-Te vendrá bien una ayuda extra.
Geos se levantó y posó su mano sobre el hombro de Ares para transferirle parte de sus poderes.
-Ahora estás listo, chaval.
-Gracias.
-No. A mí no me las des. Conocí a tu viejo.
-¿Conociste a Zeus?
-Dáselas a él.
-… Me abandonó…
-Él te quería.
-Permitió que me encerraran y torturaran. No le debo nada.
Geos asintió.
-Como quieras chaval. Cuídate.
La araña se subió por el brazo manco de Ares, y se acopló a su cuerpo, empezó a descomponerse y se convirtió en una placa metálica que recubría el muñón, al poco de fusionarse con su piel, pasó a través de ella la sangre y empezó a crecer hasta formar nuevamente un brazo metálico fuerte. El occidental movió los dedos y supo que tenía total control sobre su nuevo brazo, acto seguido encendió fuego en él. No hubo problemas, el brazo estaba unido a su alma, poseía parte de su adn, así pues era como su brazo. Al salir, Galahad estaba de rodillas. Ensangrentado frente a los cristales. Los otros cristales se apartaron, Maleros corrió hacia Galahad.
-No pude…. –Balbuceaba entre sangre.- Entendía que en la vida habíamos de hacer lo que debíamos de hacer, no lo que nos beneficiara. Solo lo que debíamos de hacer. El deber ser, no el ser por nuestro fin. Nunca creí que el fin justificase los medios. Si te ayudé fue por dar mi palabra a viejos pactos, sabiendo que debía proteger el mundo del futuro agresor Nero, no por mi propio bien. Ahora que hasta Dios ha condenado a los justos. ¿Qué le deparará al mundo? Son los malos, los pillos los que ahora gobiernan. Los justos, los nobles, los castos somos tomados por tontos. Se ríen en nuestra cara. Reté a una lucha de honor a Nero y me atacaron los tres por la espalda… mis camaradas. Los mismos que han compartido juicios a mi vera. Al menos tú estás libre… Vine en cuanto supe de tu encarcelamiento porque así me lo hizo saber aquel tipo, aquel tipo que te está echando una mano.
-El mismo que forja estos aparatos tecnológicos.
-Será, me dijo una cosa…Fuerza el hilo de tu destino, tienes una segunda bala. –Dijo Galahad mientras tosía sangre.-
-Aguanta.
Galahad perdía la consciencia, pero como conquistado por la muerte, recuperó toda fuerza.
-Olvídalo. No hay cabida para mí… recuerdo los días donde la palabra de un hombre valía más que la necesidad de un hombre. Dónde los vivos, ejercían su derecho. Ángeles eran diestros en virtud, donde las guerras se hacían en el frente y no en la retaguardia. Donde los débiles lo eran por su deshonor, y no se les premiaba por su picaresca. Recuerdo un mundo donde la sangre derramada en buena lid valía más que la sangre no derramada por tácticas cobardes. Dónde los nobles no éramos tratados de inocentes estúpidos. Recuerdo… días que han muerto bajo la mano de la moral laxa, bajo la nueva mirada. Aunque tú mueras, aunque tú vivas, el nuevo orden nació contigo. Ahora lo veo claro… ante las puertas de la muerte….-En ese instante lanzaron las garras de carne, Ares tuvo que esquivarlas como pudo, pero fue malherido, mientras que Galahad fue destrozado.
-¡Miserables! Matáis a un moribundo.
-No idiota… ice ice… Te queríamos matar a ti. Esto es una guerra. –El cristal blanco era puro nácar. Y extrajo un sinfín de pilares puntiagudos de hielo que subieron de la tierra para acabar con él. Maleros con el fuego de Rah los fundió, luego hizo un tornado alrededor de él de rayos, y lo usó para engañar al cristal verde que estaba escondido a su espalda y pretendía clavarle un puñal por la espalda. Mientras Nero estaba expectante para ver dónde podía cazar al occidental. El cristal rojo, daba vueltas alrededor de toda la estancia, a una velocidad pasmosa.
-¡Hermanos dejadme a esta rata! –El cristal rojo reunió el negro de Nero, mientras sus hermanos se apartaban y lanzó bolas negras con el movimiento circular que se volvieron mucho más fuertes. Ares podía aguantar gracias a su tornado de rayos, e intentó atacarle, pero entonces volvieron a salir pilares de hielo del suelo, y Ares se distrajo, el cristal verdoso creó una ilusión, un bosque que parecía atrapar a Ares, pero era todo ilusión, y no pudo ver como Nero se le abalanzaba para golpearle con un puño negro. El occidental cayó, y conforme caía como hienas los cristales se fueron hacia él, con suerte una fuerza blanca pudo ayudarle para teletransportarle. Abrazado por una fuerza cálida, oyó una voz familiar.
-Ya estás a salvo…
-Me suena tu voz.
-¿Aún? Hace ya mucho…
-Calypso…
-Me alegra que te hayas acordado.
-¿Qué haces aquí?
-El juicio que se me hizo al morir me llevó al paraíso. No sigas… esos cristales son mucho más fuertes e irán a por ti todos.
-No te preocupes.
-¿Cómo que no se preocupe? –La voz de Nero nacía del suelo mientras atravesaba con una espada negra a Calypso, detrás el poder de las barras orgánicas atrapó a Ares nuevamente. Saliendo por detrás de él el cristal blanco.
-¿Qué pretendías? ¿Escapar de nosotros?
Calypso tenía la boca llena de sangre, cuando Nero puso su cara al lado del de ella, y le besó la mejilla.
-Que bonito rencuentro. ¿De verdad pensabas que ibas a salvarte con semejante deus ex machina de la puta nada? No, amigo. No. Ya llevas demasiada potra.
Ares sonrió.
-No, ella no me salvará, porque antes de que interviniera pensaba hacer esto. Que la hayáis matado solo sirve para cabrearme más.
Ares se quitó el anillo y nació el viento que todo lo cortaba, para destrozar los brazos de carne y al atacar a Nero, éste se río.
-Imbécil.
Se desvaneció en un humo negro y pudo junto al muro de cristal hacer que el viento que cortaba el espacio no cortase sino al propio Ares, al verse en el reflejo. Calypso se convirtió entre carcajadas en el cristal verdoso.
-¡¿Cómo alguien como tú puede haber llegado tan lejos?!
El cristal verdoso había engañado a Ares en su mente con Calypso como intentara con Kali. Nuevamente había malgastado un grandísimo poder y ahora tenía una herida que no se cerraría nunca en su hombro. Apartado, miró de frente a los cuatro cristales. Escupió en el suelo.
-Sois la escoria del mundo. Usando artimañas para vencer. El todo o nada. Lucháis sin orgullo ni honor.
-Mira quién fue a hablar… -Sonrió Nero.- Que alguien cómo tú nos diga eso. ¿A cuántos mataste para obtener tu gran plan? ¿Cuántos poderes has arrebatado con tal deseo? El fin justifica los medios. Porque nuestro fin es algo que merece la pena el sacrificio. ¿Hablas del honor? El honor solo es algo de necios. Es algo arbitrario, impuesto por otros. Yo sigo mi fin, como tú persigues el tuyo. Ahogar tus penas en un honor o una moral impuesta por otros es deleznable.
-Tú eres esclavo de Dios.
-Soy un creyente en su fin, sé toda la verdad, pero le di una condición para seguirme cuando me reclutó. En los albores de los tiempos.




Nero en el pasado, en su planeta. Un lugar dónde jamás se ponía el sol. Su especie, los oscuros habían sido exterminados por la falta de mujeres cada vez más alarmante. Nero rezaba en el templo dedicado al Dios Enalaha Éb. Buscando una respuesta para su pueblo. Aquel templo estaba vestido en telas negras, con velas de un fuego acuático como si fuese el agua corriendo hacia el cielo. Bajo la estatua de un águila de cuatro cabezas y cinco alas, tres a la izquierda y dos a la derecha. Cuatro ojos y uno herido. De la nada apareció una paloma que entró en el templo. Era blanca como nunca antes había visto. Supo que era un dios encarnado.
-El mundo, tu mundo se acaba. Y todos los mundos se terminan. ¿Entiendes eso?
-Sí…
-Crearé otros mundos, pero he visto una amenaza mayor. Fuera de estos límites. No sé si entiendes la gravedad que supone el cosmos y mi vida o muerte.
-Entiendo que hay algo que necesitáis de mí.
-Sí. Mi naturaleza depende de los seres que creo, su vida es real, pero me debilita. Me hace perder tanto poder, que para recuperarlo y hacer frente a las amenazas del futuro, debo destruir toda creación. Pero yo no puedo, y estoy forzosamente obligado, dada mi naturaleza a seguir creando. Me servirás por el futuro de toda existencia. ¿Servirás a tu Dios? ¿Al único y creador?
-¿Y qué debo hacer?
-Debes usar tus poderes y ser el ejecutor de toda vida en tu planeta. Debes sacrificar tu alma pura por un fin mayor. Pero te daré la libertad de acceder. Tú eliges.
-Os serviré con una sola condición.
-Hablad.
-Que no juzguéis la moral de mis actos.
La paloma asintió. Cadáveres y montañas de muertos. El planeta oscuro, no vio vida salvo la de Nero, quien en honor a sus hermanos muertos por su mano se apodó nero, como su pueblo. Los negros, él sería El Negro. El oscuro. Nero soltó una lágrima por sus hermanos caídos.
60 parte IV
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Por desgracia para los cristales, el occidental tomó consciencia de la fuerza de Geos y usó el espacio para cambiarse de sitio a una velocidad inaudita. Pudo entonces atravesar al cristal verdoso con su lanza negra. Mientras éste gritaba, y gemía de dolor.
-‘Matadle, aprovechad mi muerte y matad a este bastardo.
El cristal blanco intentó sin premio atacar a Ares, pero el occidental volvió a cambiar el espacio y el ataque del cristal blanco impactó en el rojo, matándolo en el acto. Luego Ares, usó la electricidad de tengri para trasladarla al espacio donde se encontraba el cristal blanco creando una cárcel electrificada y electrocutándolo hasta la muerte. Nero no movió ni un dedo y sus hermanos cayeron muertos. Nero no se inmutó ante la muerte de sus camaradas.
-No tenéis nada que hacer.
El negro señaló la herida sangrante de Maleros.
-Cada momento que pase serás más débil.
-No importa. No me queda mucho tiempo.
-No puedes impedirlo. El nuevo orden ha llegado, es irremediable.
-Has sido esclavo de un orden errado.
Nero trajo consigo el humo negro, Teritas sabía que nada podía hacer con la estrategia del espacio ante un ángel que era incorpóreo como Nero, pero no sentía miedo alguno. Con el poder del viento del fénix imbuyó su brazo en este viento, cada movimiento cortaba un poco el espacio y creaba la nada. No era muy duradero porque aún no lo manejaba, pero ya se estaba haciendo a ello. El cristal preparó el cielo oscureciéndolo.
-Te mostraré el ataque que mató a los de mi especie. Lo llamo boda roja.
El occidental era mucho más fuerte, Nero lanzó sus espadas oscuras que ocuparon todo el suelo, pero el cuerpo de Ares no se resintió y quemó la tierra a sus pies. Sus brazos eran viento cortante y oscuro. Sus ojos estaban decididos. Nero fue seccionado de un movimiento de su brazo. La prótesis metálica soportaba el viento de fénix. Y al mover el brazo-espada de Ares, el viento cortó el humo negro. Nero por primera vez desde que se enfrentara a Galahad temió por su vida, no paraba de echar sangre y el miedo le invadió. Ares volvió a moverse rápidamente y le seccionó otra vez. Nero ya no se podía tener en pie y se arrastraba. Sus manos arañaban la tierra y roca intentando escapar. Mientras gemía y gritaba del terror que le provocaba la muerte. Ares andaba lentamente. La boda roja había sido un fracaso, porque Nero luchaba por un fin sin miedo, mientras que Ares, atemorizado por la soledad, luchaba por no sufrir más.
-Porque la vida ya es tormento para mí. –Susurró Ares.- Yo no soy el héroe, ni el villano que esperaban, soy lo que soy.
Su paso lento, se contraponía con el alarmante tormento de Nero, quién no paraba de gritar y llorar, implorando el perdón. Maleros golpeó con el viento e hirió a Nero nuevamente.
-He estado solo durante toda mi vida. Y ahora puedo permitirme ciertos lujos.
-¿De qué cojones me estás hablando…? ¡Bastardo! ¡Déjame vivir!
Nero intentó atacar con una flecha negra a Ares, pero éste la esquivó rozándole la mejilla, con suma facilidad. Sus ojos estaban decididos. Tomó a Nero del cabello lo subió y le habló al oído.
-Nada puedes hacer contra una fuerza nacida del tormento. Nada ni nadie puede detener a quién nada tiene que perder. No temo a la muerte. ¿No lo ves? Esa es la diferencia que te ha llevado a caer derrotado.
Ares impactó la faz de Nero contra el suelo con toda su fuerza. Nero estaba semi-inconsciente. Su boca echaba sangre y casi no podía hablar. Ahora estaba siendo todo emitido en directo. Los aparatos del titiritero volvían a estar en funcionamiento. Y el mundo volvió a ver con terror a Ares.

Kali estaba en su balcón, indiferente mientras bebía sangre humana, sin embargo, aunque era fría ante la marcha de Ares después de tanta mierda que había tragado por él. Miró, miró y recordó los buenos momentos. Recordó quién era él. Recordó el lazo irrompible que ambos forjaron. Algo que iba más allá de la comprensión. Algo negro y oscuro que nadie ni nada puede romper. Y si ella alguna vez lo olvidó, ya estaban otros para recordárselo. Mientras todos veían a un monstruo en los ojos, ella vio al niño abandonado que gritaba solo llorando. A un niño bajo la lluvia que no tenía nada a lo que acogerse. Detestaba tener que ver nada en él, porque ella tenía otra vida. Otras cosas. No dependía de él. No tenía que girar nada de su vida entorno a él. Ya no sentía nada, pero algo aunque diminuto le hacía seguir atada de alguna manera a Ares. ¿El qué? ¿El cómo? No hay respuestas para esas soluciones. Mientras en su vientre crecía Kira, su hija. De la sangre de Ares.

Luzbel estaba en su huerto arando la tierra en los desiertos de Oriente, dónde yacía cercana la tumba de Bael. Observaba con tino lo que acontecía en el cielo, como el general retirado que ya no hace la guerra y solo mira en su villa romana. Alejado del griterío y del sonido de los ferros al cruzarse.
-A un solo paso…-Suspiró.- Y cumplirás el sueño de muchos.

Las puertas eran muy pequeñas ahora, casi justo su altura. Era una gran muralla blanca. Con decorados dorados y pinturas negras, en el idioma de los ancestros. Ares aún sangraba de su herida, reunió todas sus fuerzas cuando las puertas se abrieron solas. Una paloma se paró delante del occidental. Y echando el vuelvo le guio hacia dentro.

Al entrar Ares vio árboles muertos, sin flores, con sus troncos raquíticos. La tierra era árida, y no parecía haber agua cercana, la vida estaba yerma. En ese momento llegó hasta una pequeña colina, dónde había una mecedora con un joven balanceándose en ella. Vestido con ropajes simples, casi los de un vagabundo. La paloma se posó en su hombro.
-Bienvenido.
Todo parecía pobre, muerto. Las nubes de Ares no llegaron, pero allí no brillaba ningún sol con intensidad.
-¿Tú eres?
-Aquel al que buscas.-El silencio se hizo.- ¿Qué pasa te comió la lengua el miedo?
-No.
-Entonces. Tanto que has hablado, al fin me tienes.
El joven estaba apacible, relajado. Ares se convirtió en llamas y fue corriendo hacia Dios, intentó golpearle quemando la mecedora, pero no le dio. El joven se apoyó en su hombro y luego de una patada en el mentón tumbó a Ares. Levitando apaciblemente se quedó en el suelo sentado.
-No, en serio. ¿No gustarías de conversar antes?
-Maldito seas…-Ares apretaba su puño con fuerza y regresó a la carga, pero como si estuviera jugando el joven evitaba todos los golpes del occidental.-
-Para, hablemos.
Maleros se detuvo. Dios hizo una mesa con una tetera y dos tazas de té, y dispuso dos sillas. Mientras se balanceaba en su mecedora con un gesto le pidió a Ares que se sentara en la silla. Tomó su diminuta taza de té.
-Haber, coméntame. ¿Quieres matarme? –Decorado de una gran sonrisa.-
Ares tomó la tacita con sumo cuidado y las pastas.
-Sí. Es mi intención.
Dios se apoyaba en su diestra en los brazos de la mecedora mientras se mecía.
-Ajam. ¿Y por qué?
-¿De verdad te interesa saber el por qué?
-No, realmente me da igual. Sabes que no puedes matarme ¿No?
-Sé que puedo intentarlo.
Dios movió su mano, y su palma leyó el rostro de Ares.
-No necesito saber más de ti, pero ya sé todo. ¿Quieres que seamos justos? ¿Quieres vengarte por el dolor que te provoqué? Pero yo no tengo poder, seguí la regla del libre albedrío.
-Eso es mentira, tú puedes interferir.
-¿Por qué debería ayudarte a ti? Y no a tu prójimo. ¿Por qué debería intervenir? No entendéis que sois una mota de polvo. Es lo que parecen no comprender. Rezáis y rezáis, y siempre pedís. Como si vuestra moral, como si vuestra justicia particular fuesen esenciales en el contexto global de la existencia.
-No vengas de santo con el contexto global, actúas para salvar tu puto culo.
-Sí. ¿Y?
-Eres el creador, no deberías ser…
-¿Egoísta? Soy lo que se me antoja ser, no lo que vosotros con vuestra ridícula moral pensáis que debería ser. Os di libertad para hacer, dadme a mí la mía.
-Tu libertad tiene responsabilidades mayores.
-Mi libertad es mía, mis actos no tienen mayor responsabilidad por ser quién soy. Además, para mí queda demasiado lejano vuestras peticiones, vuestros sentimientos, para mí es como si se perdiera todo en un instante. Vosotros vivís intensamente años, décadas, cuando yo quiero darme cuenta, una década, una vida no significan nada.
-Hablas de libertad, pero no has dado toda la libertad, has ordenado y mandado ejércitos contra otros. Has sembrado la muerte.
-Y la vida. Recuerda quién te creó. Soy el principio de todas las cosas y seré su final. Al menos en lo que concierne a este mundo.
Ares esperaba hallar a un monstruo, a un ser irracional movido por la codicia y la envidia. En su lugar, encontró a un ser totalmente racional, que parecía ignorante de todo el calvario, que resultaba provocador por su indiferencia manifiesta, por su frialdad. No vio pasión ni sentimiento, solo alguien bastante más alejado y distante de lo que nadie pudiera notar o sentir. Alguien ajeno a todo cuanto le rodeaba. Alguien que pausadamente le habló.
-Ares, el mundo está condenado. Si vienen a por mí y soy destruido todos vosotros moriréis.
Sus palabras eran claras, el mundo, la vida que conocían estaba maldita. Condenada y ligada a su existencia. De acabar con ella, todo desaparecería.
-No temo por la vida de otros.
-No lo decía por ti.
-Lo dices por Ka y Rolod.
-Chico listo. Entonces ya sabes mi gran plan.
-Sí.
-¿Seguro?
Ares se extrañó.
-No sabes cuál es el plan. Piensas, en tu diminuta cabeza, que todo se centra únicamente en destruir el mundo. Pobre… No es eso lo que busco.
60 parte V
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-No sabes cuál es el plan. Piensas, en tu diminuta cabeza, que todo se centra únicamente en destruir el mundo. Pobre… No es eso lo que busco. Aún así te dejaré que veas algo.
Dios trajo consigo una bola de cristal. En ella se veía a la Devoradora acompañado de un muchacho. La Devoradora tenía un cicatriz en su ojo izquierdo, el chaval tenía los pelos en punta y estaban manchados de rojo por la sangre seca pegada a sus cabellos. Poseía un abrigo negro y una sonrisa. Tenía un collar de dientes y solía dejar su cabeza a un lado apoyada y sonreía como un lunático.
-¿Quiénes son?
-Son la siguiente generación. Vuestros sucesores. Ella tiene la capacidad de absorber los poderes de quienes mata, y él tiene la capacidad de suprimir los poderes de quienes se enfrenta en un campo que él elija. Una lucha con todos los poderes que toma y él a golpe limpio. ¿No crees que son perfectos? Casi me importan algo, pero no me importan nada.
-¿Y qué hacen ahí?
-Mírales.


Llegaron a una gran ciudad. La Devoradora se acomodó el flequillo y tomó de su mano un mar, el mismo ataque que Poseidón le hizo a Ares en sus combates y arrasó con un tsunami parte de la población. En ese instante, apareció la deidad Susanoo trayendo las tormentas para detener a la devoradora y poder frenar su furia. El campo nació y Susanoo cayó al suelo sin poder volar, con una velocidad endemoniada, Caos golpeó sus huesos y los destrozó con sus puños. Susanoo intentó invocar la tormenta, pero fue incapaz. La Devoradora absorbió los poderes de Susanoo, mientras Caso se reía a carcajadas como un lunático mientras gritaba al cielo.
-¡ES CUESTIÓN DE AZAR! ¡CON ARES ARRASANDO EL PARAÍSO NO HAY CASTIGO NI PENA PARA LOS PECADORES!
-Me recuerda a Rafael.
-No, éste es mejor. Es más divertido. Lo deja todo al azar, es un perro que corre detrás de la lucha. Además carece de esas deficiencias amorosas que tenía Rafael. Él es libre, es solo puro azar, puro desorden. Por eso es justo, porque es igual para todos. Su poder los iguala. Ella es formidable, digna de tu amada.
-¿Estás alardeando de ellos?
-Claro. Como lo hice de vosotros dos. Aunque he de decir, que tú eras algo más complejo y llorón que Caos. Este Caos es casi perfecto. Demasiado. Puede que en un futuro deba tenerle miedo, él sí podría matarme.
-No tengas miedo de eso. Yo te mataré antes.
-¿Eres tan soberbio de verdad o es solo pura fachada? Ah, no, es solo pura máscara. Recuerda que yo soy el todo, sé lo que eres y piensas. Por eso te he dejado llegar hasta aquí.
-¿Tanto disfrutas del tormento?
-No me produce placer el dolor de otros, sino lo diferente. Caos es diferente, único. No tiene pasado, así que es mucho más primario, salvaje, libre y simple que todos sus antecesores. Me produce placer ver algo distinto que no actúa como los demás, aunque soy algo caprichoso. Ya tampoco me interesa tanto. Oh mira. Si es el espía.



Eneas estaba frente a la Devoradora y Caos. Junto a él estaba su amada.
-Hermanita, ¿Qué haces aquí? –Le respondió sonriente la Devoradora.-
-Vengo a detenerte.
Ares tiró la bola.
-No he venido aquí para ver lo que sucede en el mundo.
-Vienes para matarme, lo sé, pero no querrías antes oír respuestas. Y si te mostrara algo del mundo que puede importarte. ¿Sabes? Eres más frágil de lo que crees.
Dios cambió la imagen de la bola y mostró a Kali. Estaba tumbada, mientras el cadáver de un hombre al que se había follado estaba en el suelo. Jugando con sus sesos esparcidos por el suelo. Dios sonrió.
-¿Te duele?
-No.
Dios se rio.
-No puedes mentirme, lo curioso es que te duele que se folle a otros, pero tú te has follado a otras ¿No? Sé, pero no comprendo. ¿Qué importa? ¿Acaso importa?
-Claro que importa…
-¿Por qué? No logro entenderlo. Sé, porque os conozco, sé de vuestras voluntades, pero no alcanzo a entenderos.
-…
-No te gusta hablar, prefieres pelear. ¿No? Bien, adelante.
Dios dio el último sorbo a su té, y se levantó. Acto seguido con un gesto de su diestra hizo desvanecer la mesa y la silla. Ares aún sangraba de su hombro. Dios fue a curarle, pero el occidental se lo impidió con su mano y le negó con su testa. Tomó su lanza y un casco. El casco de los tracios. Lo hizo con toda la honorabilidad que pudo.

Eneas detuvo su lucha, al igual que la Devoradora, Caos estaba disgustado, pero también hizo caso de lo que sucedía con Ares. Parecía la gran lucha, al fin todos veían a Dios. Al gran creador. Allí estaba Ares, Luzbel tiró la azada al reconocer el rostro de Padre. Zerachiel tenía la mirada borrosa, su larga muerte duraría años aún desangrándose, pero tenía tiempo para ver a Ares. Kali andaba hacia su balcón después de tirar los restos de aquel tipo cualquiera y miró.
-Hijo de puta, ¿Sigues vivo?
60 parte VI
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A las sucias calles que son del estiércol más inmundo. Entre las rayas de humedad y bajo una cárcel metálica que conforma las ánimas podridas. Entre el negro y la basura que nos mueve. Hasta los ángeles han caído, hasta los nobles han abandonado. El deber hacer ha desaparecido. No hay justicia ciega para los tuertos. Decayeron las nubes fuera del adorno. Razas muertas que escarban un pensamiento disfuncional. Un tango deficiente. Entre dos formas de vida. Un mismo concepto y la muerte como comunicación. Las cadenas de la existencia que suenan y cabritan. Son los libros de niños que abrieron sus corazones y los derramaron. Entre el sin sentido y lo efímero. Lo curvado de los cuervos, las plumas que arden entre racimos de uvas y fresas marchitas. Entre el barro, escapando y pegajoso. Triste mundo, triste vida, melancólica muerte. Una respuesta a esta ánima añeja. Una botella rota que es el ejemplo de lo que no aprenderemos jamás.

La entrada a una puerta de madera. El occidental no entendía nada. Estaba subiendo en una máquina metálica. Se miraba a un espejo, su rostro había cambiado, no podía estar serio y solo podía sonreír. Sacaba la lengua y se palpaba los ojos, el pelo. Hasta que aquella máquina se paró y vio que era un séptimo. Y al salir le esperaba un perro, un doberman. Le lamía como si le conociera y se le echó encima, aunque estaba sorprendido, Ares se llevaba bien con animales. Y una niña pequeña salió de la puerta.
-Papá, papá. –Gritaba aquella niña. Tenía el cabello negro, y los ojos en un tono verdoso, mejillas, era una niña realmente preciosa.
-¿Qué cojones?
-No digas esas palabrotas delante de la niña. –Dijo la voz suave de Kali, que estaba vestida con una camiseta de tirantes y un pantaloncito corto, acto seguido sonriente se echó encima de Ares y le besó.-
-Kali…
-¿Kali? ¿Pero qué dices?
-Eres Kali…
-Cabrón, ¿De qué hablas?
Aquella mujer que se parecía a Kali se arrodilló junto a la niña.
-Vamos, que papi estará cansado, ve a hacer los deberes y luego te dejaré jugar.
-¿Podré disparar con la pistola?
-Claro. –Cuando se fue la niña y con el perro que la seguía moviendo el rabo, el reflejo de Kali le comió la boca a un Ares atónito y le agarró del culo con fuerza.- Ven aquí, que tengo hambre, cabrón. –Le susurraba al oído.-
-¿Sí?
-Oye, estás raro. No te rayes.
-¿Por qué?
-Ya acabarás la novela, no te rayes muñeco.
-No… lo entiendo…
La imagen de Kali le cogió de la mano y le llevó a una casa. La casa era espaciosa, con una decoración minimalista, tonos negros y blancos y decoraciones en símbolos que le recordaban a los dioses del Oriente más lejano, en las islas del Japón. Había poster de gente que no conocía, uno era de una mujer rubia con una katana vestida de amarillo, otro de un tipo con pelos largos y rizados que rezaba Doors. Había otros también de un tipo sosteniendo una especie trozo cuadrado rosa, con el rostro malherido y acompañado de otro hombre de cabellos negros, ponía algo en letras que desconocía su significado. Club y algo más ponía. Aquella casa se respiraba un hogar, extrañamente cálido. La niña había acabado los deberes, y estaba disparando con una pistola a una caja cuadrada con una imagen. Ares se sentó en una gran cama confortable, pero puesta con respaldo. Muy cómoda, miró a una mesa cercana y había un montón de folios y lápices, y luego cerca vio un gran lienzo a medio pintar.
-¿Has visto? Casi lo acabaré.
-Muy… bonito… es grandioso. –Era la imagen de una luna roja, con el agua y la mirada de un hombre en la noche.
-Gracias… ni que fuera la primera vez que lo ves.
-¿Sí?...
-En serio, ¿Qué coño te pasa?
Ares se sintió tan cómodo ahí que mintió.
-Nada…
Sin decir una palabra más alta que la otra comió y sintió una vida extraña y cómoda. Vio a las afueras un parque con árboles y monstruos metálicos parecidos a carruajes. El cielo era azul y pudo comer tranquilamente. Degustar aquella comida con sumo agrado. Mientras compartía mesa con aquel espejismo de Kali y aquella niña que de alguna manera le hacía recordar que existía en lo profundo de él un padre. El mismo que fracasó con Fobos, Deimos y Harmonía, ahora parecía un buen padre. Acariciaba a la pequeña Kira y le sonreía al verla. Nunca antes quiso hijos, pero viéndola se alegró de tenerla ahí. Se fue a una gran y espaciosa terraza que tenía mientras le daba el viento Kali le abrazaba a su espalda y apoyaba su barbilla en su hombro. El sol atardecía y hacía un día estupendo. Allí vio mostrándose cariñoso un nuevo mundo. Se dejó llevar durante semanas y acabó por sentirse cómodo. A gusto con el entorno en el que estaba. Dejó de desear la muerte y de matar a los demás. Se miraba las manos y sentía dicha, felicidad. Aquella era muy similar a Kali, pero menos embrutecida por la diosa oriental. Aquel mundo extraño era bello. Era de noche, y la ilusión de Kali estaba jugando con él en la cama, mientras se besaban. Primero suaves y cortos besos y luego más largos y pasionales. Se fueron desnudando, jugando con las yemas de los dedos por sus cuerpos desnudos, mientras sus lenguas recorrían todo. Había pasión y deleite, entre las velas que iluminaban aquello. Ares se permitía el lujo de sentir deseos de pintar sobre ella, y así lo hacía con su lengua repasando su espalda y su cuerpo. La levantó y se fusionaron, mientras ella se agarraba fuerte a su espalda y chocaba contra la pared. Siguieron y siguieron como si no hubiera un mañana, para el occidental era pura pasión y felicidad.

A la mañana siguiente Kira saltó sobre la cama.
-¡Papa! –Dijo mientras traía una carta.- Mira lo que ha caído de la terraza. Lo ha traído una paloma blanca. –Al oír eso Ares cogió la carta rápidamente y se fue ante la mirada extraña de aquella pseudo-Kali.

“Tú eliges. ¿Quieres esa vida para siempre o la oportunidad de matarme?”
-Tengo que salir.
Sin mediar palabra el occidental salió hacia la calle, en una gran rotonda, vio una entrada hacia un subsuelo dónde guardaban las máquinas. Aún estaba lejos de esa entrada y rodeando aquella rotonda había grandes rascacielos como los que construyera en su gran capital. Miró el mundo a su alrededor y parecía sencillo. Hacía décadas que no había guerras y tenía una vida de ensueño. Lo que siempre había soñado, lo que de verdad le haría feliz, pero… no era feliz. Su corazón sentía que algo le faltaba, la insatisfacción del siempre necesitar algo más. Incluso en la mejor de las condiciones esperaría algo de la vida que en ocasiones ni existe, es mero sueño. Esperaría demasiadas cosas que son imposibles de emular. Porque no tienen explicación. Dios le daba la opción, una vida como había soñado tantas veces o la oportunidad de morir matando. El viento le golpeó el rostro, volvió a su hogar. Besó a Kali en la frente, porque no era su bella podrida Kali, no era ella. Abrazó a su hija y salió de aquel sitio.
-Matarte.
Susurró el occidental.



De los cielos cayeron meteoritos que destruyeron los edificios, ángeles armados cayeron desde lo alto. Arrasaron con las gentes que andaban. Mataban a bebés y mujeres. Todo parecía deshacerse por obra y gracia. El cielo azulado se tiñó del rojo de la sangre, el mar carmesí llegaba hasta los tobillos. Apilados en montañas fueron siendo masacrados y degollados. Mientras Ares andaba hacia aquella puerta a la tierra, pues sabía que era el lugar al que tenía que ver. Andaba calmado, mientras lloraban y gritaba a su vera. Pedían socorro, auxilio. Era una matanza. Descendió, con el último recuerdo de Kira y aquella Kali en su retina. No pudo evitar soltar una lágrima por la vida que dejaba atrás, a la que en tan poco tiempo había cogido cariño, pero su ambición, su egoísmo eran inquebrantables. Había hecho un juramento con otros y consigo mismo. Al fondo vio a su sucesor, Caos. Riéndose encima de aquellas máquinas. Llevaba una pistola.
-Y ahora, el niño mimado de Padre se ha convertido en nuestro gran valedor para la guerra contra él.
-¿Qué haces aquí?
- Shhhh, no digas nada… shhhhhh Estoy aquí infiltrado jijijiji.
-¿Qué diablos quieres de mí?
-¿Yo? Nada, solo quiero verte.
-¿Dios sabe que estás aquí?
-No. No lo sabe él, no lo sabe nadie. Porque al caos no se le puede controlar. Ni manejar, ni planear, ni amar, ni odiar, ni mentir. –Sus carcajadas dementes le hacían presagiar algo maligno mucho más dañino de lo que fuera él o Luzbel. A su espalda salió la Devoradora, tan bella y peligrosa, tirando de su manga.- Sí, lo sé, hemos de irnos. Ventajas de tener a alguien con poderes robados. Te permite escapar, pero y tú. ¿Podrás escapar de mí? Abre bien los oídos, soy la voz del mañana y ha venido para hablarte. -Ares se preparó por si tuviera que pelear, pero Caos se rio.- No hay control para el caos. No lo olvides. Lo predecible es lo impredecible. –Caos sacaba la lengua y se mofaba, cuando la Devoradora, con mirada fría le tomó y salieron en una bola negra del sitio.
Ares siguió andando hasta la puerta que le sacaría de ahí. La atravesó mientras los meteoros caían provocando un gran sonido sordo.
El entorno cambió al sitio dónde estaba Dios, quien se mostraba contrariado.
-Te di la opción de cumplir tu sueño. Y prefieres morir intentando matarme, no le veo ningún sentido. Realmente pensaba que elegirías esa vida.
-Al caos no se le puede controlar…
-¿Cómo?
-Una frase que oí hace poco. ¿No te suena?
-No. Todo puede ser controlador, incluso entregándoles el don del libre albedrío, al final es cuestión de elegir las opciones correctas para que tomen el camino que quieres que tomen.
-¿Dónde queda el libre albedrío?
-Tú has sido ejemplo de ese libre albedrío. Yo podría haberte obligado a vivir ahí, pero te di la elección.
-Deja de jugar conmigo maldito bastardo.
Ares ardió en llamas. Sus ojos vengativos estaban ansioso por la lid.



PD: + DE 20 K DE VISITAS!!! BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH BOHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH AJAJAJA
España es la Rusia del sur, sólo así se entiende que haya tanto zumbado.
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Crikrien
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Que lo haga perry

Mensaje por Crikrien »

Gracias a Lou, al fin podré hacer algo nuevo y novedoso en este mi super-post


¿Comerte el coño?
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¿Comprarte un regalo de cumpleaños?
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Pararme en un paso de peatones cuando alguien quiere pasar.
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Saludarte cuando no sé quién coño eres, y solo te he visto la cara dos veces
Spoiler: Mostrar
Hablar de tu mierda de chorradas, haciendo como que me importas solo por echar un polvaco rancio.
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Sonreirte y darte la enhorabuena cuando me restriegas tus notas, y en el fondo pienso que eres peor que yo.
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Hacer como que somos amigos, cuando no te volveré a ver la puta cara en vacaciones y ni me acordaré de ti.
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Ir con el coche a 10 km en ciudad.
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Ser humilde para satisfacer tu mierda de ego porque no asumes tus complejos.
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Fingir que no me hago pajas para que te pienses en tu mundo de yupi que soy un chico caballeroso, pero esperas que sea un guarro en la cama.
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Tener que estar todo el puto día aguantandome las ganas de insultar por placer a la gente solo para que no te sientas mal por estar con un misántropo.
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Tener que explicarte que confundes lo que es inteligencia con reglas arbitrarias de educación y moral mierder.
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Tener que darte explicaciones cuando me apetece ser un moñas, y cuando me apetece que solo me comas la polla.
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Sacha
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Re: Que lo haga Perry

Mensaje por Sacha »

Sobre los cápitulos... Bueno; me han dejado mudo.
La furia/voluntad de Ares rechazando las ofertas de dios; en serio es mágnifico. Joder mejor dejo de intentar describirlo; que se me recalienta el cerebro entre tanta frase inconexa.XDD Ya sabes tu obra es la ostia y sigue que ya falta poco. :ok:

En otro orden de cosas; y dejando a un lado que no lo acabo de pillar del todo: Tan mal te cae Perry para cargarle tantos marrones.XD Aunque desde luego es un post novedoso. 8)

PD: ¿10Km/h? WTF? ¿¿Se puede ir tan lento?? :?
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Crikrien
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Re: Que lo haga Perry

Mensaje por Crikrien »

Días lentos
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Las barricadas de la etapa festiva que me embriagaba bajo la amarga mirada de mi pasado. Donde los coros de celestes ángeles no harán sino burlarse del estigma de cainistas como yo. Anhelando un cambio de clima, un cambio de rumbo, envuelto entre lágrimas de seda infame que esconden como papiros los secretos de una historia sin contar. De un paso triste de la condición de hombre hacia la condición de bestia. En tiempos minimalistas donde el rococó ha sido insultado por falta de veracidad, odiamos lo complejo, pero acaso en la complejidad de lo simple no subyace lo que somos. Huecas cajas que intentan comunicarse a base de ruidos. Guardamos objetos de un mañana como si nos fuera la vida en ella. Estamos muertos. Estamos solos y no queda en pandora nada que guardar de lo que fuimos, solo un presente heredero de una raja que nos atraviesa. Que vivan los felices, que viva la vida. La apatía de un día aburrido e infame, donde estás solo. Más viejo, más deprimido y con la certeza de que los sueños no se cumplen, ellos te toman o te abandonan sin tú poder hacer mucho sino aportar una ligera voluntad para realizarlos. Y eso en el caso de que tengas sueños, miras en un futuro. Cuando tu sueño es estar borracho y morir rodeado de tus pensamientos escritos, el sueño se hace fácil y difícil. Sacrificar lo poco que tienes a cambio de. De nada. En la baraja hay cartas marcadas, algunas están fuera, pero no porque seamos especiales ni la ostia, solo porque somos fascículos de otra revista que cayeron por casualidd en esta. Gimen en gritos los niños.

Escarban los ancianos jugando. El tiempo anda hacia atrás y las palomas han sido quemadas. Los vientos no surcan mares sino que miden lo que somos y no somos, ya no queda nada limpio, pero a la vez todo está pulido por la suciedad que ha sido enmascarada. Somos el bater de una miserable miseria que se ha transformado en un pavo real. A cuantos miran las pistolas, a cuantos oyen las rosas. Como si antes y hor no se hicieran sino añicos entre sábanas, como si todo lo que ha sido de ti no sea sino lo quieren que sea de ti. Hasta tal punto que tú quieres lo que ellos quieren de ti. Tú esperas lo que ellos esperan de ti. No hay verdad, ni camino. Asúmelo, no hay sino la incoherencia de hilos y cuerdas que se atan como cadenas de acero.

Crónicas de un enfermo mental.

El paso por el país de las maravillas. ¿Dónde está mi caja arruinada?

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Suciedad imperante, la realidad aneja que me invade se desmorona. Todos los cimientos que recibí eran el reflejo de un mundo de barro. La quemazón de los tres dioses se ha convertido en una virulenta enfermedad que me ha transmitido la verdadera fuente de demencia. Los perros han soltado sus correas y se lanzan ávidos de sangre. La leche que se retransmite en las hondas megalómanas me hace sentirme heredero de los grandes poetas. ¿Sabías que era la basura de un mundo apagado? Que era el hijo de unos dioses que resultaron ser una estafa. Miro la puerta. Se abre y no hay luz, hay colores rojizos que bailan junto a mí. Son como los ojos que miran esperanzados de la muerte bella. Montañas de moscas están posadas delante de mí. Las observo como amantes desnudas, desearía follarlas, pero solo soy un hombre y es imposible follar con insectos. ¿Podría convertirme en un insecto como ellas? Las miro y me deleito con sus pelos y su zumbido molesto, son como la basura voladora. Ellas gobernarán la tierra. Me arrodillo ante su esplendor, odiadas e inmortales, ellas son los demonios del pasado. Baal el señor de las moscas estaría contento de ellas. Baal Zebub adorable y amado. Tengo la fortuna de poder coger una al vuelo, mientras zumba y se mueve me la temo en la boca. Mis labios la besa, mi lengua la saborea, pero no la mato, solo dejo que sus alas y patas acaricien mi lengua y mi saliva, luego dejo que salga, ella me guiña un ojo. No puede ser, pero lo hace, no sé cómo, no es una mosca normal. Es una de esas diosas hermosas a las que me estaría días y días follando. Peludas, caprichosas y realmente pesadas. Un ratón blanco de ojos azules está en el suelo desértico bajo mis pies. Me mira.
-¿Has visto el dorado?
Le respondo que no con la cabeza.
-¿Por qué no resucitas el dorado?
-¿Qué es el dorado?
El ratón se ríe.
-No sabe lo que es el dorado… jijiji no sabe lo que es.
Señala una colina. Veo zapatos de tenis del tamaño de un niño, un árbol demacrado, veo montañas de dinero que es papel mojado. Veo como la llamas engullen toda esa colina y después se convierte todo en un oasis con palmeras, pero el agua está negra.
-¿Viste? Dorado. Sí.
-¿Era el dinero?
-Dinero. No. No existe el dinero, solo un intercambio de bienes, en el que unos, simbolizan de forma clarividente un equivalente en metales preciosos, lo curioso es que lo que determina su valor es la medición arbitral de qué o cuáles son aquellos bienes que en su escasez u unicidad les otorgan mayor valor. Es muy curioso, tus mierdas son únicas en su forma, e incluso cuando rompes un objeto, son objetos únicos, pero carecen de valor, en cambio la disposición perfecta de un mineral lo convierte en un bien escaso y de gran valor. Papel que equivale piedras, piedras que valen más que comida. ¿En qué mundo vivimos?
Lagos de la mundial muerte
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Estrellas que enfocan con sus luces como el camino avanza. Un rosal que observa inquieto a los niños que encuentran llevadero las tardes de fútbol. Un verdadero genio que esconde en sus escritos la inseguridad de haber perdido el norte por su pasión. Los recovecos de aquellos que inconexos andan por las noches solitarios, fantaseando con noches de lujuria y poder. ¿Dónde quedarán los recuerdos que dejan las fotografías en blanco y negro quemadas? ¿Dónde yacerán los sueños que nos convierten en niños? ¿Acaso hay un mundo mejor a dónde acudir? La esgrima de la palabra no supera la esgrima de la mediocridad que nos somete bajo la cárcel del pacifismo. Solo los estigmas. Solo hombres. En un mundo sometido por el instante que vives a cada momento, dónde lágrima y sonrisa conviven. ¿Acaso no hay un aullido del que hacerse amigo? Una sola mirada que deja el aliento a los jinetes del apocalipsis. Caen las gotas sobre los mares y lagos.

Caen los viñedos de grandes plantaciones. Es un gran plan, el joker ha preparado un gran plan. Reiré del mundo sus desgracias y lloraré del mundo sus dichas. Solo como me escupió mi madre. Benefactores de los que anhelan. La silueta de aves que surcan los cielos, mirando los mares de dinero negro. Son acaso nuestros pecados el mejor ejemplo para enunciar virtudes. Mejor sería sesgar, matar al hombre de su naturaleza. Sed buenos. Estad divididos. Sed morales. Yo acuso al mundo de sus prejuicios. Yo acuso a los mediocres de su soberbia. Yo acuso a los trotamundos de su apatía por defender a los lobos. Alma cándida. ¿Por qué lloras? Gime, gime fuerte por los que vienen. Gime por los que se van. Gime sin parar mientras los cimientos de este pilar llamado vida se retuercen. El contador llegará a cero. El cero es el inicio, es el final. Todos lo sabemos. El cruce de todo y bajo aquello que somos decidir dar por acabado algo.

Bienvenidos a una nueva noche. ¿Sigues conmigo? Estás entre los que atraviesan las puertas hacia el más allá. Puede que no te creyerás intrépido. No eras el más destacado de la clase. Lo sabes. Aunque tengas en tu mullida cama a quién crees querer, algo en tu corazón late. Sabes que algo te falta. No eres lo que quisiste ser de pequeño. Ahora los zapatos usados de cuando niño están en la basura. Ahora ya lo sabes. Quizás creas querer lo que haces, e incluso sientas creer que lo haces. Pero en el fondo, en el fondo solo somos sombras. Sombras y cenizas que se han cambiado. Un mismo tronco que ha mudado de flores. Una hierba que ha sido cortada de malas e insanas verdades. Para ti. Para ellos. Para mí. Ahora busca un arma. Prepara tus fuerzas antes de surcar el cielo. Prepárate.

Tus horarios. Tus creencias. Tu moral. Tu noción de ti mismo. Tus amigos. Tus desamores. Tus amores. Tus recuerdos. Tu familia. Tus animales. Tus enemigos. Aquellos a quienes olvidas. Eso que eres tú. Tu rostro, tus sueños, tus metas. Al final, todo ello te ha llevado a un momento en tu vida. Un momento que puedes tornar en demencia o seguir en lo correcto. Actuar con valor o con miedo, pero en el miedo no hay la desgracia. El miedo a veces te salva. A veces te ayuda. A veces te protege. Pero detrás de todo eso que tú eres, no queda nada, solo algo triste, algo insignificante. En un mundo inmenso eres menos que nada, pero en esa pequeña luz que eres es donde lo hermoso da forma. No porque seas especial, no porque seas distinto. Sino porque eres pequeño, formas parte de este magistral engranaje. No hay sentidos. No hay nada destino. Solo la forja de voluntades honestas consigo mismas, pero tahúres con el resto del mundo. Abre las ventanas de tu hogar. Grita fuerte. Grita lo que quieres decir. Dilo alto, puede que sea el último acto de un ser humano libre que tengas. La libertad de gritar. La libertad de cometer locuras. Correr bajo la lluvia desnudo, mientras el resto atemorizados por simples gotas de agua se esconden y protegen. ¿Por qué te tapas de la limpieza de la lluvia? Poder decirle a una persona que acabas de conocer: Te quiero. Porque sencillamente tu corazón ha palpitado como nunca antes, no sé quién eres, no sé como eres, pero algo en mi alma me susurra que te quiero, que quiero estar a tu vera. Poder amar sin tener que sentirte mal ni pesado. Poder dejar que otros te amen sin agobiarte, sin mostrarte acorralado o acorralada por ello. Ser algo que trascienda entre los abismos de pensamientos que demacran a los ingenuos.


Deja el control de tu vida por un momento. Deja el control de tu existencia por un momento. Eres libre. ¿No lo ves? Sí, el estado policial te detiene, sí las convenciones sociales te someten, sí tus propios gustos, e ideologías te torturan con aliados y enemigos. Lejos de eso. De tu físico, de tus pensamientos eres libre. Puedes gritar, correr, y si no puedes correr porque eres un disminuido, entonces al menos puedes cerrar los ojos e imaginar. Notar el viento en tu rostro e imaginar. Es poderoso el efecto de la fantasía, después despierta. Toma las riendas o no. Eso es decisión tuya. No es malo dejarse llevar. Que no te mientan. Todos los que te aconsejan que debes tomar las riendas de tu vida, son los más cobardes, los que ni siquiera asumen que no han hecho nada por cambiar sus lamentables vidas. Abandona el control y escapa. Escapa del momento.

Caverna negra
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Su mirada se perdía entre el claro oscuro. Atado en cadenas no hacía sino ver a la deidad hecha carne, una deidad que hubiera anhelado estuviere muerta. Tenía entre sus manos al pequeño de su familia. A su hijo de tan solo cinco años. La deidad, era un monstruo, sonreía mientras lo cogía. El niño asustado le repetía a su padre que pasaba, que tenía miedo de aquel hombre, su pobre y estúpido padre le mintió, al instante de que le suplicaba a la deidad que soltase a su hijo. Que él no tenía nada que ver con todo lo que les concernía. La deidad se rió. En tono jocoso contestó.
-Así ha de ser. Tengo la cura, empezaré por vosotros y después acabaré con el mundo entero.
Sus ojos hervían en pura determinación, sostuvo contento la cabeza del niño y clavando sus dedos en aquellos ojos apretó. El niño gritaba y luchaba con sus brazitos mientras los dedos de la deidad perforaban sus ojos, sangraba y eso hacía que la deidad gozase más aún. Después usó un cuchillo para cortarle su fino cuello. Poco a poco serrándolo delante de su padre mientras la sangre lo bañaba todo. Tomó su cabeza de los cabellos rizados y rubios y se la mostró a su padre.
-Mira, es bonita.
Después la soltó para pisarla hasta hacerla trizas. La pisó lentamente.
-Esto es solo el comienzo. El fin de los días viene. Yo soy la espada de Dios.
-Dios jamás…
-¿Dios jamás me permitiría acabar con el mundo? ¿Acaso ha hecho algo para detener mi mano cuando rajaba a tu hijo? Dios os ha abandonado, yo soy el ejemplo de su abandono.
España es la Rusia del sur, sólo así se entiende que haya tanto zumbado.
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Crikrien
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Re: Se podría (+18) Último capítulo parte IX

Mensaje por Crikrien »

60 parte VII
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Mas Dios que era liviano como una nube, no necesitaba ni de esfuerzos para esquivar los ataques desesperados de Ares. Para Él suponían solo un juego con dados marcados.

A pasos pequeños, encapuchados aparecieron en las tierras medias. Movidos por la lluvia, como el invierno que viene a desmoronar. Vestido con el símbolo del dolor llegaron abrazados en burbujas que les permitían viajar por largos tramos de espacio en diferentes espacios. Uno de ellos era inmenso y grande con anteojos y portaba una escopeta. El otro era rubio y bajito portaba un manto de estrellas a su espalda. El que parecía su líder llevaba consigo una armadura rojiza, teñida de negro y un símbolo de la orden de los dragones. Guiados por un niño rata que andaba a dos patas delante de ellos. Al detenerse hicieron una pose triunfal, conjuntamente a una coreografía en el que enunciaban su llegada. Su líder, el de la armadura roja parecía un tipo temible y terrorífico, pero cuando hablaba resultaba un bromista y un loco divertido.
-La tierra donde habita nuestro hermano perdido. –Dijo Dracul.
-¿Recordará quién es?-Respondió aquel del manto de estrellas.
-Nunca se sabe, pero la sangre llama a la sangre.-Le hizo saber Dracul.- Los jinetes de la guerra se mueven y debemos estar listos. La tierra que pisas será un enclave de fuerzas mayores.
-Su dios lucha contra un inferior.
-Eso es irrelevante, recordad que venimos a por nuestro hermano.
-Eneas se halla también en esta tierra.
-Mataremos dos pájaros de un mismo golpe entonces.

Su inquina hacía resurgir de las cenizas incluso a los más temidos entre los temidos. Aunque su víctima, el hermano caído ya no seguía bajo su mirada ningún dogma. La devoradora que, aún siendo destructora acabó por sentirse atraída hacia su caos, parlamentaba sobre el futuro con él. Sobre las cosas que harían el día de mañana.

-No hay un mañana para mí. Carezco de futuro. No contemplo más día que aquel que vivo ahora. Solo tengo el hoy condenado y maldito.
-Construiremos un futuro y un nuevo orden.
-Hazlo tú si quieres. Yo no me muevo sino por el placer instantáneo y destructivo.
-Pero… ¿Estarás conmigo?
-No quiero, mejor dicho, he aprendido a no querer ataduras.

La brisa y el verano se dejaban caer, como la cíclica existencia. El calor sofocante volvía a sus fueros. El caos no anhelaba ya ningún placer en días venideros de los cuáles puede que no pudiera gozar tanto como el presente. Días que se le escapaban y que podían ensuciar su presente con la marchita fantasía de un mañana mejor. Solo poseía su alegre y anárquico hoy, nada más. El día de ayer se perdió, el mañana puede no venir nunca. Su sinceridad se hizo partícipe de esta forma. La Devoradora no suplicaría, así que dieron por rotas sus alianzas y ambos partieron en caminos separados, con indiferencia. Como si nada les atase en realidad, aún sabiendo lo especiales que eran.

No obstante, vuelto en su demencia regresó. Le ofreció a la devoradora un puñado de cabezas.
-¿Te apetece seguir con el juego?
Ella asintió, aunque tardó en hacerlo con rostro chulesco, para luego reírse y asentir con más ahínco. Fueron a una ciudad, y con sus habilidades la quemaron. Mientras ardía, emulando a grandes tiranos, Caos comenzó a cantar. Él quería ser Nerón.
-Oh! Llamas fervientes
Oh! Divinidad Efervescente!
(Gritos y gritos de fondo.)
Oh! Poderes incalculables
Cuanto yace entre hombres tu fe
A esta divinidad presente
Te viste de los píes
(Gritos y gritos de los moribundos de fondo, pidiendo auxilio.)
Te vistes preciosa lo sé.
Oh! Llamas fervientes
Oh! Divinidad Efervescente!
Oh! Poderes incalculables
Este es mi presente para ti Devoradora.
-¿Por qué me regalas nada? Además cantas fatal.
-Mi voz no es mi regalo, mi regalo es la muerte. Me despedí de forma impropia de vos.
-¿Por qué hablas ahora así?
-¿Por qué no?
-Cuídate pequeña zorra.
Caos se marchó tarareando una melodía entre las llamas. Mientras decía
-El mundo dejará de ser malo cuando muera el último ángel.

Adornos y copas.
-La guerra no es una opción, amigo mío. Es nuestro sino, nuestra meta.
-Deberíamos rezar antes a los Dioses, no creo que estén contentos ante tanta guerra.
-No necesito rezar a nadie para iniciar una guerra.
-Incluso el hombre más poderoso del mundo necesita de la ayuda de los dioses.
-Yo no, por eso soy el señor de la tierra.
-No deberíais ser tan soberbio.
-Soy Caos.
-Ese nombre es una ofensa contra el mundo.
-No lo será para quienes formarán parte de la mayor anarquía del mundo.
-La anarquía no ha de ser caos.
-Mi anarquía sí.
-Sigo sin entenderos, pudiendo optar por un reino, y os erigís en demencia.
-Porque la demencia, amigo mío es mucho más interesante que la vulgar y defenestrada existencia anodina de la que gozáis los cuerdos.
-Pero ser loco por elección no es sino estupidez en vez de locura.
-Es mayor loco, el loco que es por nacimiento, o el cuerdo que en su dulce racionalidad elige locamente ser loco.
-Fútil engaño de palabras para esconder la carencia de argumentos.
-Lascia ch´io pianga
mia cruda sorte,
y che sospiri
la libertà;
e che sospiri…
e che sospiri…
la libertà.
-¿Y ahora cantáis? Cantáis fatal.
-El gusto de quienes oyen no es más agradable que el gozo que siento al cantar como me place. Como tal, me valgo de las más y no de las menos. Al igual que con aquellos infantes.
-Niños. Niños a los que violaste y tuvimos que ocultarlo porque eráis el príncipe.
-Infantes de los que dispuse debidamente bajo mi demencia. No tengo cadenas, ni dueños. Vivo al límite de como deseo.
-Gracias al poder de vuestro padre. Sois un hipócrita, no sois nada por vos mismo.
-¿Y es que acaso Dios miraría de donde procede su poder a la hora de usarlo? Ejerzo el poder que poseo, aún cuando es de otros, es mi mano la que toma las decisiones.
-Es una vana excusa para acometer a los designios de vuestros deseos sin mediar en un futuro.
Enfadado le agarró de los volantes de su cuello y lo empujó.
-¿Y de qué futuro debiera de mediar yo? ¿Eh? Dime, ¿Acaso debería mirar de reojo por si me castigaran? ¿Quiénes? ¿Los hombres? ¿Los reyes? ¿Los dioses? –Se detuvo con énfasis en esta última pregunta.- ¿Acaso debería contenerme por el miedo a las consecuencias? ¿Por la culpabilidad al mal ajeno? ¿A la desdicha de otros? ¿Debería herirme solo por otros? Sufro de libertad, mi buen amigo. Sufro de la ansiada libertad.
-Es libertinaje no libertad lo que tenéis.
-Es libertad, no puedes juzgar la libertad con reglas morales, va contra ella misma. Tus juicios solo sirven para insultarla.
-¿Y vos? ¿Acaso no la limitáis juzgando que la libertad no puede poseer moral implícita en sus actos?
Caos rio a carcajadas.
-Amigo mío, cuando el caos se implante os echaré de menos. Tenlo por seguro.
-Yo no a vos, si el camino elegido solo es para crear tormento y dolor.
-No exageréis, mi buen amigo. Tampoco digáis que no me echaréis de menos, ¿Cuántos hay como yo? ¿Cuántos que entregarían su reino y su poder con tal de la diversión que produce la anarquía que deseo implantar?
-¿Abandonaréis la ala de vuestro pater?
-Lo haré cuando él muera.
-¿Por qué?
-Porque será el último lazo que cortaré con la responsabilidad y la culpabilidad. El último lazo con vuestra cordura.
-¿Dejaréis el trono?
-Sí.
-Os matarán por vuestros crímenes.
-Que lo intenten.
-Que fácil es chulear cuando no te juegas nada.
La mirada cambió, de un tono afable a la seriedad.
-No te confundas, sé exactamente lo que me juego. Ellos irán a por mí, me rajarán el cuerpo, me violarán, me matarán, harán todo lo que han deseado en virtud de su pasión, pero yo me opondré y veremos a ver que pasión es más fuerte.
-Debes reformarte.
-No, no, no. No pienso reformarme. Debes cambiar tus miras tú.
-La eterna disputa entre orden y desorden. Nunca aclarada.
-Lo está. Gana el desorden, sino ya lo verás. La vida es aburrida con los buenos hombres. Aburrida como todos vosotros. Con vuestro puto control.

Lanzándose contra Dios, no podía derrotarle. Era fácilmente derrocado y hundido. Caí en sus píes una y otra vez y proseguía levantándose. No se resignaba a perder nunca más, pero los golpes cada vez eran más fuertes. No paraba de sangrar.
-Dime. ¿Por qué? ¿Por qué continuas luchando Ares? No tienes ninguna oportunidad.
-Porque en esto… no quiero perder… porque no quiero perder.
-¿Y qué has perdido?
-He perdido por mi actitud el amor. He perdido a Kali. -Al verlo, Kali quedó impactada, por primera vez sus palabras parecían hablar de verdad. De corazón, por encima de sus falsos discursos.- He perdido a los amigos que he tenido por no darles importancia. He perdido guerras, me he perdido. Pero no te equivoques, no me arrepiento de haberlos perdido, igual cambiaría cosas que hice. Pero así es la vida. Así son las cosas. Ahora tengo en mi mano seguir adelante y no dudaré.
-Déjalo. Ya has demostrado al mundo más valor que cientos de hombres. Déjalo estar.
Dios invocó unas cuchillas blancas que flotaban en sus palmas. Las clavó todas en Ares que no pudo esquivarlas, después levitando llegó hasta el occidental, alzó una enorme espada.
-Tus últimas palabras.
-Haz lo que tengas que hacer. –Le respondió mirándole y con el labio lleno de sangre.-
-Que así sea. Me has decepcionado, tenía otros planes contigo.
Ares escupió en el suelo y Dios miró al aparato que retransmitía todo. Sonrió y le cortó la cabeza a Ares.

Ha llovido mucho desde que nos hicimos mayores. La vida tiene heridas para unos mayores que para otros, pero también depende del cómo se mire. Cada cuál lo ve de una manera. Somos el centro del mundo.

60 parte VIII
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Ha llovido mucho desde que nos hicimos mayores. La vida tiene heridas para unos mayores que para otros, pero también depende del cómo se mire. Cada cuál lo ve de una manera. Somos el centro del mundo. Estás solo, y todo lo que veas, leas o sientas es mentira. Una gran farsa que ha creado tu mente. Una gran mentira edulcorada de la realidad. La puta realidad es que estás solo. La puta realidad es que no le importas a nadie una puta mierda. La puta realidad es que en el fondo eres un niño pequeño en vez del lobo que crees ser. La puta realidad es que hay heridas que jamás se curarán. La puta realidad es que nadie admitirá a tu demonio. Todo esto es una gran farsa. Es una gran mentira. Ves el pasado que se deshace. Es la llama que quema tus recuerdos.
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Estrellas que enfocan con sus luces como el camino avanza. Un rosal que observa inquieto a los niños que encuentran llevadero las tardes de fútbol. Un verdadero genio que esconde en sus escritos la inseguridad de haber perdido el norte por su pasión. Los recovecos de aquellos que inconexos andan por las noches solitarios, fantaseando con noches de lujuria y poder. ¿Dónde quedarán los recuerdos que dejan las fotografías en blanco y negro quemadas? ¿Dónde yacerán los sueños que nos convierten en niños? ¿Acaso hay un mundo mejor a dónde acudir? La esgrima de la palabra no supera la esgrima de la mediocridad que nos somete bajo la cárcel del pacifismo. Solo los estigmas. Solo hombres. En un mundo sometido por el instante que vives a cada momento, dónde lágrima y sonrisa conviven. ¿Acaso no hay un aullido del que hacerse amigo? Una sola mirada que deja el aliento a los jinetes del apocalipsis. Caen las gotas sobre los mares y lagos. Caen los viñedos de grandes plantaciones. Es un gran plan, el joker ha preparado un gran plan. Reiré del mundo sus desgracias y lloraré del mundo sus dichas. Solo como me escupió mi madre. Benefactores de los que anhelan. La silueta de aves que surcan los cielos, mirando los mares de dinero negro. Son acaso nuestros pecados el mejor ejemplo para enunciar virtudes. Mejor sería sesgar, matar al hombre de su naturaleza. Sed buenos. Estad divididos. Sed morales. Yo acuso al mundo de sus prejuicios. Yo acuso a los mediocres de su soberbia. Yo acuso a los trotamundos de su apatía por defender a los lobos. Alma cándida. ¿Por qué lloras? Gime, gime fuerte por los que vienen. Gime por los que se van. Gime sin parar mientras los cimientos de este pilar llamado vida se retuercen. El contador llegará a cero. El cero es el inicio, es el final. Todos lo sabemos. El cruce de todo y bajo aquello que somos decidir dar por acabado algo.

Bienvenidos a una nueva noche. ¿Sigues conmigo? Estás entre los que atraviesan las puertas hacia el más allá. Puede que no te creyeras intrépido. No eras el más destacado de la clase. Lo sabes. Aunque tengas en tu mullida cama a quién crees querer, algo en tu corazón late. Sabes que algo te falta. No eres lo que quisiste ser de pequeño. Ahora los zapatos usados de cuando niño están en la basura. Ahora ya lo sabes. Quizás creas querer lo que haces, e incluso sientas creer que lo haces. Pero en el fondo, en el fondo solo somos sombras. Sombras y cenizas que se han cambiado. Un mismo tronco que ha mudado de flores. Una hierba que ha sido cortada de malas e insanas verdades. Para ti. Para ellos. Para mí. Ahora busca un arma. Prepara tus fuerzas antes de surcar el cielo. Prepárate.

Tus horarios. Tus creencias. Tu moral. Tu noción de ti mismo. Tus amigos. Tus desamores. Tus amores. Tus recuerdos. Tu familia. Tus animales. Tus enemigos. Aquellos a quienes olvidas. Eso que eres tú. Tu rostro, tus sueños, tus metas. Al final, todo ello te ha llevado a un momento en tu vida. Un momento que puedes tornar en demencia o seguir en lo correcto. Actuar con valor o con miedo, pero en el miedo no hay la desgracia. El miedo a veces te salva. A veces te ayuda. A veces te protege. Pero detrás de todo eso que tú eres, no queda nada, solo algo triste, algo insignificante. En un mundo inmenso eres menos que nada, pero en esa pequeña luz que eres es donde lo hermoso da forma. No porque seas especial, no porque seas distinto. Sino porque eres pequeño, formas parte de este magistral engranaje. No hay sentidos. No hay nada destino. Solo la forja de voluntades honestas consigo mismas, pero tahúres con el resto del mundo. Abre las ventanas de tu hogar. Grita fuerte. Grita lo que quieres decir. Dilo alto, puede que sea el último acto de un ser humano libre que tengas. La libertad de gritar. La libertad de cometer locuras. Correr bajo la lluvia desnudo, mientras el resto atemorizados por simples gotas de agua se esconden y protegen. ¿Por qué te tapas de la limpieza de la lluvia? Poder decirle a una persona que acabas de conocer: Te quiero. Porque sencillamente tu corazón ha palpitado como nunca antes, no sé quién eres, no sé como eres, pero algo en mi alma me susurra que te quiero, que quiero estar a tu vera. Poder amar sin tener que sentirte mal ni pesado. Poder dejar que otros te amen sin agobiarte, sin mostrarte acorralado o acorralada por ello. Ser algo que trascienda entre los abismos de pensamientos que demacran a los ingenuos.

Deja el control de tu vida por un momento. Deja el control de tu existencia por un momento. Eres libre. ¿No lo ves? Sí, el estado policial te detiene, sí las convenciones sociales te someten, sí tus propios gustos, e ideologías te torturan con aliados y enemigos. Lejos de eso. De tu físico, de tus pensamientos eres libre. Puedes gritar, correr, y si no puedes correr porque eres un disminuido, entonces al menos puedes cerrar los ojos e imaginar. Notar el viento en tu rostro e imaginar. Es poderoso el efecto de la fantasía, después despierta. Toma las riendas o no. Eso es decisión tuya. No es malo dejarse llevar. Que no te mientan. Todos los que te aconsejan que debes tomar las riendas de tu vida, son los más cobardes, los que ni siquiera asumen que no han hecho nada por cambiar sus lamentables vidas. Abandona el control y escapa. Escapa del momento.

-Es muy lúcido y onírico para el diablo.
-Es un viaje fantástico hacia mis sensaciones muertas. Hacia la nostalgia.
-¿El mundo es un lugar mejor sin mi padre?
-Es solo un sitio distinto. Solo un sitio distinto que sigue su camino sin él.
La mujer miró con cierta sorpresa, pero algo en ella le decía que sabía que tenía razón el príncipe de las tinieblas.

Ojo puesto en su lugar. El titiritero cayó. Cogiendo con fuerza el chip al que había amado tanto. Llorando y contento.
-Cumple mi venganza… ya… no puedo hacer más por ti.
El titiritero murió, el hilo de Ares fue devuelto. Maleros se levantó sorprendido, con todas sus heridas curadas. Dios en cambio no parecía sobresaltado por la noticia.
-Veo que tienes un ángel guardián pequeño ser vivo.
-Puede que sea cosa de un destino mayor.
-O sencillamente del destino que yo dibujé para ti.
-No tienes poder sobre nosotros, no tanto como tú quisieras tener.
-¿Lo probamos?



Ares sintió de la vida del titiritero en su interior y miró a Dios. No como una criatura agradecida por haber nacido en su seno, sino como una criatura embrutecida. El dolor y el sufrimiento de ser solo una pieza en un gran plan. Urdido por un supuesto ser superior. Tal y como le pasara a Miguel.

Ares retomó aquella escena…

Los ojos de Miguel se llenaron de lágrimas. Ares le sostuvo entre sus brazos.
-Dime, miserable… ¿Por qué?
El protector del cielo cogió al dios, y se acercó a su oído, entre llanto y dolor tuvo tiempo para susurrar unas palabras. Ares quedó en shock al oír aquellas palabras. Después entrelazando sus miradas asintió.
-Lo haré.
-Gracias….
Los ojos de Miguel se volvieron blancos y su cuerpo se deshizo hasta caer a los infiernos, por sus actos sangrientos le esperaba el dolor…
-Fuiste castigado por Dios, luchaste por él amándole y ahora según sus normas, te toca sufrir otro castigo por tus actos. ¿Y esta es la luz?

-Por aquel entonces, pensaba y nunca decía lo que pensaba. Creí que cuando Miguel me pidió que te matase, ese era mi destino. Junto a mí yacía el brazo armado de Dios, y había sido abandonado por su creador. El héroe que fue cautivo y estuvo solo apartado de sus hermanos matando y luchando. Miguel fue el ángel al que abogaste a la guerra, y nunca dejó de amarte y servirte. Entendía que su forma de amar era protegiendo tu legado. Hasta ahora…
-¿Vas a exponer todo tu gran plan?
-¿Qué?
-¿Piensas que nunca supe que tramabas? Cuando te juntaste con Galahad. Cuando os reuníais. No seas ingenuo, no pienses que eres especial. Miguel cumplió con lo que debió ser. El tablero se dispuso sin ninguna pieza fuera de su casilla.
-Claro, igual que Nero, igual que Gabriel, igual que Enlil. Lanzaste a Luzbel, a tu propio hijo, a la demencia y el odio eterno. Has jodido a todos los que has tenido cerca. Estás pedido Dios.
-Habló el padre que abandonó a sus tres hijos.
-Siento culpa por ello, pero tú en cambio no pareces padecer en absoluto.
-Porque eso de lo que hablas es insignificante. No siento pena por ellos, ni alegría. Yo no poseo de eso.
-Te envidio, una parte de mí te envidia enormemente.
-Es cierto, eres solo una oveja vestida con piel de lobo.
-Una oveja que cazó y rajó a un lobo para vestirse como él es más peligrosa que un lobo.
Dios pudo esbozar un intento de mueca de felicidad, solo un intento.
-Me juzgarás oveja como hacen tus semejantes. Dirás que mis actos son horribles, que al no sentir no soy sino un ser horrible. Que no me merezco el título de Dios creador.
-Esperan de ti algo tan grande, que igual les decepcionas.
-Ellos esperan lo que ellos quieren ver, por eso hace mucho que supe una gran verdad. Si quieres ser un buen Dios debes estar muerto para el mundo. Sino, ellos esperarán ver de ti grandes cosas. Soñarán con tu misericordia, temerán tus lanzas de rayos, e incluso te culparán o pedirán dones. Te darán las gracias por cosas de las que ni siquiera tuviste el mero interés de conocerlas.

Te lo vuelvo a ofrecer mi pacto. Únete a mí y lo olvidarás todo. Será mi nuevo Nero. Será mi diestra. Te lo has ganado, solo con haber llegado aquí.
60 parte IX
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-Ninguno, pero el problema es que en ocasiones ayudar a unos, implica dañar a otros. Y en otras, no he de poseer tanto poder o acabaría desviando el curso del mundo. Te vuelvo a ofrecer mi pacto. Únete a mí y lo olvidarás todo. Será mi nuevo Nero. Será mi diestra. Te lo has ganado, solo con haber llegado aquí.
-No te cansas.

Ares no podía con Dios y los golpes que recibían parecían ser fuertes, amén de que al ser en ocasiones humo, Dios escapaba de la fuerza del occidental. Las fuerzas mermaban, pero desde el mundo todos vieron la proeza del inmortal, el hombre de las mil vidas, quien después de ver como Dios le cortaba la cabeza volvía a tenerla sobre los hombros. Si alguien era capaz de grandes cosas era Ares. No era un héroe, no era el mejor, no era el más bueno, pero él era el destinado. Estaba destinado a hacer grandes cosas a costa de grandes sacrificios, pero lo estaba. Plenamente consciente y capacitado para ser y existir en sí mismo. Él estaba preparado para todo lo que venía. Él y solo él. Ares.



-Cuenta la leyenda.- Contaba Dios, mientras el occidental jadeaba.- De una joven guerrera llamada Beatrix. Ella sirvió a un noble rey, pero el rey tornó en demencia. Deseoso y lleno de ambición lanzó sus ejércitos para cumplir su gran conquista por todos los mundos. A Beatrix le llenaba el corazón su gran lealtad, pero aquellos actos eran imperdonables. Ella se preguntaba ¿Qué debo hacer? ¿Debo cegarme? Soñaba con ver en sus viajes una rosa del desierto, se puso una venda en los ojos. La llamaban la justicia ciega. Mató sin piedad por lealtad, su habilidad con la espada era tan extraordinaria que incluso sin ver era capaz de vencer a los más diestros espadachines. Al final, encontró en un sin sabor el destino cuando fue obligada a cortarle la cabeza a la hija de un rey enemigo. Ella cometió ese acto por lealtad.
-¿Qué tiene que ver con nosotros?
-Espera, ella arrepentida intentó hablar con el rey, quién la torturó, violó y la desterró. –Dios por primera puso un rostro de tristeza.-

Volvió al tiempo de aquella joven. Uno de los momentos donde Dios tomó forma de hombre para acudir a las vidas mortales y ver. Así halló algo similar al amor en Beatrix. De largos y ondulados cabellos como olas de un océano hermoso, se miró a sí misma. Culpándose y culpando a Dios de que hubiera permitido tales ofensas. Mirándose las manos ensangrentadas.
-¿Cómo he podido hacer esto? ¿Cómo he podido permitir que la jaula de los reyes me permitiera cometer tal ofensa? ¿Cómo es que Dios no nos detiene? ¿Por qué permite estos males en el maldito mundo? Igual es que Dios jamás existió y a él jamás deberemos acudir. Es solo una farsa.

El joven Dios, enamorado de aquella humana no podía mostrarse tal y como era y tampoco por promesa podía interferir en los hombres, lloró amargamente viendo como su amada le rechazaba, negaba su existencia y le culpaba de los males. Siguió narrando aquella historia a Ares. -Dándose cuenta de su error, se sacó los ojos para intentar expiar mi culpa. Me culpó de todo aquello por permitir que muriera aquella niña. Clamó al cielo por mí, pero fue ella la que empuñó su espada en nombre de su rey. Fue ella quien le cortó la cabeza a esa niña. Fue ella la que movió su hierro contra la sangre joven. El mundo tiene miles de historias desde lo creé como esas. Historias de dolor, de muerte, de angustia. ¿De verdad eres tan hipócrita de pensar que eso es bueno? ¿Qué no debería limpiar el mundo?
-Limpias lo bueno también.
-No hay nada bueno, ni malo. A ver si lo entiendes. Ella se puso una máscara, buscaba una rosa del desierto para evadirse y así verse capaz de cumplir aquellas órdenes. Como ella miles. –Los ojos de Dios cambiaron de dirección como si mintiese.-, miles de almas que toman decisiones y miles de almas que me culpan de la consecuencia de esas decisiones. No hice el mundo para esto. Y ahora que has luchado con orgullo te recompensaré.
-¿Qué cojo..?
Dios sonrió, preparó con sus manos una cárcel de luz que encerró a Ares, y luego con sus dedos hizo ascender a un grupo de almas que tomaron cuerpo a partir de rayos de luz. Aparecieron muchos rostros conocidos. Luzbel, Kali entre ellos además de otros que Ares ya conocía, pero que permanecían como luces incorpóreas.
-Dejare a tus conocidos que luchen contra mí. Ellos también tendrán la opción de luchar e igual hacen algo más que tú.
-¡No les metas en esto!
-Todos estamos metidos en esto. SOY EL CREADOR. ¿No te das cuenta? Hacer esto en solitario era ridículo cuando afectaba a la existencia de todos.
-Yo solo puedo, no necesito a nadie.
-¡Cállate estúpido! –Le cortó Kali.- Te piensas que somos tus corderitos y tú un puto salvador. Si este bastardo quiere pelear, le daré una buena pelea.
-Zorra…-Masculló Ares.-
-No esperarás que corra a tus putos brazos pidiendo auxilio, imbécil. Me tienes cansada y no te aguanto más. No aguanto más tus tonterías. Me tienes quemada ya.
Kali usó sus poderes para crear un círculo de llamas y fue a atacar a Dios, sin embargo Luzbel se interpuso.
-Cautela oriental.
-Si te interpones en mi camino te mataré a ti también.
-Estás ante Padre, no es un rival a los que acostumbras.
-Tú no tienes que luchar, ya sabemos todos de tu pacto por la paz.
-Solo te advierto.
España es la Rusia del sur, sólo así se entiende que haya tanto zumbado.
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Crikrien
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Se podría (+18) Último capítulo final

Mensaje por Crikrien »

Se acabó


60 parte X
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Arroyo de agua.
-¿Dónde estoy?
Solo se oía el arroyo del agua y el ladrido de un cánido, mientras Dios lo acariciaba suavemente.
-¿Sabes? De los animales que he creado, los perros son los que más me gustan. No los hice yo, solo copié la fuente de su existencia previa, como tantas otras cosas, no son genuinos míos. Pero no dudé nunca en darles vida. A diferencia del animal humano. A ellos siempre tuve reticencias. Tardé mucho en hacer mi primer humano, luego ya no los dejé de crear, pero mi imagen central eran los cánidos. Los amaba. Y de toda mi creación, ellos serán de los que se salven.
-¿Dónde estoy?
-En tu cabeza. Tu voluntad de matarme es heredera de otras voluntades anteriores.
-¿Hubo seres antes que yo?
-Saulo, él fue el primero. Él primero que intentó tu gesta. Él es tu antecesor en la voluntad de destruir al creador.
-Saulo…
El escenario cambió a una gran plaza rodeado de sirvientes que creían en Padre y vestían de púrpura, Saulo mostraba alegre su sonrisa de oreja a oreja. Con sus ojos vivos gritó su gran mensaje.
-Yo creo en Dios, pero Él dejó de creer en mí, por eso me manda a sus inútiles servidores con cruces de mierda a vencerme. Pero no pueden, yo tengo más fe que los creyentes. Mi fe es tan fuerte que mi camino está marcado, acabará cuando tenga la cabeza de Dios en bandeja para servir en mi mesa.
-Saulo es considerado el primer renegado. Por eso es tu antecesor, en tiempos oscuros, previos al nacimiento de mis ángeles, creé un proyecto previo a esto, y ahí nació él. En algunas cosas es muy similar a ti, pero en otras ambos diferís.
-¿En qué?
-Él quería matarme porque anhelaba encontrar un sentido a su vida, sentía que solo con mi muerte la vida tendría sentido, estuvo buscando solitario, pero no halló sentido alguno, por lo que se aferró a la ilusión de matarme. Tú quieres matarme solo porque pretendes que así protegerás a otros de mi indiferencia, porque sientes que harás a los que rezan por mí libres de ataduras. Que ahora con mi muerte el mundo tomará responsabilidad y dejarán de culparme. La meta es la misma, pero la razón es completamente distinta.

Kali volvió su piel azulada y nacieron de ella los brazos del purgatorio. Usó su fuerza para atacar a Dios con varias bolas de energía, quien las repelió con suma facilidad, para luego cortarle el abdomen a Kali. Desangrada tuvo que arrodillarse ante la magnificencia de Dios. Dios tomó el cuerpo de Kali. Dejó que abriera los ojos.
-¡Ares! Yo…
Y luego le calló la boca, riéndose. Mientras Ares seguía atrapado. Dios se cortó el cuello a Kali con el aire y ella cayó al suelo desangrándose. No pudo balbucear nada… sus cuerdas vocales estaban inoperativas. Ella no pudo despedirse de Ares… entre ellos quedó aquella última discursión que los separó. Ares intentaba con sus brazos agarrarla, recomponerla, pero ella dejo de palpitar. Y por mucho que la moviera, que llorara, ella no se levantó. No se movía. Yacía inerte y sin vida, mientras Dios se mostraba indiferente. Ares estaba destrozado y se entregó al shock. Quedándose totalmente quieto. Porque pudo haberle dicho muchas cosas en el pasado. Se dijeron tantas cosas buenas y malas y al final, ya no quedaba nada de ella. Al cerrar sus ojos solo recordaba su sonrisa. Su forma de mirar. De odiar. De matar. De querer. Sus cabellos suaves y hermosos. Su tez preciosa. Dios seguía mirando curioso al respecto. Ares tenía los ojos rojos ante la pérdida con su amada entre sus manos. Pudo decir, entre sollozos y lágrimas que no muriera, que no se fuera… pero era una pesadilla cruel. Enfadado cogió su lanza y corrió hacia Dios. Intentó golpearle, pero se hizo humo, y Dios le esquivó, para después devolverle con un movimiento de sus dedos hacia la pared del fondo.

Dios tomó nuevamente forma de humano y posó su pie junto a la cabeza de Kali. Después descendió su pie y le aplastó la cabeza. Todos los sesos quedaron esparcidos por el suelo, no quedaba absolutamente nada de su rostro. Ares intentó revolverse, pero aunque avanzase el espacio se hacía más y más lejano como si les separase miles de valles. No podía llegar ni hasta ella, ni hasta Dios. Parece que la broma horrible no se acababa ahí. De la tierra brotó junto a Dios Luzbel y Zerachiel. Hermanos de guerra y junto a ellos Dios trajo consigo a todos los viejos camaradas de Ares, incluido a Gabriel. Los dispuso a todos rodeando al occidental. Todos gritaban alarmados y asustados, algunos de volver a la vida, y otros de haber sido arrebatados de sus vidas. Y dios los empaló a todos, la sangre que soltaron fue tal que se formó una lluvia que lo cubrió todo. Ares tintó su cuerpo del dulce carmesí. Sus manos quedaron huérfanas de poder.
-No puede estar pasando.
Dios seguía extrañado, no parecía disfrutar con lo que había hecho.
-¿Qué sucede?
Ares no pudo contestar.
-No entiendo, ¿Por qué te lamentas por otros que no son como tú? Mejor, lo expresaré de otra manera dado el limitado conocimiento del que llevas haciendo gala desde que iniciamos esta tertulia. No es que no lo entienda, quizás es que no logro compartirlo. Eran otros seres alejados de ti. No sé, no eran nada. Han existido desde los albores de mi creación una cifra tan elevada de ellos que ni la recuerdo.
-¿Qué coño quieres que te diga? Has matado al puto amor de mi vida… delante de mis ojos, a todo aquel que se ha dignado a conocerme. ¡Joder! ¿Qué esperas de mí?
-Demasiado por lo que veo. Pero igual si reconoces tu propia naturaleza hagamos un favor a la humanidad. Desde cuando eres tan santo. Tan héroe.
-Yo no soy ningún héroe, yo solo hago lo que creo mejor en cada momento y muchas veces me he equivocado.
-¿Te arrepientes?
-Nunca quise arrepentirme de mis actos, pero echando la vista atrás sí me arrepiento. Me arrepiento porque el mundo me ha escupido a la cara cuando he errado y ojala jamás hubiera fallado. Dicen que vivir es errar, pero no quiero equivocarme y resignarme con la estúpida idea de que gracias a ese error he aprendido algo, preferiría no haberme equivocado y no necesitar ninguna lección.
-Vas a morir, lo sabes verdad.
-Por eso he venido aquí.
-¿Quieres morir?
-Haciendo mucho ruido, y creyendo que servirá de algo.
-No cambiarás nada.
-Puedo mentirme creyendo que ya he cambiado algo.
-Al final, todos os mentís para aceptar ciertas verdades y ocultar otras verdades.
-El mundo es apestoso y hermoso.
-Ojala todo se acabe ¿No?
-Ojala todo comience de una forma distinta nada más.
-Prepárate. Ares, Dios de la guerra.

60 parte XI final


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Ares se levantó nuevamente. Mientras lloraba, con la furia en sus ojos enrojecidos por las lágrimas. La ánima de Kali estaba junto a él, le abrazaba mientras le susurraba.
-No estás solo. Aunque la tormenta llegue y lo arrastre todo. Aunque nos odiemos y no volvamos a hablarnos. Aunque todo se hunda entre tú y yo. No estás solo. Ni mucho menos estás solo. No lo estarás nunca. Aunque ya no quiera saber nada de ti e incluso pueda olvidarte, aunque nos alejemos y el mundo se destruya. No estás solo. Estamos podridos y juntos. Nunca lo olvides. Estamos podridos y juntos.
Los párpados de Ares chocaron y luego se abrieron con brío.
-Si piensas que he llegado hasta aquí para ver como destrozas todos sus sueños, no me conoces. No he atravesado el infierno y la soledad para ver como hieres y usas a los demás. Para ver como les insultas. Porque aunque yo no tenga sueños, aunque esté hundido en un abismo sin esperanza, no te consentiré que les arrebates a los demás sus deseos de continuar viviendo. Porque aunque yo sea despreciable, si algo he aprendido en todos estos años de guerra, es que hasta el mayor de los renegados juega un papel en esta espiral que tú creaste. Y no importa cuan sea la destrucción a la que sea sometido, o que no pueda hacerlo, porque no pienso detenerme hasta lograrlo. No te permitiré que derrames otras lágrimas que no sean las mías.
Su cabeza estaba erguida, su corazón agitado, pero su fe era inquebrantable. Dios dudó por primera vez en toda su existencia. No supo de tanto ánimo desde los tiempos inmemoriales de sus primeras generaciones. En ese instante, el corazón de Ares se llenó de oscuridad y de sangre, pues jamás fue un héroe. Pero sus ojos, demostraban su verdadera tez. Por encima, del mal y del bien. Ares corrió hacia Dios procurando que este se convirtiera en humo cuando atacase.
-Es inútil, muchacho. – Esclarecía nuevamente el creador.- Abandona.
Lo que no supo Dios fue que cuando Ares estuvo cerca de Dios, justo antes de estar con él se rajó una herida en su abdomen.
-¿Qué haces?
En ese instante, Ares usó el anillo de Enlil, y junto al fuego de su corazón pudo absorber parte del cuerpo de Dios. Soportándolo dentro de sí, con la luz del sol se cerró la herida. Al poseer parte del cuerpo de Dios en su interior, éste no pudo ser humo de nuevo y tomó forma humana, al entrar en contacto con la carne de Ares, transformó su ser en carne.
-No es posible.
Ares tomó con sus manos el cuello de Dios y le miró. Le miró con toda su rabia y sonrisa.
-Morirás, dios occidental… tú también morirás.
-Puede, pero al menos cumpliré la promesa y podré devolver a los muertos a la vida. Reinará un nuevo mundo que todos verán. Una nueva recreación.
-Uniéndote a mí, no conseguirás nada en absoluto. Solo compartirás la muerte y el tormento.
-Poco importa, si con mi sacrificio puedo darles a otros la oportunidad de existir según su propia voluntad y no la tuya.
Ares por primera vez en todo el combate, pudo golpear a Dios en el estómago. Dios sangró. Por primera vez, al tomar carne, tuvo sangre, al tener sangre tuvo dolor. Sintió horrorizado lo que suponía sufrir. Algo que solo conocía como consecuencia de su creación no por algo ajeno a él. Ares movió su mano y de la palma de su diestra pudo abrir un agujero. Gracias a que dentro de él habitaba Dios y aún poseía sus poderes, abrió un agujero y logró resucitar a todos los que habían sido masacrados por Dios, llevándoles de nuevo al mundo. Todos y cada uno de ellos cayeron hacia la tierra media.
-¡No!
Ares pudo avanzar, para trasladar con sus propias manos a Kali, quien despertó en el momento antes de caer.
-Ares…
Con un aspecto sereno, lleno de seguridad. Su corazón se abrió y miró con dulzura a Kali. Sin odio, por primera vez en mucho tiempo, solo a ella la miró como miraría con paz al mundo que le traicionó. Un mundo adverso que le escupió en la cara.
-Ares…
El occidental sonrió. Kali podía andar, mientras Dios de fondo se retorcía de dolor y comenzaba a levantarse entre gritos de ira incontrolable.
-Idiota… ¿Qué has hecho?
-Te amo. No me olvides nunca.
-Yo… yo… también te quiero un montón… cabrón…
Ares se giró hacia Dios, cuando Kali le tomó de su brazo para verle de nuevo la cara.
-¿Qué haces? Vente conmigo… vámonos. –Le gritó alterada ella.-
Ares no contestó y la abrazó. Kali no entendía nada, y parecía que Ares se iba a marchar con ella. Cuando afirmó con su cabeza.
Sonriendo, mientras acariciaba sus labios, podía notarse de fondo que Dios se acercaba hacia ellos arrastrándose, bajo la incomprensión de algo que antes nunca había sentido. Ares acercaba sus labios a los de la oriental y poco a poco la besó. El beso más largo de ambos, acompañado de un extenso abrazo, de las caricias en la espalda. Estaban unidos por aquel beso que les cautivó presa de un rotundo y sincero amor. Ares la miró, y presuroso se acercó a ella, abrazándola. En ese instante sus labios susurraron algo al oído de Kali, que se desmoronó y lloró amargamente. Agarrándose al cuerpo de Ares, arañándole y llorando sin mesura. Sin que pudiera cogerle con más fuerza, éste la empujó suavemente hacia el agujero, ella intentó darle la mano, pero Ares no la cogió. Solo la miró sonriendo y de aquellas palabras que solo sabrían ambos amantes fue la despedida que tuvieron. Kali volvió al mundo de los humanos.

Dios logró levantarse y recomponerse, el golpe de Ares no había sido tan poderoso, sino que había sido por el shock de sangrar y sufrir lo que había confundido a Dios. La paloma blanca cruzó sus miradas con el occidental. Y ambas fuerzas se chocaron, ahora Ares tenía una oportunidad en un combate cuerpo a cuerpo. Los golpes se mezclaban entre los charcos de sangre. Y lo más increíble era que todos los que vivían en el mundo de los hombres podían ver aquella cruenta batalla solo con cerrar sus ojos.

Ares y Dios volaban elevándose en los cielos, carentes de toda ley, sin mediar palabra que pudiera describir aquella contienda. No usaron ningún otro poder que no fueran sus puños y piernas para matarse entre sí. Dios consiguió cierta ventaja y pudo con una de sus patadas, dar en el estómago de Ares hundiéndolo contra el suelo. Dios descendió.
-En cuanto te mate, lo que llevas de mí dentro de ti volverá a mí y podré regresar a la perfección del todo. En vez de la patética forma de los mortales.
Ares se reía, mientras la sangre caía por sus labios.
-¿Y si me matas? ¿No morirás tú?
-¿Qué pensabas dios de la guerra? ¿Qué de verdad mi vida estaba ligada a la tuya? No. Además solo me basta con rajarte tu cuerpo y extraer lo que es mío. Ni más, ni menos.
Ares se sentó… Dios no atacó, parecía esconder algo su cabeza al no atacar.
-Parece que se descubre la sombra en mi existencia. ¿Vas a matarme ya?
-No me corre prisa, el tiempo para mí es algo carente de sentido. Me es indiferente mucho, poco, o conceptos como ya, luego o antes. No los trato. Los comprendo, pues yo soy el todo, pero realmente no me afligen. –Dios parecía saborear el momento.- Me has dado muchos problemas y ciertamente voy a disfrutar por primera vez en mucho tiempo con tu exterminio.
-Vuelves a usar la basura de retórica. ¿Eh?
-Ja, ja, ja, ja. Sigues siendo irónico incluso a las puertas de la muerte. Realmente las criaturas vivas solo veis lo que tenéis delante y juzgáis bajo ese prisma todo lo que poseéis. Pensáis que todo se rige bajo vuestra moral, vuestros designios. Incluso aunque os sobrepase. Sin embargo, soy magnánimo y si dejas que te extraiga lo que me has robado, te daré una muerte rápida, o qué diablos, puede que te deje vivir. No tienes que sacrificarte por ellos. ¿Por qué no? En honor a tu lucha, vivir siendo mi mano diestra. Sentándote a mi vera. No tienes porqué morir por otros.
-Tú no lo entenderías.
-Créeme que sí lo entiendo.
-Que vas a entender… a ti no te importa el mundo.
-¿Y? ¿Qué tiene eso que ver?
-Que al actuar con indiferencia, yerras e hieres.
-Al contrario, actúo bajo otro deseo. Mis actos no se mueven por el afecto, la incertidumbre del momento, capricho o el favoritismo. No siempre al menos…
El tracio pudo encontrar la forma de levantarse. Al cerrar sus ojos, vio en su cabeza a la preciosa Kali, las noches bajo las estrellas y supo entonces que significaba la promesa que le hizo a Miguel. Comprendió cuál era el mensaje de Miguel, antes pensaba que era el odio, la confusión de la muerte. Y nunca entendió cómo Miguel soportó tanto por Dios, por ello cuando se levantó delante de Dios y vio el rostro de Kali.
-Ahora lo sé.
-¿Cómo?
Al poseer parte de Dios, éste ya no podía adentrarse en su corazón. No podía saber que pensaba, ni sentía.
-Esto no lo haré por el odio, igual que Miguel tampoco me lo pidió por odio hacia ti. Sino por amor. Amor… ¡TE AMO MI REINA DE LA DESTRUCCIÓN!
Kali lo vio desde el mundo de los hombres, y lloró, mientras con su mano se tapaba la boca, no dejaba de mirar a su amado, y sin que nadie lo oyese. Susurró.
-Yo también te amo…
Ares y Kali, conectados pudieron trasladarse en su mente al instante dónde se vieron por primera vez. Ares miraba a Kali, escondida en ropajes negros. Sus ojos serios, marcados en la profundidad dentro de ellos. Sus largos cabellos dorados, sus labios carnosos, aquel cuerpo de encanto y por supuesto su alma negra y podrida. Y ella vio a Ares, un ser consumido por su propio odio, con un cuerpo magullado y destrozado, con su tormento existencial, sus ojos profundos como un mar negro.

El occidental extendió sus brazos ante Dios.
-Adelante. Sácame lo que tienes dentro. Prefiero morir y recordar a mi amada, antes que vivir y no saber nunca más que ella existió y tiene un lugar muy profundo en mi corazón.
Dios pensó algo, su rostro parecía que había decidido algo, por lo que aunque dudó por segunda vez al final se decidió. Fue andando hasta estar frente a Ares. Se acercó tanto, que Ares aprovechó para crear un tornado que los atrapó, mientras su brazo derecho que tomaba con fuerza a Dios, destruyéndose, trajo a su mano izquierda. La siniestra sostenía una espada y pudo clavarla en el estómago de Dios, escupiendo sangre, sintiendo todo el dolor de notar el metal frío hasta el fondo. Ares sacó la espada de Nero, la espada sagrada que formaba parte de la existencia de su portador. Dios se arrodilló desangrándose, por primera vez en su existencia, pero aunque asustado por el daño. No parecía triste por lo que sucedía.

Ares jadeaba, mientras en el mundo de los humanos todos miraban expectantes el momento más importante de la propia historia, de todo el universo. Kali estaba contenta… por primera vez pensó “Puede ganar.”, sin embargo algo dentro de ella también le decía que no iba bien. Era una sensación extraña. Ares no se despidió y Dios mantuvo recto su cuello. Cogió la cabeza de Dios y se la cortó. Después la mostró al agujero donde todos veían lo sucedido.
-Dios ha muerto.
Fueron las palabras que todos oyeron. Algunos gritaron de júbilo, otros se derrumbaron, otros sencillamente se sentaron, entendían aquella noticia con apatía o seriedad. Tras de sí, las columnas blancas de mármol comenzaron a desplomarse. Kali gritaba y gritaba.
-¡Corre sal de ahí! ¡JODER! ¡CABRÓN!
Luzbel entre otros la tuvieron que sostener.
-No hay nada que hacer.
-¿De qué coño hablas?
-Él sabía lo que sucedería.
-No… no… no… idiota…-Repetía Kali.
Ares mostró la cabeza de Dios, extendida hacia delante, con su pose erguida y honorable. Mientras el paraíso fue destruido y junto a su sonrisa y una gota de lágrima. Las columnas de mármol blanco se desmoronaban. Ares fue engullido por el mismo paraíso que lo repudió. El mismo mundo que no lo entendió. Pero aunque el grito de la muerte lo arrase todo, el susurro de un amor sincero siempre podrá despertarme de este castigo.

Te amo.

Epílogo
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Siento haber sido un verdadero lastre para quiénes me han querido. He buscado la expiación a mi debilidad, a mi egoísmo. Buscando la respuesta de por qué he nacido, y hallando como única respuesta de que no merecía haber nacido. Sentirme maldito como Caín, condenado a vagar por los mares de la existencia sin dar huella a una monstruosidad como yo. Sabedor de que el mundo que me rodea no está hecho para alguien como yo.

Gobernado por una criatura sombría que destruye todo lo que me importa, no puedo negar lo que soy. Podría intentar ponerle freno a esta bestia, pero sus cadenas son más fuertes que mi voluntad. No puedo explicar el porqué, pero en ocasiones no siento clemencia, ni piedad alguna ni por mis seres queridos, ataco sin misericordia y lo destruyo todo a mi alrededor. Como un lobo feroz y cruel dispuesto a masacrar a cualquiera que se le acerque. Igual ya estoy muerto cuando esto se edite, espero en ese caso que nadie llore mi muerte. Se ha limpiado de este mundo a un verdadero diablo.

Cayendo en la apatía de la depresión, en el infierno de la existencia, pero al final de todo camino uno descubre que ha de dar gracias. Gracias por haber querido durante algún tiempo a este monstruo. Gracias por haber hecho que durante algún tiempo creyese que mi vida tenía sentido e importancia.

Estoy solo y soy egoísta, pero así es la puta vida. Las noches se hacen jodidamente largas cuando no tienes nada que llevarte a la boca salvo el sabor de la bebida que te acompaña como una única amiga. Y lo cierto es que aunque hay cosas hermosas en la vida por las que vivir, solo siento asco y decepción hacia lo que se supone que es la vida. Esto es Ares y Kali, un sueño efímero y agridulce, entre la victoria por lograr un objetivo y la derrota por perder todo lo demás. Disfrutad del amor, porque este amor no es real. No existe. Solo la mentira en la que vivís con vuestras parejas. Solo los artistas y psicópatas sienten el amor de una forma real. Los demás sienten un amor de mierda, mediocre y pasajero que es más una relación entre dos perros que se encariñan que entre dos amantes. Pasión y demencia es amar, no cenas familiares, ni viajes de vacaciones al extranjero. Por cierto, sé que nadie lo espera, pero el final es mucho más cruel de lo que aquí habéis leído. Adjunto con este epílogo un final que va de la mano con el capítulo 21 y de otro capítulo posterior que debéis descubrir dónde hablan.

Volviendo a este epílogo, en el fondo solo espero que en un futuro próspero encuentre un lugar en el mundo, y sino pues tendré que dejar que mi río llegue al mar.
Final extra (Cap 21 + extra)
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En un remanso de paz en las alejadas colinas de una isla que flotaba. Se hallaba jugando una partida de ajedrez, oyendo a Bach una figura que tenía el color gris de la paz turbia. Sus ojos eran violáceos y su dentadura estaba blanquecina por el polvo y el tiempo. Tenía los dedos huesudos y tenía enfrente a un joven niño con los ojos de un anciano. Aquel niño poseía una paloma en su hombro. El cello sonaba de fondo admirando a la creación, junto a una cascada que no cesaba, infinita de caer.
-Habéis visto con que dulzura el tiempo se somete.
-El sometimiento y el control son inherentes a lo existente, lo mejor es fluir alejado de ello.
-Mira quién fue a hablar.
-Os di permiso para entrar en mi tierra, no me juzguéis.
-El plan es maestro cuando se ejecuta de forma maestra.
-Todo va según mis designios.
-Has mutilado entonces la libre voluntad.
-No, solo he usado mi omnisciencia para guiarla. Cuando conoces a las voluntades sabes que zanahorias comerán y cuales no.
-Un plan refinado.
-¿Y tú? ¿Qué has venido a hacer en mi tierra? Sé, como es obvio que has manipulado a seres de gran poder en mi tierra.
-Claro, Geo. Es un poco necio y junto a él vuestros pequeños constructores de armas.
-Callad, nada es pequeño, ni grande, todo sencillamente es.
-Nunca estuve de acuerdo con tu forma de ver el mundo.
-Lo sé, por ello tu creación obedece a tu destino, y la mía sencillamente se obedece a sí misma.
-No seas mentiroso, faltas a la verdad. Es cierto, les entregaste libre albedrío, pero ¿Acaso no intervienes?
-Solo hago peticiones en ocasiones y dibujo caminos. ¿Eso es intervención?
-¡Por supuesto!
-Demiurgo, hacedor de lo estático y estructural. Dejémonos de parranda.
-Te dicen algo tus palomas.
-Nadie dice nada, yo sé.
-Por supuesto, pero todo este plan requiere una sencilla razón ¿No?
-Al principio, la creación fue magnánima y dinámica, ahora la encrucijada se forja con la apatía ante los senderos que se bifurcan y amanecen al alrededor mío.
-Ya no hay nada.
-Somos una mare que teje, pero no siento que sea malo o bueno el camino que sostengo, solo percibo en todo cada instante y ser. Mi raíz toma la esencia, pero quizás al ser todo, me niegue ser yo mismo.
-¿Dudas?
-Sí, y me hastía.
-La mía partida es un ejemplo de tu derrota.
-No sé cómo me dejo vencer en tan trivial y arduo juego.
-Suerte la mía, desgracia la vuestra.
-Así que al final, así se queda. ¿Dónde queda él?
El niño con una paloma en su hombro señaló al fondo. Se pudo ver el cuerpo conservado y crucificado en hielo. Sus lágrimas aún quedaron impregnadas.
-¿Y su ánima? ¿Queda algo de ella?
-Sí, como deleite le he permitido revivir su existencia una y otra y otra vez.
-Pareciera un castigo y no un premio.
-Mejor vivir y revivir, que desvanecerse como sucederá con otros. A él le guardo un lugar especial.
-¿Por qué? Es solo un dios, es una hormiga.
-Cuando la hormiga se convierte en águila es digna de formar parte de mi colección.
-¿Piensas que funcionará? ¿Qué te creerán?
-Tengo una alianza que hacer con Rolod. Al igual que él hace contigo. Yo también sé engañar.
-¿No te dan pena?
-Son solo hormigas que viven y mueren. Me aburren, lo que les suceda me da lo mismo. Ni me aflige, ni me mata. Sencillamente me dan igual, lo bueno es que ahora ninguno vendrá a llorarme, ni a culparme. Como si yo tuviera que velar por ellos. Como si por haberles creado, tuviera que decirles que está bien, que está mal. Cómo si tuviera que castigar o premiar los actos, según su moral. Cuando ellos, no suponen nada para mí. Vidas de cincuenta años, de cien años, no suponen nada en la eternidad de un flujo que carece de tiempo para mí. Son tan ridículos que casi siento lástima por ellos, pero realmente me dan lo mismo.
-Y engañarles era la mejor manera de lavarte las manos.
-Todo estaba previsto.
-¿También el dolor?
-Eso no me interesa, me aburre. Son cosas que tenían que suceder porque así lo quise y ya. ¿Dolor? Sí. ¿Y? ¿Acaso debería importarme?
-Igual sí.
-O igual no. Yo puse la primera pieza del dominó, el resto cayeron solas por su cuenta.
En tiempos de caos, es cuando los dioses como Ares como yo tienen cabida. Piensan que se equivocaron en la época en la que nacieron y no saben que la época se forjó para ellos.
-Entonces, tu gran plan está ejecutado.
-Hice creer al mundo que estaba muerto, porque solo un Dios muerto puede ser un buen Dios para el mundo. Ahora ya nadie podrá creer en mí. Ya nadie podrá responsabilizarme del mal en el mundo. Yo no tengo intención alguna de seguir soportando el lastre de las almas que he creado y sus voces chillando auxilio o favores. Estoy cansado por algo que no me importa lo más mínimo. Ahora andan solos, ahora están solos ante la oscuridad. Mi muerte solo fue una gran mentira y Ares se sacrificó para la gran ilusión que hice. Era imposible que nadie me destruyera y menos una creación mía.
-Usaste a Ares y su calvario para todo esto.
-Como en el pasado usé a Saulo. A veces una mentira es más necesaria que la verdad. A veces debemos mentir para seguir adelante. A veces debemos saber que las cosas no son blancas o negras, sino blancas y negras a la vez. A veces debemos darnos tregua para ser malos y ser buenos. A veces casi puedo sentir algo, pero luego miro adentro y no encuentro nada.
España es la Rusia del sur, sólo así se entiende que haya tanto zumbado.
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Mitsui
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Re: Se podría (+18) Último capítulo final

Mensaje por Mitsui »

Crikrien escribió: 60 parte XI final


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Ares se levantó nuevamente. Mientras lloraba, con la furia en sus ojos enrojecidos por las lágrimas. La ánima de Kali estaba junto a él, le abrazaba mientras le susurraba.
-No estás solo. Aunque la tormenta llegue y lo arrastre todo. Aunque nos odiemos y no volvamos a hablarnos. Aunque todo se hunda entre tú y yo. No estás solo. Ni mucho menos estás solo. No lo estarás nunca. Aunque ya no quiera saber nada de ti e incluso pueda olvidarte, aunque nos alejemos y el mundo se destruya. No estás solo. Estamos podridos y juntos. Nunca lo olvides. Estamos podridos y juntos.
Los párpados de Ares chocaron y luego se abrieron con brío.
-Si piensas que he llegado hasta aquí para ver como destrozas todos sus sueños, no me conoces. No he atravesado el infierno y la soledad para ver como hieres y usas a los demás. Para ver como les insultas. Porque aunque yo no tenga sueños, aunque esté hundido en un abismo sin esperanza, no te consentiré que les arrebates a los demás sus deseos de continuar viviendo. Porque aunque yo sea despreciable, si algo he aprendido en todos estos años de guerra, es que hasta el mayor de los renegados juega un papel en esta espiral que tú creaste. Y no importa cuan sea la destrucción a la que sea sometido, o que no pueda hacerlo, porque no pienso detenerme hasta lograrlo. No te permitiré que derrames otras lágrimas que no sean las mías.
Su cabeza estaba erguida, su corazón agitado, pero su fe era inquebrantable. Dios dudó por primera vez en toda su existencia. No supo de tanto ánimo desde los tiempos inmemoriales de sus primeras generaciones. En ese instante, el corazón de Ares se llenó de oscuridad y de sangre, pues jamás fue un héroe. Pero sus ojos, demostraban su verdadera tez. Por encima, del mal y del bien. Ares corrió hacia Dios procurando que este se convirtiera en humo cuando atacase.
-Es inútil, muchacho. – Esclarecía nuevamente el creador.- Abandona.
Lo que no supo Dios fue que cuando Ares estuvo cerca de Dios, justo antes de estar con él se rajó una herida en su abdomen.
-¿Qué haces?
En ese instante, Ares usó el anillo de Enlil, y junto al fuego de su corazón pudo absorber parte del cuerpo de Dios. Soportándolo dentro de sí, con la luz del sol se cerró la herida. Al poseer parte del cuerpo de Dios en su interior, éste no pudo ser humo de nuevo y tomó forma humana, al entrar en contacto con la carne de Ares, transformó su ser en carne.
-No es posible.
Ares tomó con sus manos el cuello de Dios y le miró. Le miró con toda su rabia y sonrisa.
-Morirás, dios occidental… tú también morirás.
-Puede, pero al menos cumpliré la promesa y podré devolver a los muertos a la vida. Reinará un nuevo mundo que todos verán. Una nueva recreación.
-Uniéndote a mí, no conseguirás nada en absoluto. Solo compartirás la muerte y el tormento.
-Poco importa, si con mi sacrificio puedo darles a otros la oportunidad de existir según su propia voluntad y no la tuya.
Ares por primera vez en todo el combate, pudo golpear a Dios en el estómago. Dios sangró. Por primera vez, al tomar carne, tuvo sangre, al tener sangre tuvo dolor. Sintió horrorizado lo que suponía sufrir. Algo que solo conocía como consecuencia de su creación no por algo ajeno a él. Ares movió su mano y de la palma de su diestra pudo abrir un agujero. Gracias a que dentro de él habitaba Dios y aún poseía sus poderes, abrió un agujero y logró resucitar a todos los que habían sido masacrados por Dios, llevándoles de nuevo al mundo. Todos y cada uno de ellos cayeron hacia la tierra media.
-¡No!
Ares pudo avanzar, para trasladar con sus propias manos a Kali, quien despertó en el momento antes de caer.
-Ares…
Con un aspecto sereno, lleno de seguridad. Su corazón se abrió y miró con dulzura a Kali. Sin odio, por primera vez en mucho tiempo, solo a ella la miró como miraría con paz al mundo que le traicionó. Un mundo adverso que le escupió en la cara.
-Ares…
El occidental sonrió. Kali podía andar, mientras Dios de fondo se retorcía de dolor y comenzaba a levantarse entre gritos de ira incontrolable.
-Idiota… ¿Qué has hecho?
-Te amo. No me olvides nunca.
-Yo… yo… también te quiero un montón… cabrón…
Ares se giró hacia Dios, cuando Kali le tomó de su brazo para verle de nuevo la cara.
-¿Qué haces? Vente conmigo… vámonos. –Le gritó alterada ella.-
Ares no contestó y la abrazó. Kali no entendía nada, y parecía que Ares se iba a marchar con ella. Cuando afirmó con su cabeza.
Sonriendo, mientras acariciaba sus labios, podía notarse de fondo que Dios se acercaba hacia ellos arrastrándose, bajo la incomprensión de algo que antes nunca había sentido. Ares acercaba sus labios a los de la oriental y poco a poco la besó. El beso más largo de ambos, acompañado de un extenso abrazo, de las caricias en la espalda. Estaban unidos por aquel beso que les cautivó presa de un rotundo y sincero amor. Ares la miró, y presuroso se acercó a ella, abrazándola. En ese instante sus labios susurraron algo al oído de Kali, que se desmoronó y lloró amargamente. Agarrándose al cuerpo de Ares, arañándole y llorando sin mesura. Sin que pudiera cogerle con más fuerza, éste la empujó suavemente hacia el agujero, ella intentó darle la mano, pero Ares no la cogió. Solo la miró sonriendo y de aquellas palabras que solo sabrían ambos amantes fue la despedida que tuvieron. Kali volvió al mundo de los humanos.

Dios logró levantarse y recomponerse, el golpe de Ares no había sido tan poderoso, sino que había sido por el shock de sangrar y sufrir lo que había confundido a Dios. La paloma blanca cruzó sus miradas con el occidental. Y ambas fuerzas se chocaron, ahora Ares tenía una oportunidad en un combate cuerpo a cuerpo. Los golpes se mezclaban entre los charcos de sangre. Y lo más increíble era que todos los que vivían en el mundo de los hombres podían ver aquella cruenta batalla solo con cerrar sus ojos.

Ares y Dios volaban elevándose en los cielos, carentes de toda ley, sin mediar palabra que pudiera describir aquella contienda. No usaron ningún otro poder que no fueran sus puños y piernas para matarse entre sí. Dios consiguió cierta ventaja y pudo con una de sus patadas, dar en el estómago de Ares hundiéndolo contra el suelo. Dios descendió.
-En cuanto te mate, lo que llevas de mí dentro de ti volverá a mí y podré regresar a la perfección del todo. En vez de la patética forma de los mortales.
Ares se reía, mientras la sangre caía por sus labios.
-¿Y si me matas? ¿No morirás tú?
-¿Qué pensabas dios de la guerra? ¿Qué de verdad mi vida estaba ligada a la tuya? No. Además solo me basta con rajarte tu cuerpo y extraer lo que es mío. Ni más, ni menos.
Ares se sentó… Dios no atacó, parecía esconder algo su cabeza al no atacar.
-Parece que se descubre la sombra en mi existencia. ¿Vas a matarme ya?
-No me corre prisa, el tiempo para mí es algo carente de sentido. Me es indiferente mucho, poco, o conceptos como ya, luego o antes. No los trato. Los comprendo, pues yo soy el todo, pero realmente no me afligen. –Dios parecía saborear el momento.- Me has dado muchos problemas y ciertamente voy a disfrutar por primera vez en mucho tiempo con tu exterminio.
-Vuelves a usar la basura de retórica. ¿Eh?
-Ja, ja, ja, ja. Sigues siendo irónico incluso a las puertas de la muerte. Realmente las criaturas vivas solo veis lo que tenéis delante y juzgáis bajo ese prisma todo lo que poseéis. Pensáis que todo se rige bajo vuestra moral, vuestros designios. Incluso aunque os sobrepase. Sin embargo, soy magnánimo y si dejas que te extraiga lo que me has robado, te daré una muerte rápida, o qué diablos, puede que te deje vivir. No tienes que sacrificarte por ellos. ¿Por qué no? En honor a tu lucha, vivir siendo mi mano diestra. Sentándote a mi vera. No tienes porqué morir por otros.
-Tú no lo entenderías.
-Créeme que sí lo entiendo.
-Que vas a entender… a ti no te importa el mundo.
-¿Y? ¿Qué tiene eso que ver?
-Que al actuar con indiferencia, yerras e hieres.
-Al contrario, actúo bajo otro deseo. Mis actos no se mueven por el afecto, la incertidumbre del momento, capricho o el favoritismo. No siempre al menos…
El tracio pudo encontrar la forma de levantarse. Al cerrar sus ojos, vio en su cabeza a la preciosa Kali, las noches bajo las estrellas y supo entonces que significaba la promesa que le hizo a Miguel. Comprendió cuál era el mensaje de Miguel, antes pensaba que era el odio, la confusión de la muerte. Y nunca entendió cómo Miguel soportó tanto por Dios, por ello cuando se levantó delante de Dios y vio el rostro de Kali.
-Ahora lo sé.
-¿Cómo?
Al poseer parte de Dios, éste ya no podía adentrarse en su corazón. No podía saber que pensaba, ni sentía.
-Esto no lo haré por el odio, igual que Miguel tampoco me lo pidió por odio hacia ti. Sino por amor. Amor… ¡TE AMO MI REINA DE LA DESTRUCCIÓN!
Kali lo vio desde el mundo de los hombres, y lloró, mientras con su mano se tapaba la boca, no dejaba de mirar a su amado, y sin que nadie lo oyese. Susurró.
-Yo también te amo…
Ares y Kali, conectados pudieron trasladarse en su mente al instante dónde se vieron por primera vez. Ares miraba a Kali, escondida en ropajes negros. Sus ojos serios, marcados en la profundidad dentro de ellos. Sus largos cabellos dorados, sus labios carnosos, aquel cuerpo de encanto y por supuesto su alma negra y podrida. Y ella vio a Ares, un ser consumido por su propio odio, con un cuerpo magullado y destrozado, con su tormento existencial, sus ojos profundos como un mar negro.

El occidental extendió sus brazos ante Dios.
-Adelante. Sácame lo que tienes dentro. Prefiero morir y recordar a mi amada, antes que vivir y no saber nunca más que ella existió y tiene un lugar muy profundo en mi corazón.
Dios pensó algo, su rostro parecía que había decidido algo, por lo que aunque dudó por segunda vez al final se decidió. Fue andando hasta estar frente a Ares. Se acercó tanto, que Ares aprovechó para crear un tornado que los atrapó, mientras su brazo derecho que tomaba con fuerza a Dios, destruyéndose, trajo a su mano izquierda. La siniestra sostenía una espada y pudo clavarla en el estómago de Dios, escupiendo sangre, sintiendo todo el dolor de notar el metal frío hasta el fondo. Ares sacó la espada de Nero, la espada sagrada que formaba parte de la existencia de su portador. Dios se arrodilló desangrándose, por primera vez en su existencia, pero aunque asustado por el daño. No parecía triste por lo que sucedía.

Ares jadeaba, mientras en el mundo de los humanos todos miraban expectantes el momento más importante de la propia historia, de todo el universo. Kali estaba contenta… por primera vez pensó “Puede ganar.”, sin embargo algo dentro de ella también le decía que no iba bien. Era una sensación extraña. Ares no se despidió y Dios mantuvo recto su cuello. Cogió la cabeza de Dios y se la cortó. Después la mostró al agujero donde todos veían lo sucedido.
-Dios ha muerto.
Fueron las palabras que todos oyeron. Algunos gritaron de júbilo, otros se derrumbaron, otros sencillamente se sentaron, entendían aquella noticia con apatía o seriedad. Tras de sí, las columnas blancas de mármol comenzaron a desplomarse. Kali gritaba y gritaba.
-¡Corre sal de ahí! ¡JODER! ¡CABRÓN!
Luzbel entre otros la tuvieron que sostener.
-No hay nada que hacer.
-¿De qué coño hablas?
-Él sabía lo que sucedería.
-No… no… no… idiota…-Repetía Kali.
Ares mostró la cabeza de Dios, extendida hacia delante, con su pose erguida y honorable. Mientras el paraíso fue destruido y junto a su sonrisa y una gota de lágrima. Las columnas de mármol blanco se desmoronaban. Ares fue engullido por el mismo paraíso que lo repudió. El mismo mundo que no lo entendió. Pero aunque el grito de la muerte lo arrase todo, el susurro de un amor sincero siempre podrá despertarme de este castigo.

Te amo.
Si al final, por mucho epílogo depresivo-misántropo-cool, eres un lover de los grandes Crikrien, xD

Me alegro que lo hayas terminado. Espero verlo algún día en las librerías y pagar por él.
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Re: Se podría (+18) Último capítulo FINAL

Mensaje por Crikrien »

Soy un buen lover, pero son cosas que pasan. xD Además con el amor siempre ganaré mejores enteros que con una tragedia total. xD Fue un final épico, el final extra es el típico final que es un toca-huevos, que a la gente no le gustará porque quitará el encanto, por eso lo de extra. Pero es el final más lógico,
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Dios creador de todo NO PUEDE MORIR, ni tampoco PUEDE SER DERROTADO, solo podía ser una mera ilusión orquestada por Él mismo.
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Niebla de Dioses Prólogo

Mensaje por Crikrien »

Pues nada, ya que estoy, voy a empezar un nuevo libro. Tiene lugar mucho después de Ares, pero es en el mismo espacio temporal.

Niebla de los dioses
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El sol se oculta tras las colinas del Neferland. Dónde los gigantes Minir herederos de la voluntad de los Grigori descansan en paz. Tras los cimientos de la nueva era se han abierto los viñedos. Ángeles y demonios a través de surcos descasan en tierras del oeste. Sus largas luchan cayeron en el ocaso de los tiempos dónde nada ni nadie puede verles. Ahora en tiempos extraños, la era del escorpión nace. Ha muerto el agua tenue y tranquila. La paz que largo tiempo instauró el pasado Dios guerra se está quebrando. Nuevos jóvenes lanzan sus gritos en favor de la guerra. La sangre joven está cansada de arar la tierra. Las voces jóvenes están cansadas de orar poesías. Atrás quedó los tiempos de luces y sombras bajo la muerte del creador.
No importa cuanto tiempo pase, la sangre llama a la sangre. El sol se oculta es tiempo de luna llena. En el reino de Aëthir dónde habitan los Malves, descendientes de los dioses se escribe el futuro. La dama violácea canta las desventuras del añejo tiempo desgastado, para que no olviden la hazaña de Ares el gran Dios Guerra. Él que trajo consigo la nueva edad. Y el recuerdo de la señora Kira, la que trajo la paz ante Caos.
-Descansan los baños hacia el mar
Descansan los dioses hacia Kira
Fueron tiempos innobles para los Ka
Escapamos por poco de Caos
Hegemonía rota por nuestra vanagloria
Hegemonía de paz recuperada por Kira
Oramos al recuerdo
De Kali y Ares
Oramos al recuerdo
De Kali y Ares
Libertadores de la voluntad
El inicio de la verdadera libertad.

Elisabella, dama violácea, guerrera de escudo e insignia poseía la voz más bella de la tierra. Capaz de surcar marinera los vientos hacia lejanas tierras más allá de montañas y océanos. Ella daba descanso con sus nanas en la noche a los desamparados. Ella daba la buena nueva al alba con su canto.
Edit: Lollll estoy gilipollas xD En el mismo espacio, nada de temporal xD, leñe.
Última edición por Crikrien el Vie Jul 19, 2013 6:01 pm, editado 1 vez en total.
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Re: Niebla de los Dioses

Mensaje por Sacha »

Esta especie de amargura que dejan finales así no tiene precio.XD
Me encantan tanto el final como el extra; se nota que me gusta ver padecer a otros.>:)
Lo mejor sin duda la reflexiones del niño de la paloma y el final de Ares.

Sobre el nuevo libro... bueno... ya me convenciste con "Nuevos jóvenes lanzan sus gritos en favor de la guerra." XDD
Así que voy a ir preparando las palomitas. :lol:

Saludos Imagen

EDIT: Antes de que digas nada... No, no me he perdido en mi propia casa.
El primer capitulo... Que puedo decir que no haya dicho antes (¿donut?); es espectacular y me encanta como narras la acción. Ademas; si lo leo será por algo. :)
¿Quien ha sido el que ha dicho algo sobre la duración del cap? ¡A POR ÉL! XDDD

PD: Con tanta sangre me ha entrado hambre. >:)
Última edición por Sacha el Mié Ago 07, 2013 4:11 pm, editado 1 vez en total.
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Re: Niebla de los Dioses

Mensaje por Crikrien »

Ya sabes cómo va esto xD Capítulos pequeños, rápidos y secuencialidad un poco inconexa, no cambiaré el estilo de la novela.



Spoiler: Mostrar
La plaza bulliciosa de honores e infantes. Dejara a su lugar el talante del engaño entre dispares bienes y bondades. Niños fundados en la concordia alegremente danzan entre ellos. Sus madres ajenas al peligro los dejan en la soledad de las manadas cual cachorros aprendiendo a cazar. Un viejo forastero con su rostro afable se acercó ante la pelota que lanzó uno de los niños fuera de la plaza. Uno de ellos fue a recogerla sonriendo, tenía los ojos azules y cabellos rizados. Era un niño precioso y muy inocente.
-Señor, nos da la pelota.
Aquel forastero la cogió, sonriendo al pequeño infante, le acarició la cabeza.
-Claro. –Le respondió amablemente mientras cerraba los ojos. Los ojos del niño empezaron a volverse rojos de la sangre que iba saliendo. –Pero antes me quedaré con tu sangre. –El forastero drenó toda la sangre del niño y cuando la fuente de sangre se convirtió en un gran charco, hincó sus uñas en la cabeza y con un rápido movimiento le cortó la cabeza. Ante el estupor, el resto de niños gritaron huyendo. Los aldeanos tomaron picos, palas y rodearon al forastero.
-Hijo de puta. –Entre varios insultos más. El forastero parecía tranquilo. Alzó sus manos.
-Estáis demasiado cerca.
La sangre de los aldeanos comenzó a brotar por los poros de su piel, perdiendo las energías y formándose una nube de sangre condensada. Sin poderse mover fueron cayendo uno tras otro. Cuando los mató a todos hizo que la nube descargara la sangre. Una lluvia roja que le daba paso. Sus cabellos se tiñeron del color rojizo. Atrás salió un lobo blanco que medía 2 metros de alto, oliendo entre la casa señaló a una cuya puerta era de madera. El forastero concentró la sangre en el suelo y creó un martillo derribando la puerta.
-Ding, dong. ¿Hay alguien en casa?
El lobo redujo su tamaño hasta no medir más que un ratón y se metió en la casa. Al poco sus gritos en un armario colindante alertaron al forastero, quien abrió la puerta. Un niño atemorizado temblaba.
-Al fin… la panacea. Que curiosa coincidencia.
España es la Rusia del sur, sólo así se entiende que haya tanto zumbado.
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