Había acabado todo ya, Lusian se habia marchado, ya que Terreis le habia perdonado la vida, nosotros nos habiamos encargado de eliminar el arma y todo vestigio de su existencia. Era mejor así, ya que nunca se sabe cuando un poder tan grande puede atraerte y corromperte. Al salir nos encontramos con los marines y los Shichibukais, quienes por fin se habian dignado a mostrar su cara:
--Dondé demonios esta el arma--pregunto Sengoku
--EL arma ha sido destruida y Lusian ha caido--respondio Terreis
--Que!?, Habeís destruido el arma!--grito Doflamingo
--Bueno pues, la destruimos para que nadie le de mal uso--dije yo sarcasticamente--O es que tenias pensada otra cosa?--
--A mí lo que me interesa saber--dijo mosqueada Terreis--Es por que mis nakamas, los piratas del Sombrero de Paja y los del Silencio, hemos sido los unicos en luchar hasta el final, arriesgando nuestro pellejo--
--La culpa ha sido de los marines, que no saben dar ordenes--dijo Galajar
--No digas eso basura--dijo Mijok mirando a Galajar--Ustedes también olvidaron el pacto--
--Además la culpa no es nuestra--grito Aokiji--Todo ha sido culpa de este, que no sabe que son las ordenes--
--Para mí eso son solo excusas, tipicas del gobierno para librarse de su responsabilidad por los errores que cometen--contesto Robin.
--Sin embargo habeis dejado morir a uno de mis mejores hombres--dijo tranquilo Sengoku
--Una de sus mejores mujeres, si no le importa--corrigio Dark Swordswoman con sarcasmo
--Da igual. Ella ha muerto--volvio a decir Sengoku
--Si hubierais venido ella seguiria viva!!--grite yo, absolutamente mosqueado y adelantandome en dirección a los marines.
Entonces Mijok y Ala Negra me sujetaron y evitaron que diese un paso más. Producto de la lucha y de recibir tantas descargas estaba extenuado y a pesar de forcejear no conseguia librarme.
--Por lo menos nos dejareis asistir al funeral--pregunto Terreis
--Ohh, por supuesto. La capitana Kitana será enterrada con todos los honores--contesto Sengoku--Si quereis asistir, la ceremonia será en la base central. Pero si vais que sea bajo vuestro propio riesgo. Recordad que el pacto se termina y que el patibulo siempre os espera--
Terreis exclamó una especie de insulto. Fuimos hasta la playa para ver como los marines se llevaban el cuerpo de Kitana. Antes de que se marchasen, me acerque hasta su lado, tome una de sus manos y le pedí perdón otra vez. No podia convencerme de que por mí culpa, ella ya no estuviese aquí. Vinieron a mi mente recuerdos desde el día que le conocí, de cuando hablabamos o de lo mucho que me reia viendole enojarse, cuando yo lograba escaparme de su acoso. Cerre los ojos, ya nada de eso volveria a suceder, lo cierto era que Kitana estaria siempre en mi corazón.
--Terminaste ya pirata, debemos irnos--me dijo un marine
--Solo un momento más--pedí yo
Me arrodille junto a ella y tomando una de sus estrellas la arranque de su chaqueta y la guarde entre mis ropas. Tome una flor que habia traido desde la selva y la puse entre sus manos. Al mirar su rostro pude ver que sonreia. Me era dificil controlar mi llanto. Le mire por última vez, bese su rostro y me despedí de ella. Me quede un buen rato mirando como se la llevaban, todos regresaban ya a los barcos y yo seguia allí.
--Silver...Es mejor que nos vayamos, debemos comer algo y prepararnos para partir--me dijo Lufy
Me seque unas lagrimas que caian por mi cara, me voltee y mirando a mi amigo le hice una seña para que nos fueramos. Al llegar, todos estaban comiendo ya, sin embargo era una comida triste, no se oian las risas de siempre, no se oian las conversaciones en voz alta. A pesar de haber derrotado a nuestro enemigo, todos estabamos tristes, pues habia sido a un alto costo. Me sente junto a una fogata y Andrés me alcanzo un plato, entonces una voz me sorprendio:
--Silver, como estas?--
Miré a mi lado sorprendido y ví que junto a mí estaba Ala Negra
--Tú aquí?...Bueno, no me extraña, yo también hubiese dejado todo por una mujer como ella--le dije mirando a Dark Swordswoman.
--Bueno, tú sabes...Creo que he tomado la mejor decisión al quedarme aquí. Pero dime, como estas?--
--Bien...A pesar de que siento como si no debiese estar aquí. Al fin y al cabo, Kitana murio por protegerme y yo no pude hacer nada por ella...--
--Bueno, ya esta hecho. No fue culpa tuya. Ella al final se sacrifico por el hombre que más amaba--dijo, luego agregó--Mi hermano estaba furioso--
Lo miré pues no entendí a que se referia, queria preguntarle pero me detuvo
--Ehh..No es nada hombre, olvidalo....Mmm, creo que me llaman, espperame--se puso de pie y se marcho, como intentando evadir mi pregunta.
Yo deje a un lado mi plato vacio, no me apetecia comer más. Sentia como si todo el resto de mis amigos, me mirase con dolor y preocupación. Se acerco hasta mí Sora Leo, trayendo unas vendas y unguentos
--Silver...Dejame que te cure esa herida. Si no lo hacemos puede infectarse--
La miré y recorde el corte en mi frente.
--Ah, pero no es nada, mira si ya ha cicatrizado--dije tocandome. Al hacerlo, un pequeño hilillo de sangre volvio a salir.
Sora Leo se sento entonces y tomandome de la camisa me obligo a tenderme en el suelo, puso mi cabeza sobre sus piernas y empezo a hacer. Al cabo de un rato ya me habia curado la herida y yo prermanecia tendido con mi cabeza apoyada en sus piernas.
--Silver...Puedo preguntarte algo--
--Claro...Lo que quieras--conteste yo
--Sigues pensando que fue tu culpa lo sucedido?--
--En cierta forma soy el culpable. Si me hubiese podido defender o por lo menos esquivar los ataques de esa mujer, esto no habria pasado--conteste yo
--Pero sabes bien que ella lo hizo, porque era la unica manera de demostrarte cuanto le importabas--dijo Sora Leo
Yo me quede pensando y recorde entonces mi larga charla con Kitana el día que me fuí del barco de Terreis; todas y cada una de mis palabras volvieron hasta mí como si las estuviese repitiendo. Yo y solo yo, era el unico culpable de esa muerte. Me puse de pie, le agradeci a Sora Leo su atención hacia mí. Ví entonces acercarse a su amigo. Para evitar problemas me despedí de ella y me puse a caminar. Antes de alejarme de la luz de las fogatas me encontre a Mijok y le dije:
--Me voy de paseo un rato. Si alguien pregunta por mí, dile que estoy durmiendo en el barco y que no quiero que nadie me moleste. Encargate también de que nadie se acerque por allí--
--Como ordenes capitán...Pero no vayas a hacer ninguna locura--
Me puse en marcha entonces, la luna estaba alta ya en el cielo, camine por la playa alejandome de los demás, pensaba en que mañana deberiamos iniciar otra vez nuestro viaje, cargando esta vez con la culpa de haber provocado la muerte de una marine. Sin darme cuenta llegue hasta un pequeño rio, que en una de sus partes hacia una especie de laguna donde podias bañarte. Me sente en una roca mirando hacia tan bello lugar, cuando de pronto me dí cuenta de que en el agua estaba Terreis dandose un baño, para que no fuese a pensar que la espiaba(que ya habiamos tenido un mal entendido antes) Le hable:
--Vaya...Estas aquí--Dije intentando parecer tranquilo, sin embargo mi voz me delato, la tristeza manaba por toda mi cara.
--Silver--dijo--Veo que tu también has salido a pasear--
--Sip...Algo así....Dime, que tal esta el agua?--
--Deliciosa y relajante. Como para olvidar lo que molesta. No te das un baño?--
--No gracias...Creo que no tengo animos...Bueno me voy--dije entonces
Me puse de pie y al hacerlo, debido a la humedad del ambiente y lo resbalozo de la roca, me fuí derechito al fondo del agua. Intente salir y luego de que la suave corriente del rio me llevase hasta una orilla, me tendí allí respirando dificultosamente.
--Te has hecho daño?--pregunto Terreis llegando a mi lado
--No, no me ha pasado nada, solo una buena caida y mi ropa mojada--conteste yo.
--Bueno, vamos. Debemos volver para que te cambies esa ropa, que si no te puede dar una pulmonia--me dijo
Caminamos entonces rumbo a los barcos, la luna estaba aún más luminosa, como si intentase consolarnos con su luz. Llegamos hasta mi barco, y al alcanzar la puerta de mi camarote Terreis se despidio de mí:
--Bueno Silver. Hasta aquí llego yo. Cambiate esa ropa y duermete, que mañana tendremos que volver a correr--
Se acerco y me dio un beso en la mejilla, se volteo y antes de que se alejase, yo la cogí por una de sus manos y la obligue a detenerse.
--Terreis...Por favor...No me dejes solo...--
Se volteo y al mirar su rostro senti que la pena me invadia. Perdiendo todas mis fuerzas, senti como las lagrimas venian hasta mis ojos y empezaban a caer interminablemente. Se acerco a mí y me abrazo, intentando contenerme en su regazo:
--Pobre Silver...Para ti ha sido más dificil...No es necesario que te contengas, llora, no hay nadie aquí que pueda verte--me dijo
Como si estuviese espérando a oír eso, rodee con mis brazos su cuerpo y apoye mi cabeza en su pecho, las lagrimas venian en mayor cantdad ahora, era como si todo el mar saliese por mis ojos.
No se cuanto tiempo lloré esa noche, ni cuanto tiempo estuvimos allí de pie. Ya que desperte con la luz del alba en mi rostro, tendido en mi cama y con Terreis sosteniendome en su regazo.
--Buenos dias Silver--me dijo
LA mire a los ojos y pude ver que sonreia. Me sente en la cama y sin entender le dije:
--Dime que este si es mi cuarto...O otra vez me meti en el tuyo?--
Se rio y acercandose me dijo:
--Tranquilo Silver, que este si es tu camarote...De hecho, este es tu barco...--
--Y entonces, que ha pasado?--
--Simplemente he estado aquí velando por tu sueño. De verdad lo necesitabas y veo que te ha hecho muy bien--me contesto
Se puso de pie y se acerco hasta mí, tomo mi rostro entre sus manos y acercando su boca, puso un dulce beso en mi frente. Luego se alejo hasta la puerta y me dijo:
--Gracias por permitirme compartir este secreto--
--Que secreto?--pregunte yo confundido
--Que el gran Long Jhon Silver, cuando duerme, vuelve a ser el angelito que era cuando niño--
Me cerro un ojo y salio, yo seguia sin entender. Me puse de pie y al seguirle pude ver que Mijok estaba de pie sobre la cubierta y en su rostro
se veia la huella dejada por una bofetada:
--Y eso porque ha sido--le pregunte a Mijok indicandole su rostro
--Ah..nada...Solo ha sido su despedida--me contesto Mijok
--ya le dijiste alguna pesadez seguro--
--En realidad solo le robe un beso--me respondio Mijok con una sonrisa, luego agregó--Pero ha valido la pena--
--Que tú qué?--dije yo sorprendido
Entonces Mijok al verme reaccionar empezo a huir por el barco, yo le seguia intentando darle una paliza. Atreverse a besar a Terreisl, si ni siquiera yo lo habia hecho. Mientras corria tras mi amigo, sentia que un gran peso liberaba mi alma, la pena habia desaparecido y el dolor de perder a una gran mujer, lentamente se desvanecia como mis lagrimas.
Alcanze a Mijok en uno de los extremos del barco, acorralandole le dije:
--Ahora verás, piratita insolente...Besando a la mujer que tu capitán venera--
--Pero Silver...Recuerda que en la guerra y en el amor todo se vale--me respondio riendo
Yo salte sobre él y atrapandolo, lo lleve conmigo hasta el agua. Luego de un gran chapuzón que hizo que los que dormian aún se despertasen, salimos los dos del agua riendonos. Era una mañana preciosa, el sol empezaba a calentar la tierra con su luz, como este dulce despertar, renacia en mí la esperanza. A pesar de todo debiamos seguir, por amor a los que eramos, a los que habiamos perdido y a todos los que estaban por venir. Levante la cabeza y deje que el sol acariciase mi rostro, sabia que en algún lugar Kitana estaria feliz esperando por nosotros. Ciertamente la vida, es la mejor de las aventuras.
CONTINUARÁ....
Bueno, el desenlace...Lusian se fue como si nada y nosotros nos quedamos a limpiar los destrozos....Espero que este último capitulo mio, correspondiente a la Saga de Lusian sea de vuestro agrado.......ME ha encantado tu historia Terreis....Que iremos a leer ahora...........Bien, Sora Leo, jamás te dejare atrás
En proximas historias espero ver más gente participando con nosotros...Nos leemos...




















