Yo flipo con lo poco que se entera la peña de lo que realmente sería la polla: Hody Jones.
La serie fue de capa caída en el momento en que se desaprovechó el potencial que tenía este personaje tanto en argumento como en diseño como en evolución de los personajes.
Un Gyojin tiburón blanco que mutó al meterse demasiadas drogas, con un pasado lamentable y odiando un mundo que desconoce y alucina varias veces con lo increíble que es Luffy. Un Jinbe que siente lástima por él y que podría haberle pedido a Luffy que se lo llevara a conocer mundo aunque fuere enmanillado y que Luffy no pudiera negarse por la gran deuda que sentía con Jinbe, quedándose este en Isla Gyojin como guardián y no dando tumbos apareciendo y desapareciendo por las sagas durante los siguientes 10 años.
Pues no, nos cogemos todos del dedito con la puta sirena gigante jurando llevarla a un bosque al que irá igualmente a los pocos días con su fea familia y a Hody lo convierto en viejo por los jasjas de Urashima.
Que darle a Hody una última mutación con un diseño “afín a los mugis”, medio poochie medio street shark o lo que te dé la gana, y con una evangelización lenta e interesante, potencialmente mucho más interesante de lo que fue la de Robin, no hubiera molado tanto como los "jinbe quiero un hijo tuyo" o "Sabo el nuevo Ace ahora rubio y con palo".
Carrot y Yamato tienen números por su considerable ERO POWER (una muerde la oreja a nuestro prota y la otra se arranca las mangas ante él para mostrar teta), y Jinbe está aquí ya como timonel oficial de la banda (metido con calzador porque lo de "entender las corrientes" se suponía que lo dominan todos los Gyojin, se nos dice desde la saga de Arlong), pero el eterno olvidado ideal número 10 de la banda es sin duda Hody.
